DE LA AUSTRIA NAZI A UN HOTEL EN VERMONT

La otra cara de ‘Sonrisas y lágrimas’: así recuerda Johannes von Trapp la verdadera historia de su familia

El único hijo vivo de los von Trapp reflexiona sobre la distancia entre el mito de Sonrisas y lágrimas y la vida real de una familia que escapó del nazismo cantando

La película 'Sonrisas y lágrimas'
La película 'Sonrisas y lágrimas'. PD

La música irrumpe en la narración, al igual que en Sonrisas y lágrimas, aunque con un matiz diferente.

Aquí no hay filtros coloridos ni montañas de cartón.

Lo que comparte Johannes von Trapp, el menor de la saga y el último hijo sobreviviente del famoso clan que dio vida a la película, se centra más en decisiones difíciles, fugas a contrarreloj y la reconstrucción lejos de su hogar que en coreografías impecables.

La historia que Hollywood transformó en uno de los musicales más emblemáticos está profundamente arraigada en el imaginario colectivo.

Sin embargo, detrás de Sonrisas y lágrimas se encuentra una mujer, un barón, diez hijos, la Austria que iba desmoronándose ante el avance del nazismo y una familia que acabó dirigiendo un hotel en Vermont, en el corazón del campo estadounidense.

De novicia a madre de diez: María, muy distinta a la del cine

En el núcleo del mito hallamos a Maria Augusta Kutschera, la joven que llegó al hogar de los von Trapp procedente de un convento en Salzburgo. La película narra cómo se convierte en institutriz de siete niños huérfanos, enfrenta la estricta disciplina militar del padre y transforma casi sin querer el hogar con canciones. Aunque hay una base real en esta historia… es bastante libre.

En realidad, María no llegó como institutriz general, sino para cuidar a una sola hija enferma. No se enamoró instantáneamente del barón; según sus memorias, primero forjó un vínculo profundo con los niños antes de aprender a amar a su esposo. El barón Georg von Trapp, por su parte, distaba del capitán severo y autoritario que vemos en pantalla: sus allegados lo describen como un hombre reservado pero afectuoso, reconocido como héroe de la Marina austrohúngara durante la Primera Guerra Mundial.

Antes de que María apareciera en escena, el barón había estado casado con Agathe Whitehead, descendiente del inventor del torpedo, con quien tuvo siete hijos. Tras enviudar, la dinámica familiar cambió drásticamente con la llegada de la novicia que se convertiría en su segunda esposa y madre de tres hijos más: Rosmarie, Eleonore y el pequeño Johannes. Este último nació ya en Filadelfia en 1939 y creció escuchando relatos sobre cómo su familia pasó de una vida acomodada a la ruina y el exilio.

Villa Trapp: un hogar real tras el decorado de Hollywood

Mientras se filmaba la película entre platós de Los Ángeles y postales idílicas de Salzburgo, la verdadera familia había dejado atrás para siempre su hogar: la Villa Trapp, un edificio construido en 1863 a las afueras de la ciudad.

Allí residieron desde 1923 hasta 1938. Hoy es un hotel que conserva muebles, fotografías y parte del ambiente original. Los aficionados a Sonrisas y lágrimas pueden alojarse en las habitaciones donde María y Georg criaron a sus hijos; donde, según ha contado Johannes en entrevistas, la música era parte integral del día a día.

La diferencia con el filme es evidente:

  • En la película, la casa se presenta como una mansión aristocrática casi inalcanzable.
  • En realidad, Villa Trapp terminó abriendo sus puertas a huéspedes para subsistir cuando las finanzas familiares se desplomaron durante los años 30.

Fue María quien tomó las riendas entonces: despidió al personal doméstico, recortó gastos y convirtió ese canto familiar en una fuente de ingresos. Así nació el coro que posteriormente cautivaría audiencias alrededor del mundo.

Del salón familiar al Festival de Salzburgo

Antes incluso de que Sonrisas y lágrimas alcanzara el estrellato cinematográfico, el “grupo von Trapp” ya era un fenómeno musical. En 1936 actuaron en el Festival de Salzburgo, algo impensable para un padre que inicialmente rechazaba que sus hijos cantaran ante un público. Esa actuación les otorgó visibilidad internacional y les permitió salir definitivamente del ámbito doméstico.

Lo que para los espectadores es casi un juego —niños trepando árboles y excursiones alpinas al son de Do-Re-Mi— fue para ellos una tabla salvadora económicamente hablando. Cantar juntos les ayudaba a pagar cuentas y mantenía unida a la familia justo cuando el panorama político comenzaba a oscurecerse.

El nazismo, el rechazo a Hitler y una huida sin montañas

Uno de los momentos cruciales de Sonrisas y lágrimas sucede cuando la familia escapa de la Austria nazi cruzando montañas hacia Suiza, con música como telón de fondo. Es una secuencia memorable… pero también choca con los recuerdos personales de Johannes y los documentos familiares.

En realidad:

  • Georg y María detestaban el régimen nazi.
  • El barón recibió ofertas para volver a alistarse en la Marina alemana; además, fueron convocados para cantar en el cumpleaños de Hitler; ambas propuestas fueron rechazadas.
  • Temían por su seguridad e influencias fascistas sobre sus hijos.

No hubo una fuga heroica atravesando picos nevados; lo cierto es que optaron por una salida más discreta: recogieron sus pertenencias, se despidieron del vecindario y tomaron un tren hacia Italia, aprovechando el hecho de que Georg tenía ciudadanía italiana por haber nacido en un territorio que pasó bajo control italiano tras la Primera Guerra Mundial. Desde allí embarcaron hacia Estados Unidos, donde su llegada quedó registrada en Ellis Island.

Este trayecto —plano, burocrático, alejado del dramatismo alpino— es uno donde Johannes ha subrayado irónicamente cuán distante está su biografía familiar frente al relato hollywoodense. No le resta dramatismo a sus vidas; simplemente cambia su tono narrativo.

América, giras y un hotel con apellido

Una vez establecidos en Estados Unidos, los von Trapp hicieron lo que mejor sabían hacer: cantar. Iniciaron giras por todo el país, grabaron discos y se consolidaron como un grupo vocal destacado dentro del circuito de música sacra de origen europeo.

En 1940 se establecieron en Stowe, Vermont. Allí adquirieron una finca que con el tiempo se transformaría en el Trapp Family Lodge, un complejo hotelero rodeado de colinas evocadoras del paisaje austríaco. Desde ese lugar continuaron actuando hasta mediados de los años cincuenta. Tras fallecer Georg en 1947, fue María quien mantuvo tanto al grupo como al negocio.

Con los años, cada uno de los hijos encontró su camino lejos del escenario. Sin embargo, el lodge siguió en funcionamiento y el apellido, convertido ya en marca registrada, se mantuvo vivo. Johannes asumió activamente las riendas del complejo turístico, hoy conocido como un destino popular dentro de EE. UU., especialmente para quienes llegan influenciados por la película pero descubren una versión completamente distinta.

De las memorias de María al fenómeno Sonrisas y lágrimas

La película no surgió espontáneamente: tiene raíces directas en el libro The Story of the Trapp Family Singers, escrito por María en 1949. En esa autobiografía se recogen muchos episodios que luego fueron ficcionados, desde su etapa como novicia hasta sus vivencias familiares, pasando por su huida e integración en América.

A partir de ahí comenzó toda una maquinaria cultural:

  • En los años cincuenta inspiró un musical de Broadway con gran éxito.
  • En 1965 fue llevada al cine por el director Robert Wise, con interpretaciones destacadas como las de Julie Andrews y Christopher Plummer.

El resultado fue uno de los mayores éxitos comerciales jamás vistos: con un presupuesto estimado de alrededor de 8,2 millones de dólares, Sonrisas y lágrimas recaudó aproximadamente 286 millones, convirtiéndose incluso en la película más taquillera hasta ese momento, superando a Lo que el viento se llevó y rompiendo récords a escala global. Ganó cinco premios Óscar, incluidos Mejor Película y Mejor Director, y se consolidó como un clásico indiscutible del género musical.

En España, donde se estrenó el 20 de diciembre de 1965, vivió una historia paralela de enorme devoción popular. Se mantuvo semanas en cartel, convirtiéndose además en un rito familiar durante generaciones. Décadas después, sigue reestrenándose: regresará de nuevo a los cines españoles en versión restaurada en 4K para celebrar su aniversario, confirmando que la conexión emocional con el público permanece intacta.

España, 1965: cuando el cine se llenaba de canciones

El impacto de Sonrisas y lágrimas en el panorama español merece una mención aparte. Se estrenó en plena dictadura, en un país acostumbrado a unos cines mucho más grises y encorsetados. El contraste entre las montañas verdes, los valses y las coreografías en cascada fue abrumador.

  • Se estrenó oficialmente con el título completo Sonrisas y lágrimas.
  • Se convirtió en un fenómeno de taquilla apto para toda la familia; muchos espectadores regresaban varias veces a las salas.
  • Con el tiempo, se consolidó como un rito festivo recurrente en televisión, con pases especiales.

En 2025, la celebración de su aniversario ha traído de vuelta la película a los cines españoles en una restauración que permite a nuevas generaciones disfrutarla tal como fue concebida, en pantalla grande y acompañada de una banda sonora envolvente. La respuesta del público confirma algo que se repite desde hace décadas en el hotel de Vermont: no importa cuánto difiera la ficción de la realidad, el vínculo emocional con la familia von Trapp sigue vivo

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