Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Del buen humor, de la ironía y de las lenguas foráneas.

(o “Rudimentos de alemán”).

Cuando ayer ´colgó´ mi señoría la chirigota que ´colgó´, aquí, en Periodista digital, se le antojó que no era ni suficientemente festiva, ni tenía la dosis mínima de ironía que uno considera que deben tener sus escritos para poder ser considerados con el suficiente buen humor e ironía, hasta el extremo que puedan ser considerados como émulos de la publicación del siglo pasado, que se llamó “La Codorniz” , que algunos de vuesarcedes quizá conocieron, y cuyo eslogan rezaba (con perdón) que era “la revista más audaz para el lector más inteligente”. En vista de ello, uno siguió ante el teclado, a ver si había más suerte.

Buen humor e ironía. ¡Casi na…! Porque el buen humor hasta los más bestias de los leedores saben en qué consiste, pero la ironía… Sin embargo, no se preocupen, que aquí está mi señoría para recordárselo, aunque la verdad es que este ilustre y famoso autor (¿cómo que quién? Mi señoría, ¡coño! ) ya se lo ha explicado a vuesarcedes en más de una ocasión, pero con el ´acarajotamiento senil¨ que padecen algunos, habrá que repetirlo. Y hágolo, más no sin antes no recomendarles la lectura de otra gran chirigota de la misma autoría (¿de quién, si no?), intitulada “Abandonar la ironía… sería tontería”. “Pinchen” y predispónganse a seguir aprendiendo.

En efecto, antes, en otra memorable perorata ya les había dicho que, etimológicamente,el vocablo ironía provenía del griego, de εἰρωνεία y que el DRAE, en su tercera acepción le atribuye este significado: “3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”. Lo que acontece es que algunos lectores tienen menos memoria que los mosquitos. Y especialmente, claro, algunos políticos, que, dada la situación de “amnesia mental transitoria o permanente” u “optimismo antropológico” o vayan vuesarcedes a saber qué, se permiten el lujo, en las campañas electorales, de prometer a los ciudadanos, por ejemplo, que en ese año (el que sea, ¡qué más da!) se va a lograr el “pleno empleo”, cuando luego, como en el 2010, te endilgan un cuasi “pleno paro” de 4.696.600, o sea, 4 millones 696 mil 600 parados o, como se debe decir, “personas sin trabajo”; o te prometen que no va a haber recorte de los beneficios sociales (´a cualquier cosa llaman chocolate las patronas´) y te rebajan el 5 % de tu sueldo, si eres funcionario; o te congelan las pensiones, si eres ´jubilata´; o te retiran el “cheque bebé”, de 2.500 € si, siendo una dama en estado grávido (en efecto, que está preñada), alumbra o pare un hijo; o te dejan de dar los 650 €/mensuales, si eres de los que no percibes un cochino euro por nada; o… Bueno, a éstos que el Gobierno les iba a dejar de dar esos miserables 650 euros, parece que les prometió -en sustitución- que si seguían un curso de ´algo´, ¡qué más da!, les abonarían 300; sin embargo, ahora parece que a los que no hagan esos cursos de ´algo´, les volverían a dar 600 €/mes (recuérdese el principio de mi señoría, a saber: “Si se quiere ganar elecciones, hay que dar muchas subvenciones”); o … Es que es un lío, ¿saben? En fin, ya lo dijo el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez, que mientras los socialistas (o él, no se sabe) estuvieran o estuviesen en el poder, eso (lo de los recortes sociales) no iba a suceder por ningún concepto. Y como que se enfadaba y repetía presuntamente alterado: «¡No va a suceder!» Mas hete aquí que aparecieron en escena doña Ángela Merkel y el señor Sarkozy, ambos inclusive, y reculó la promesa del nunca suficientemente bien ponderado Jefe del Ejecutivo, señor Rodríguez.

De todas formas, el próximo jueves, dizque nos va a visitar la citada Canciller, doña Ángela Merkel. Mi señoría desconoce si doña Ángela sabe español o si los lideres de los dos sindicatos mayoritarios conocen el alemán, porque si no, ¿cómo se le va a explicar a la Canciller germana cuál ha sido el cumplimiento, por parte de nuestro Gobierno, de las medidas que, presuntamente, la UE mandó tomar a esta nación discutible y discutida? Porque, presuntamente también, el señor Rodríguez tampoco chamulla el tedesco, porque él más bien se debe haber dedicado al inglés, pues que uno, en una ocasión, le oyó decir “yes”, con muy buen acento por cierto. Si mi señoría dominara o dominase la lengua de Hitler, con perdón, se ofrecería de buen grado como intérprete entre los dos barandas, o sea, la baranda y el barando y, de paso, prestaba un servicio a la patria, aunque cobrara o cobrase el justiprecio por el trabajo, porque tampoco sería justo que el Senado se haya gastado una pasta gansa en pinganillos, traductores simultáneos, etc., y quisieran o quisiesen que mi actuación traductora –si estuviera o estuviese capacitado para la tarea, que no es el caso- fuera o fuese un acto de voluntariado. Por desgracia, insisto y lo siento, no es el caso. Mi señoría sabe algo de alemán, es cierto, pero no tanto como para servir de intérprete a dos altos dignatarios, ambos inclusive. Claro, es que uno es de la época del ministro de Educación, señor Ibáñez Martín, anterior a la LOGSE, y como mi señoría hizo el bachillerato cuando estaba triunfando el Eje, a partir de 5º curso de bachillerato y hasta 7º, ambos inclusive, estudió italiano y alemán, y algo aprendió de éste, por tanto, pero no mucho. Las cosas como son. Por ejemplo: sabía decir «llueve», que era “gotascaen”; o «tranvía», “subanestrujenbajen”; o «patata», “kartoffen”; o «comer», que se decía de dos maneras: “essen”, que era comer las personas, y “fresen”, comer los animales. Lo que no supo uno nunca es cómo se diría comer en el caso de un her (señor, en alemán) que comiera o comiese como un animal, que los hay, porque si les ven vuesarcedes zamparse salchichas a gogó… ¡Qué tíos…! Ah, y también aprendió uno lo de “verboten”, que es «prohibido». O sea, lo que ahora tendrán que poner los dueños, en sus bares de España, a propósito de “fumar”, si entran alemanes y no quieren tener que pagar una buena multa o sanción que, por supuesto, no se le pondría con afán recaudatorio, pero “todo hace caldo”.En fin, no quiero cansarles más, porque esto de la lengua alemana es algo muy árido y luego van a decir vuesarcedes que uno es un rollo. ¿O no?

1-02-2011.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Lo más leído