Conviene recordar los nombres de los estadounidenses Spencer Stone, de la Fuerza Aérea, y Alek Skarlatos, de la guardia nacional, porque su conducta debe despertar nuestro sentido del deber ante peligros que nos acobardan, volviéndonos corderos camino del matadero.
Estos amigos de vacaciones por Europa salvaron posiblemente a decenas de personas en el TAV Thalys 9364 Amsterdam-Paris al lanzarse sobre el islamista marroquí Ayoub El Kahzzani, que había empezado a disparar contra el pasaje.
En España, quizás irreversiblemente, se ha creado una sociedad cobarde, incapaz de defenderse individual, incluso colectivamente, que llama prudencia al miedo, y que se rinde cuando detecta la agresividad de matones y asesinos.
Ante el DAESH y sus manadas y lobos solitarios mantenemos silencio, cuando nuestra supervivencia exige que pidamos atacar con toda la potencia posible a los distintos…
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