Si detestas el Toro de la Vega del próximo martes, 15, en Tordesillas, Valladolid, es que eres un descastado, un mal español.
Este toro y su muerte pertenecen a nuestra tradición, como defiende nuestro alcalde socialista con mayoría absoluta, José Antonio González Poncela.
Es cierto que el animal brama de dolor y de terror. Pero también sufren los niños que huyen de la guerra de Siria, y algunos de nosotros, los lanceros de Tordesillas que matamos ritualmente al toro cada año, les ofrecemos refugio en nuestras viviendas.
Tendríais que sentir el pulso de la Historia. Como los millares de nuestros generosos y solidarios vecinos, nuestras hordas de izquierdistas y derechistas, sádicamente excitados, perseguimos al animal y lo alanceamos a pie y a caballo, ¡Toma, toma, toma!, como hacían los moros que crearon la fiesta hace mil años.
Luego, quien le da el pinchazo final se lleva los testículos y se los ofrece a la Virgen de la Peña…
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