Grecia es una hipoteca de alto riesgo, una de esas subprime que provocaron el último colapso financiero occidental, primero en EE.UU., tras concedérsele a millones de insolventes que ponían una casa como garantía o compraban otra que no podían pagar, sabiéndolo los bancos acreedores.
Que vendían luego empaquetados y bien envueltos esos créditos ruinosos a quienes, desconociendo su origen, creían que iban a obtener enormes beneficios en el mercado hipotecario.
Tiene razón el exministro griego de Economía, Yanus Verufakis, (a) Varufrikis, cuando afirma que es imposible pagar la deuda de su país y que Europa debe seguir otorgándole créditos a fondo perdido con quitas de deuda para que el pueblo sobreviva.
Porque ese territorio pobre y abrupto, con casi un centenar de islas habitadas, no supo aprovechar el cuerno de la abundancia europeo, e igual que…
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