CRISIS AMBIENTAL EN EL MEDITERRÁNEO

España sufre la mitad de los incendios de Europa en 2025: más de 400.000 hectáres arrasadas

España ha registrado en 2025 la mayor superficie quemada de Europa, con más de 400.000 hectáreas arrasadas por incendios forestales sin precedentes

Un meme de Sánchez con los incendios de fondo
Un meme de Sánchez con los incendios de fondo. PD

El fuego ha convertido este verano en una pesadilla ambiental para España.

Las llamas han devorado más de 400.000 hectáreas en lo que va de año, según datos del sistema europeo Copernicus y el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Esta cifra sitúa al país como el más afectado por los incendios forestales en toda la Unión Europea, representando cerca del 40% de la superficie calcinada en el continente.

El impacto se ha concentrado especialmente en las regiones de Galicia y Castilla y León, que suman más del 75% del área quemada este año.

La magnitud de la tragedia supera con creces otros episodios históricos. Para encontrar un precedente similar hay que remontarse a 1994, cuando ardieron más de 437.000 hectáreas.

Pero lo que hace único el desastre de 2025 es su velocidad: en apenas dos semanas, a partir del 8 de agosto, el país perdió 358.000 hectáreas, una extensión equivalente a toda la provincia de Álava.

La próxima vez que alguien diga aquello de “España es un país ardiente”, conviene preguntarse si lo dice por sus fiestas… o por sus bosques calcinados.

España sufre la mitad de los incendios de Europa

A día de hoy, 28 de agosto de 2025, los incendios han arrasado más de un millón de hectáreas en la Unión Europea, cifra récord desde que existen estadísticas europeas consolidadas. España encabeza este triste ranking con más del 40% del total europeo, seguida por Portugal (275.000 ha) y Rumanía (126.000 ha). Juntos, España y Portugal acumulan el 60% de la superficie quemada en Europa este año.

Este año destaca además por una paradoja inquietante: se han registrado menos fuegos que en años anteriores, pero su virulencia y extensión han sido mucho mayores. En 2022 hubo casi 500 incendios para quemar poco más de 300.000 hectáreas; en 2025, menos de la mitad (223) han bastado para superar ampliamente esa cifra. Los expertos señalan que esto se debe a olas de calor extremas y sostenidas, una sequía sin precedentes y vientos intensos que han favorecido la propagación rápida del fuego.

El Mediterráneo, laboratorio del cambio climático

La región mediterránea se revela así como un auténtico laboratorio del cambio climático y sus consecuencias devastadoras. Los incendios forestales se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente y destructivo, impulsados por temperaturas inéditas y prolongadas olas de calor que secan la vegetación hasta convertirla en combustible perfecto para las llamas. La ola térmica que arrancó el pasado mes de agosto es ya una de las más largas desde que hay registros meteorológicos.

En este contexto, los grandes fuegos registrados en León y Ourense —los mayores desde que existen datos perimetrados— ilustran el nuevo paisaje incendiario nacional. En comparación europea, solo unos pocos incendios recientes en Grecia han superado estas cifras individuales.

Negligencia institucional y fiscalización pública

La catástrofe ambiental ha puesto bajo los focos la gestión institucional del riesgo forestal. La Fiscalía especializada en Medio Ambiente investiga actualmente si la falta o retraso en la elaboración de planes preventivos ha agravado esta oleada sin precedentes. A pesar de que las comunidades autónomas están obligadas desde hace tres años a elaborar planes anuales contra incendios —según lo dictado por el Real Decreto Ley aprobado tras el desastre de 2022— muchos municipios aún carecen de ellos o presentan graves deficiencias en su aplicación.

El Gobierno central también está bajo escrutinio: hasta finales de julio no se aprobó el esperado real decreto que fija criterios comunes para los planes autonómicos contra incendios. El proceso se ha visto ralentizado por disputas competenciales y dificultades técnicas para consensuar estadísticas o responsabilidades entre administraciones.

El resultado ha sido una falta generalizada de coordinación y prevención efectiva, lo que algunos analistas bautizan ya como “el desastre del gafe Sánchez”, en referencia al presidente Pedro Sánchez y a la tardanza institucional frente a una emergencia cada vez más recurrente.

Impacto social y económico

Las consecuencias trascienden el ámbito ambiental: miles de personas han tenido que ser evacuadas ante el avance implacable del fuego. La Unidad Militar de Emergencia (UME), junto a otros cuerpos estatales y autonómicos, ha desplegado más efectivos que nunca —más de 3.400 militares— sin lograr contener por completo los frentes abiertos.

El coste económico es incalculable: pueblos enteros han perdido viviendas e infraestructuras; agricultores y ganaderos ven cómo sus medios de vida quedan reducidos a cenizas; bosques centenarios desaparecen junto con su biodiversidad. El turismo rural y naturalista sufre un duro golpe justo cuando comenzaba a recuperarse tras las restricciones pandémicas.

Incendios forestales: causas y nuevas soluciones

¿Por qué arde España con tal intensidad? Los expertos apuntan a varios factores:

  • El abandono progresivo del medio rural favorece la acumulación de combustible vegetal.
  • Las altas temperaturas extremas asociadas al cambio climático multiplican el riesgo.
  • La falta estructural de prevención institucional agrava cada episodio.

Frente a este panorama, emergen nuevas propuestas:

  • Planes preventivos anuales y dotación presupuestaria estable.
  • Mejora tecnológica: drones para vigilancia temprana e inteligencia artificial aplicada a predicción.
  • Fomento del uso sostenible del monte mediante ganadería extensiva y aprovechamiento controlado.
  • Mayor participación ciudadana e implicación local.

Las directrices aprobadas recientemente por el Consejo de Ministros van en esta dirección aunque llegan tarde para evitar el desastre actual.

Anécdotas y curiosidades ardientes

  • El incendio más grande registrado este año en España supera al famoso fuego griego del parque nacional Dadia (2023), considerado hasta ahora el mayor incendio europeo reciente.
  • En León, algunas aldeas han tenido que improvisar “brigadas rurales” formadas por vecinos armados con cubos y mangueras caseras ante la falta inicial de recursos oficiales.
  • Según Copernicus, la superficie quemada este año equivale a ¡más de cuatro veces toda la Comunidad Autónoma de Madrid!
  • En Galicia circula ya una leyenda popular sobre un “gafapasta pirómano”, mezcla entre protesta social y humor negro sobre las causas ocultas detrás del fuego.
  • Un estudio reciente indica que cada incendio forestal libera millones de toneladas extra de CO₂, agravando aún más el calentamiento global… Es decir: los bosques no solo desaparecen sino que contribuyen involuntariamente al problema climático.

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Autor

Fernando Veloz

Economista, comunicador, experto en televisión y creador de formatos y contenidos.

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