Fallece a los 91 años el icono mundial de la sensualidad erótica del cine

Y Dios… creó a Brigitte Bardot

Enseño su cuerpo sin reparos satisfaciendo a los directores de sus films. De 1952 al 1973 realizo 49 películas, y 10 álbumes recopilatorios de canciones.

Brigitte Bardot
Brigitte Bardot

¡Mira si se esmeró en ello!, Suerte que fuimos testigos de su éxito. En el cine, con   protagonismo erótico y sensual. En la música con canciones no muy válidas aunque audibles y en las revistas de cotilleo denominadas paginas amarillo, (hoy   llamadas  revistas rosas), las fotos y andanzas sensuales con maridos y amantes. Igualmente, de su retirada sorprendente y  prematura  a sus cuarteles de invierno de Sant Tropez, al sur de Francia en la Costa Azul, a su icónica villa llamada, La Madrague. A lo largo de su vida la persiguen un recuento de 49 películas en total. Tras las 16 primeras, protagoniza con Curd Jurgen y Jean Louis Trintignant bajo la dirección de Roger Vadin… “y Dios creo a la mujer”.

Con 16 años en 1950 se enamoró de Vadin, y rápidamente tuvo la intención de casarse y fueron sus padres, quienes se negaron y la dieron la posibilidad de cuando cumpliera dos años más, podría hace su voluntad. Llegado el momento, sus padres la quisieron retener y ella acudió al suicidio, en una tarde que no estaban en casa con la participación del gas de la cocina. La llegada a tiempo, frustró la intención y se adaptaron a lo que su hija quería. Así, el 21 de diciembre de 1952 contrajo matrimonio con Roger Vadin.

Este fue su primer matrimonio y divorciada tres años después a causa de su idilio con Jean Louis Trintignant. Posteriormente, fue el actor Jacques Charrier (1959-1962) con el que tuvo su único hijo, Nicolás Jacques. El siguiente, fue el millonario alemán Gunter Sachs (1966-1969) y finalmente, el político Bernard d’Ormale en 1992, hasta su fallecimiento en el pasado mes de diciembre.

Es probable, que las nuevas generaciones, me refiero a los últimos 40 años, no tengan la curiosidad de saber que, Brigitte Anne-Marie Bardot, nacida en París el 28 de septiembre de 1934, fuese más tarde, uno de los iconos más importantes de la cinematografía sexual y erótica en la Francia de 1960 y tras la realización de la película, “y Dios creo a la mujer” se convirtió en un icono mundial.

Los países con censura como Estados Unidos y Alemania, estrenaron la película, un año después que en Francia y en España… corría el año 1971, para ser pasada a los cines no de estreno. Por desgracia, nuestra democracia no estaría vigente hasta el mes de diciembre de 1978 con la aprobación de la Constitución Española.

La sexualidad estaba marcada por una tensión entre la represión conservadora (homosexualidad vista como «plaga», fuerte influencia religiosa con tabúes sociales) y en contra, los primeros atisbos de una revolución sexual iniciada por intelectuales y la juventud de los 60, con la emergencia de la cultura “underground”, con clubes privados, y debates sobre la liberación del sexo y el deseo. Todo ello, mientras la sociedad francesa, se modernizaba tras la guerra, sentando las bases para los movimientos políticos de 1968.

La sociedad francesa mantenía una moral tradicional, reflejada en la oposición política de democristianos y comunistas. La homosexualidad fue declarada «plaga nacional» en 1960; aunque ilegalizada antes, seguía siendo un tabú, existiendo círculos clandestinos de clubs y revistas para la comunidad LGBT.

Los intelectuales por su parte, en esa época, se situaron al margen de los comunistas y empezaron a teorizar sobre la revolución sexual y la liberación del deseo, algo que podría arrastrar a la liberación de una moral libre y sin complejos con la posibilidad de opinión sin censura y libertad de expresión sin que ello supusiera un arma arrojadiza hacia las opiniones de los demás. Se buscaba un estilo de vida más libre y espontáneo, con un énfasis en el placer y el contacto físico y afectivo, sin ataduras y complejos. Era una sociedad liberada.

Paralelo al estado de bienestar, coinciden esta época con el travestismo, siendo su representante más espectacular, el artista de music hall, Coccinelle. Primer homosexual transformado en mujer que regentaba el cabaret “Le Carrusel” mostrando la fascinación por la transformación de género, sirviendo el local como punto de referencia de la homosexualidad en Paris. En 1953, debuta como corista y vedette en el salón de Chez Madame Arthur, donde su madre era vendedora de flores. Se dice que su inspiración e ideal femenino era Marilyn Monroe.

En un momento determinado, vino a España y fue recibido/a por lo más “In”, de nuestra homosexualidad, capitaneado por un peculiar periodista y empresario que en su establecimiento se marcaba la pauta de la homosexualidad que era, Jorge Fiestas. Su local, situado en el área de la calle Prim se convirtió, esa noche en un avispero de curiosos que deseaban saber cómo era un travesti, algo desconocido para la mayoría, en ese momento, entendamos que la sociedad madrileña, era carca e infatigable para evitar mirar a todos lados. Era preferible no saber, a opinar sobre algo y crearte un conflicto.

Las reglas del franquismo habían marcado muy firme en los 20 años transcurridos del 40 al 60, dejando la libertad de los españoles atada y congestionada en la dificultad de poder hacer diferencias de lo bueno y lo malo. Lo que se puede y no se puede hacer. Los libros que puedes leer y los que no.

La música que podías oír y la que no, en este caso he vivido curiosidades como discos prohibidos en las emisoras para su “no” audición como “Se va el caimán…”; “la cucaracha” o ya en otro contexto en este caso con carácter sensual: “Je t’aime… moi non plus”. Canción, que a pesar de ser interpretada por Jean Birkin y Serge Gainsbourg, tiene unas connotaciones con Brigitte Bardot por el hecho, que la canción fue grabada originariamente en 1968 por Serge Gainsbourg y su amante de entonces Brigitte Bardot. La instrumentación se inspiraba claramente en el reciente éxito “A Whiter Shade of Pale”, del grupo Procol Harum, titulado en España como “Con su blanca palidez”. Esta primera grabación corrió a cargo de Michel Colombier,

La grabación de Gainsbourg y Bardot se radió muy pocas veces causando un gran escándalo y Bardot le pidió a Gainsbourg que no la publicase en formato de disco, lo que Gainsbourg aceptó. La explicación oficial afirmaba que el disco no se publicó por la oposición del marido de Bardot, Gunter Sachs, lo que resulta extraño teniendo en cuenta que era un conocido magnate de Playboy.

Más bien se cree que Gunter Sachs intuía que su esposa y Gainsbourg tenían una aventura y Bardot procuró evitar el conflicto. La grabación de Gainsbourg con Brigitte Bardot se publicó en 1986, con la aprobación de la actriz y con el fin de recaudar dinero para fines benéficos. Ese mismo año Gainsbourg conoció a la actriz inglesa Jane Birkin y se enamoró de ella. Ambos grabaron una nueva versión de la canción que se publicó en 1969. Con un éxito rotundo en la increíble interpretación de Jean Birkin en sus inigualables susurros de amor.

En España, existía una férrea censura en todo. Desde la opinión a la lectura pasando, por el cine, los periódicos, las revistas… un auténtico “jardín de las delicias” en el que éramos unos blandos e inocentes personajes que había que cuidar de que no cayésemos en los pecados de la carne. Con estos mimbres, este país se enfrentaba a una Europa en evolución social con Francia, Inglaterra, Italia, Holanda entre otras.

En resumen, la Francia de 1960 fue un caldo de cultivo donde el deseo de libertad sexual chocaba con una estructura social aún muy conservadora, y sin saberlo, se estaba preparando el terreno para los grandes cambios de las décadas siguientes a los 60, con la absoluta libertad de expresión, de sexo y de vida.

Todo ello reforzado, por un deseo de una ciudadanía que, tras la segunda guerra mundial, se estaba componiendo a un estilo de vida libre de ataduras y convencionalismos a diferencia del resto de los países europeos, a diferencia de España, en donde una férrea dictadura franquista de la imagen; el texto de los medios de comunicación, o el exhibicionismo eran perseguidos y castigados por una censura que llegaba a limites incomprensibles.

Desde desterrar a periodistas por sus comentarios no políticos, sino de cualquier índole que supusiera un “maltrato moral para los cerebros de los sanos españolitos”, que no deberían conocer semejantes, expresiones o imágenes traídas del otro lado de los Pirineos.

En España con una censura muy exigente y devastadora, nos llevaba a sentir la sensación de “pecar”, solo por ver las fotos en una revista como Paris Match, Vogue o Elle, que en nuestro país se cotizaban en el mercado negro, único lugar donde obtenerlas, por su dificultad en la distribución, en ocasiones nula o desguazada de aquellas páginas que según estos “mandatarios de la moral”, consideraban, que podía ser peligroso para el bienestar moral de los españoles y que no cayésemos en el peligroso mundo del conocimiento del sexo y las relaciones peligrosas.

Y entonces… llego Brigitte, conocida popularmente con el acrónimo BB. Hija de un ingeniero y criada en una familia burguesa, culta del acaudalado y próspero distrito 16 de Paris. Estudió ballet en el Conservatorio de París. Un amigo de la familia la descubrió para figurar fotográficamente para la revista Elle, cuya portada adornó en 1950 con tan solo 15 años.

Dos años más tarde Marc Allegret la hizo debutar en el cine con la película, “En cas de danger” (En caso de peligro), con el actor Daniel Gelin.

Con una cintura de 45 centímetros y una melena rubia, larga y despeinada, Bardot fue una de las primeras estrellas de cine en lucir al natural. Popularizó el bikini en una época en la que el cuerpo femenino se cubría con una sola pieza. Era la apoteosis del sexo con toda naturalidad y con una exhibición de difícil imitación.

La película, según parece inquietó hasta al Vaticano, que opinaron, que traspasaba los límites del sexo y fue prohibida su exhibición en Italia, y la censura francesa,no llego a tanto,pero insistió a Vadin, realizar cortes antes de permitir su exhibición en los cines de Francia, a lo que se negó, salvo las escenas en la que se practica un “cunnilingus”.

La película comienza fuerte para aquellos tiempos, con Bardot, que entonces tenía 22 años e interpretaba a una huérfana inquieta que vivía en Saint-Tropez, tumbada boca abajo y desnuda. Tres hombres caen bajo su hechizo durante la película, que también incluye escenas de ella desnudándose y una secuencia abrasadora en la que baila descalza y borracha al ritmo de calipso.

Como postre para aficionados al cine erótico y sensual dentro de los 49 films que interpreto a lo largo de su vida, y que cinematográficamente acabó en 1973, no se puede dejar de señalar “la verdad” (1960) y “El desprecio” (1963). En este último trabajo, Bardot ofrecería otra destacada actuación como Camille Javal, una caprichosa belleza en el baño, en la obra maestra de Godard, basada en gran medida en la vida del cineasta y su ruptura con la actriz Anna Karina. Ambos films, son dignos de tener en cuenta por su impactante interpretación.

En España, tuvimos ocasión de verla en 1971, en el rodaje de “Las petroleras”, una coproducción entre Francia, Italia, Inglaterra y España, con el productor Eduardo Manzanos, y se rodó entre la provincia de Burgos y la actual Comunidad de Madrid. En decorados de interiores y exteriores, se realizan en Madrid, con secuencias en el decorado de formato western de Daganzo.

Era una comedia con estilo de “Spaghetti Westerns”, que se había puesto de moda con la película “La muerte tiene un precio” rodada íntegramente en Almería con Clint Eastwood y Lee Van Cleef y dirigida por Sergio Leone.

En “las Petroleras” Bardot, compartió papel con Claudia Cardinale, y dirigidas por Christian-Jaque. La película contenía una buena dosis de divertimento, y un toque añadido de erotismo, con escenas de desnudos incluidas. Fue un éxito de público con una taquilla de 1.608.946 espectadores en España (tengamos en cuenta) que en nuestro país había 34,4 millones de habitantes. Fue un éxito arrollador, tanto en Francia como en Italia.

Su vida en Saint-Tropez, a partir de su retirada del cine, fue dedicarse a la ayuda, protección   y defensa de los derechos de los animales. A través de su “Fundación Brigitte Bardot”, creada en 1986, abordó temas como la caza de focas; la caza furtiva; el comercio de pieles; las corridas de toros; el cautiverio de animales salvajes en zoológicos y circos; las condiciones en los mataderos. Entre otros temas. En su finca, se podían ver animales en libertad y curiosamente era una enamorada de los asnos, llamados burros, de los que poseía varios ejemplares.

En este periodo de tiempo en su residencia, escribió cinco libros: “Noonoah: Le petit phoque blanc” (1978); “Initales BB”. Autobiografía. (1996); “Le Carré de Pluton” (1999); “Un Cri Dans Le Silence” (2003) y “Pourquoi?” (2006).

El pasado 28 de diciembre, fallecía a los 91 años al lado de su ultimo marido, el político Bernard d’Ormale. Había sido hospitalizada a primeros de mes.

Distinciones han sido muchas las que ha obtenido, como la Legión de Honor en 1985; la medalla de Paris en 1994 entre muchas otras ciudades y en el 2001 el Premio Humanitario de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals).

Quizás, lo mas sobresaliente, y curioso, es la efigie de 2,5 metros de alto con un peso de 700 kilos, situada en el centro de Saint-Tropez revestida de 1.400 hojas de oro  de 24 quilates cada una, creada por el artista francés Philippe Kaeppelin.

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