Una humilde observación tras reabrirse esta semana la embajada de los EE.UU. en La Habana: de ser cubano, Barack Obama pertenecería al 26,6 por ciento de los mulatos del país y sería un don nadie.
En EE.UU. no existe el mulato como calificación racial para el censo: se es blanco o negro, y los mulatos como Obama, hijo de madre blanca, se integran en el 13 por ciento de la población llamada afroamericana.
Si Barack Obama hubiera nacido cubano tenga usted por cierto que no habría tenido posibilidad alguna de dirigir el país, sino que solamente sería guardaespaldas o auxiliar de la élite blanca del régimen de los Castro y de sus herederos políticos.
Los cubanos mulatos, más los negros puros suman el 37 por ciento de la población isleña «de color», 4,16 millones de sus 11,25 millones; su presencia entre los dirigentes es ridícula, mientras que la del 13 por ciento…
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