Es importante tener en cuenta lo que pensamos, hacemos y sentimos

Coronavirus: Los ocho problemas de comportamiento para combatir el covid-19

Investigadores consideran que entre los problemas que nos enfrentamos, mientras combatimos los contagios por coronavirus, se encuentran los derivados de la salud mental. Los rasgos humanos más comunes son: temor a lo desconocido, vergüenza personal y sesgo retrospectivo, entre otros.

Coronavirus: Los ocho problemas de comportamiento para combatir el covid-19

Los especialistas que trabajan en el ámbito de la salud y por supuesto todo el resto de profesionales sanitarios, se enfrentan a un gran número de los problemas de salud que causan más sufrimiento a los humanos, cómo problemas coronarios, respiratorios, de estrés, musculares y esqueléticos tienen que ver con el comportamiento y el estilo de vida.

En estos tiempos de confinamiento por la pandemia del coronavirus es cuando más nos damos cuenta de lo importante que pueden ser las variables psicológicas y nuestro comportamiento: tanto lo que pensamos, y que es menos racional de lo que a menudo creemos, con relación al coronavirus; como lo que hacemos.

No podemos olvidar lo impresionados que estamos por una situación excepcional, quizás tristes, puede que asustados, alarmados e incluso más vulnerables que nunca, en un mundo en el que pocas veces se tiene ocasión (más bien obligación en este caso) de pararse a pensar y ser conscientes de nuestra fragilidad como humanos.

A pesar de que buena parte de la humanidad está recluida en sus casas, ciertos comportamientos arraigados podrían poner en peligro la victoria frente al virus.

Investigadores de la Universidad de Princeton y el Instituto de Investigación Sunnybrook destacan ocho de esas costumbres que puede perjudicarnos en un artículo publicado en «The Lancet». Entre ellos, rasgos humanos tan comunes como el temor a lo desconocido, la vergüenza personal e incluso lo que consideramos «buena educación», como saludarnos con un apretón de manos.

Estas son las ocho «trampas» que según los autores nos ponemos a nosotros mismos y estas son las soluciones propuestas:

-Miedo a lo desconocido. Las amenazas como covid-19 son misteriosas porque son desconocidas, pero el misterio inicial pronto se desvanece. Por ello, dicen los investigadores, los recordatorios repetidos vinculados a la situación son importantes.

“La mente, el aparato psíquico y el mundo interno de las personas reaccionan a la llegada de esta pandemia con mucha angustia porque se trata objetivamente y realmente de una situación angustiante y preocupante. Entonces reaccionamos con miedo y preocupación, y anormalmente con pánico”, sostiene Claudia Borensztejn, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

– Vergüenza personal: Para reducir el número de contagios de Covid-19, se ha animado a las personas a participar en ciertos comportamientos, como no tocarse la cara, pero las personas lo hacen reflexivamente. Algunos pueden ver los fallos como un fracaso personal.

Los líderes de opinión pueden destacar a una de las muchas celebridades que han dado positivo como una forma de mitigar el estigma, sugieren. Las autoridades también deben advertir que los lapsos momentáneos son naturales y deben ser seguidos volviendo a los mejores comportamientos.

-Descuido de otros riesgos. Inmersos en el enorme temor al covid-19, las personas pueden descuidar el sueño, el ejercicio o la compañía humana. Por lo tanto, los médicos deben aconsejar a sus pacientes que tomen medidas contra otros daños. No todo es el coronavirus.

-Enfermedades invisibles. El distanciamiento social y el aislamiento podrían exacerbar trastornos psiquiátricos crónicos. Es necesario aumentar el cuidado de la salud mental y la comunicación en un ambiente hogareño saludable.

-No hay información clara: Los retrasos de tiempo asociados con Covid-19 (período de incubación, intervención y resultados de las pruebas) causan emociones y sentimientos desconcertantes. Las autoridades deben instar a la precaución de no actuar en informes diarios de epidemia, como disminuciones momentáneas o aumentos repentinos, porque la volatilidad aleatoria podría confundirse con una tendencia real.

-Seguir con el ‘statu quo’: La gente quiere mantener la normalidad durante una crisis, pero una sacudida temporal de su ‘status quo’ es una oportunidad para reenfocarse y mirar las cosas de nuevo. Una vez que disminuye la urgencia inicial, los hospitales podrían reconsiderar cómo los médicos se adaptan a las nuevas formas de telemedicina. Una sugerencia más radical, escriben los coautores, es revisar los debates políticos más amplios sobre si las naciones sin atención médica universal podrían volver a una nueva normalidad.

-Normas sociales arraigadas. El comportamiento humano está conformado por normas como darse la mano, abrazarse y otras formas de contacto humano, y estas normas no son fáciles de cambiar. Lemas, imágenes y otros recordatorios podrían ayudar a facilitar el cambio necesario.

«Los médicos y enfermeros deben modelar los comportamientos correctos y también pueden difundir la información, ya que son modelos a seguir para los pacientes», dicen en el artículo.

-Sesgo retrospectivo: Una vez que Covid-19 disminuya, el sesgo retrospectivo conducirá a castigar a las autoridades médicas que podrían haber reaccionado de forma exagerada o insuficiente. La distribución desigual de los casos dentro de los países y entre ellos generará cargos de desigualdad e injusticia.

Admiten que algunas de las críticas serán correctas y justificadas, pero los datos dinámicos y contradictorios pueden dificultar establecer exactamente lo que se sabía a qué hora y cuán diferentes podrían haber sido las cosas de otra manera. Una mentalidad colectiva de que todos estamos juntos en esto puede resultar difícil pero muy útil.

¿Cómo nos sentimos?: 

Según los especialistas, depende más de nosotros mismos de lo que creemos.

Ante una situación inédita, que nos enfrenta a nuestra vulnerabilidad, que amenaza nuestra salud, que nos puede generar ansiedad y miedo y que, además, ‘nos para en seco’ el Colegio de Psicólogos de Madrid propone una serie de medidas realmente útiles.

De esta manera, con nuestra ansiedad y estrés, que son reacciones humanas y lógicas, pero que no podemos dejar ni que nos dominen ni que nos nublen nuestra capacidad de dar respuestas racionales, sensatas y siguiendo las normas que las administraciones y los profesionales sanitarios nos indican.

Por esta razón es importante, analizar nuestros propios sesgos como los de centrarnos solo en las noticias más negativas y, no por ejemplo pensar en qué entre todos estamos camino de ganar la batalla al coronavirus).

Y cómo dicen que mejor ocuparse que preocuparse, es necesario centrar nuestro esfuerzo no en lo que no podemos controlar y hagamos lo que sí podemos controlar: quedarnos en casa si nos es posible, teletrabajar, ayudar a nuestros vecinos y seguir las medidas de seguridad.

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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