Entrevista a Maïlys Vallade, directora francesa de cine

Little Amelie o la alegría de vivir

Little Amelie o la alegría de vivir

Con su multipremiada ópera prima, la película de animación Little Amélie, compite por el Oscar el próximo 15 de marzo de 2026. Tras su paso por el festival de Cannes y por el de San Sebastián (Premio del Público), la directora francesa Maïlys Vallade charla con PERIODISTA DIGITAL sobre esta adaptación de la novela autobiográfica de Amélie Nothomb Metafísica de los tubos, que ya está en los cines españoles.

POR GLORIA SCOLA

Es muy difícil que Little Amélie no guste porque es francamente bonita. Visualmente bonita. Emocionalmente bonita. La dulzura que destila esta película, con una animación artesanal en la que te dan ganas de comerte literalmente los dibujos, con personajes carnosos (especialmente el de la pequeña Amélie, con sus enormes ojos verdes), y unos paisajes bellísimos (el jardín de la casa de la niña recuerda al cuadro El Jardín de la casa Sorolla, del pintor postimpresionista español), es extraordinaria. Y la historia, pues también.

Basada en la novela corta autobiográfica de la escritora belga Amélie Nothomb Metafísica de los tubos, Little Amélie narra las experiencias de la protagonista desde su nacimiento hasta los tres años. Y, lo más importante, lo hace desde su mirada, desde su punto de vista. Al principio, recién nacida en el lejano y exótico Japón de finales de los 60, se siente como un tubo inerte, inmóvil, imperturbable: un vegetal (de ahí el título).

Y no es hasta que su abuela paterna (elegantemente vestida de Chanel), va a visitar a la familia desde Bélgica cuando Amélie, con dos años y medio, despierta a la vida. Su abuela le da un trozo de chocolate blanco, y el placer que le produce su sabor hace que se crea Dios. Se inicia su apetito por descubrirlo todo con una vivacidad deslumbrante. A partir de ahí, su íntima conexión con la empleada de hogar de la casa, Nishio-san, a la que quiere con locura, lleva a Amélie a conocer, también, los sinsabores de la existencia. Pero, y esta es la moraleja señalada explícitamente, a pesar de las pérdidas que uno va experimentando, quedan los recuerdos. Y la aceptación de las reglas de la vida, con sus alegrías y reveses, forman parte del juego.

Maïlys Vallade (Châtenay-Malabry, al sur de París, 8 de octubre de 1985), codirige junto a Liane-Cho Han esta preciosa película de animación de la que habla con PERIODISTA DIGITAL.

Y antes de comenzar, conviene saber dos cosas: Que para un solo segundo de metraje animado se necesitan entre 8 y 12 dibujos, así que en Little Amélie, que dura 78 minutos, se han hecho, como poco, 37.000 dibujos; y que lo que más les interesaba a los directores en cuanto a los personajes eran sus gestos, sus expresiones faciales, su “actuación”, como si fueran actores. Por eso, si algo no cuadraba al milímetro con la realidad, un movimiento de ceja fuera de lugar, los ojos o la comisura de los labios, daban marcha atrás y lo corregían.

Qué bonita. Llena de color, poética, cálida. Como cantaba el español Ray Heredia, Little Amélie es la alegría de vivir. Y una niña con una gran personalidad. El film se presentó en el Festival de Cannes 2025, y, desde entonces, ha ganado premios en San Sebastián, Sevilla y Annecy, entre otros, y está nominada a los Oscar, a los BAFTA, a los César, a los European Film Awards… ¡Qué barbaridad! Felicidades.

Sí, muchas gracias. Estoy muy contenta.

E, inevitablemente, me retrotraen a mi infancia. A la animación japonesa de Heidi, y también al mejor Disney clásico (la “mala” de Little Amélie, la casera japonesa, es delgada, elegante, guapa, y se parece a la madrastra de Blancanieves, de La bella durmiente…) Esos colores tan bonitos y luminosos, son muy importantes en la historia. Amélie es expresiva, traviesa y rebelde, muy rica, y me he fijado en que siempre va vestida de verde. ¿Es porque representa la esperanza?

Exactamente (ríe). Hemos escogido de manera muy precisa los colores de la película. Hemos dado un color particular, simbólico, a cada personaje. Kashimo-san (la mala, que en realidad es alguien triste), lleva violeta, algo muy melancólico; Nishio-san (la cuidadora de Amélie), el amarillo, que representa el sol de Amélie; el hermano viste de rojo porque simboliza un poco el enfado, la cólera, etc. y el color de Amélie es el verde, igual que el agua del estanque que visita con Nishio-san.

¿Y representa la esperanza?

Si, mucho (ríe).

¿Little Amélie es para niños o va dirigida a los adultos? Explora temas complejos, filosóficos.

Disney hizo Del revés, donde literalmente se metía en las emociones. Queríamos que fuera a un público adulto, y luego lo adaptamos también para los niños, lo cual fue un gran desafío. Reconozco que fue difícil adaptar el guion para ambos niveles de lectura. La película es para todos.

¿Por qué le interesan los temas filosóficos y el simbolismo? Usted también participó como animadora en El principito, de Saint-Exupéry, y en Las golondrinas de Kabul, sobre la guerra.

Desde que salí de la escuela de animación, siempre me ha interesado trabajar en películas de animación independientes en las que pudiera desarrollar temas profundos, tanto para adultos como para niños. A veces son más para adulto, y a veces son películas más dirigidas a los niños, pero no me gusta hacer películas solo para niños. Intento hacer buenas películas que traten temas transcendentes, hondos, sin tabús. Me gusta confiar en la mirada de los niños y darles llaves de comprensión para hablar y que puedan entender cosas filosóficas acerca del mundo. Nuestra intención es ofrecer una mirada artística singular, con una historia singular en la que tengamos la libertad de explicar cosas serias y graves, cosas bonitas, cosas poéticas. En realidad, ese ha sido siempre mi deseo.

¿Cómo empezó en la animación?

Cuando era pequeña, ya fabricaba marionetas con mi padre. Incluso recogíamos cosas de las papeleras, de la basura, pequeñas cosas que nos sirvieran para hacer esas marionetas. Y muy pronto empecé a dibujar, y quise escribir historias alrededor de los personajes. Me interesaba mucho el diseño, tanto el dibujo como el volumen, ambos, y como me di cuenta de que tenía dotes para el dibujo, comencé a estudiar Artes Gráficas. Primero fui a un liceo de Artes Gráficas, y después quise entrar en Gobelins París, que es la principal escuela de animación, pero no pude. Así que, tras estudiar Artes Gráficas en otro sitio, finalmente sí accedí a Gobelins. Como todavía no conocía muy bien el mundo de la animación, comencé a ver muchas películas animadas, y también muchos cortometrajes que eran muy libres desde el punto de vista artístico. De todo tipo de materias. Y muchísimo cine de animación japonés. Todo lo que encontraba que me gustaba por su poesía, por su naturaleza, por su tempo… lo veía. Cuando salí de Gobelins hice un corto con mi equipo, y ganamos el Gran Premio de animación en el Festival de Annecy. Es importante mencionarlo porque eso es lo que enseguida me permitió escoger y trabajar en largometrajes de animación, en películas independientes francesas. Eso me posibilitó tratar temas profundos y buscar el equilibrio y la manera de explicarlos.

La niña Amélie es belga, hija de belgas, de padre diplomático destinado en Japón.

Sí, pero Amélie Nothomb, la autora, es muy parisina.

¿Cómo la conoció?

No la conocía. Ella solo recibe cartas manuscritas. A través de la productora le envié una carta para ver si podíamos adaptar su libro. Y también le enviamos ejemplos de películas en las que Liane-Cho y yo llevábamos trabajando diez años, como El Techo del Mundo y Calamity. Nos respondió a través de su editora, y dijo que le entusiasmaba la adaptación de su libro a la animación y que le gustaba mucho lo que le habíamos enviado. También mencionó que sus libros son sus hijos, pero que las adaptaciones de sus libros son sus nietos, y que ella no interviene en la educación de sus nietos. Fue una gran suerte tener carta blanca para adaptar su infancia, su novela autobiográfica Metafísica de los tubos. Y hacerlo ha sido maravilloso.

¿Usted tiene hijos? Si es así, ¿han visto la película? ¿Qué edad tienen? ¿Qué opinan?

Sí, tengo tres hijos. Una de diez años y mellizos de cinco años. Los mellizos han crecido con la película y tengo una experiencia particular porque una de mis hijas tuvo leucemia mientras estábamos reescribiendo toda la película. Tenía la misma edad que Amélie, ha crecido viendo la película y cómo se hacía, así que eso ha sido muy emocionante para toda la familia: ver el producto final. Y entender la impresión de verse en ella. Les ha gustado mucho. Pero la han percibido de una forma muy distinta. La de 10 años la ha visto de forma diferente que los pequeños de cinco. Igual que los adultos la vemos de manera distinta y percibimos otras cosas. Cada uno encuentra su propia historia a través de Little Amélie, y, de hecho, la película se ha construido también de ese modo: para ser vista desde el punto de vista de los adultos y desde el punto de vista de los niños.

Espero que su hija ya se haya recuperado.

Sí, se está recuperando.

Me alegro mucho.

Muchas gracias.

¿Cuál es la pregunta más curiosa que le han hecho sus hijos sobre la película?

Es muy difícil, porque han vivido la película con Amélie, identificándose con ella, y no han tenido miedo de la carpa, pero sí cuando Nisho-san se va. Es el momento que les ha entristecido; entienden lo que pasa. Han hecho una reflexión interior muy profunda viendo la película. Y tenían cinco años, y eso es bastante impresionante, la manera en la que los niños reciben la película a esta edad. Para la de 10 años no fue lo mismo. Lo ha vivido como una aventura y se ha reído más con Amélie.

En la infancia uno puede desarrollar un vínculo muy fuerte con alguien; en el caso de Amélie, con la cuidadora. ¿Se identifica en algo con el vínculo y la complicidad entre ambas?

Sí, a mí me gustan las personas que cuidan a los demás, no solo a los niños. Los que se cuidan entre sí. Los que tienen la capacidad de empatía y de apoyo. La película habla del punto de vista de una niña, pero también nos recuerda a la niña que llevamos dentro. El descubrimiento, y también la conexión que podemos tener con otros de otras culturas, sin barreras y de manera instintiva. Sin miedo. Y la forma de tratar a los niños. Hay que considerar a los niños como personas pequeñas que se convertirán en personas mayores, porque tienen necesidad de que se les considere así para construirse, y también de hablarles del conflicto. El conflicto es importante para construirse a uno mismo. El conflicto y la confrontación permiten entender mejor al otro. Y también puede facilitarnos avanzar hacia el otro.

Muchos psicólogos hablan de la importancia que tienen los primeros años de vida en el desarrollo de la persona y de la personalidad. Aquí Amélie experimenta muchas cosas: alegría, júbilo, rabia, pérdida… He leído que es justo hasta los tres años cuando se absorbe todo de una forma pura, incluso las cosas que se aprenden hasta esa edad, y que luego ya todo empieza a cambiar.

Sí, es una edad fundamental que es exactamente lo que nos ha interesado de este relato, porque yo creo que ese momento “iniciador”, que luego atravesamos varias veces en la vida, incluso de adultos, pero ese primer momento “iniciador” es el más importante, el que va a dejar una huella profunda en todo lo demás. Puede cristalizar en miedo y traumas, y si hemos recibido mucho amor y comprensión nos otorga mucha apertura a medida que crecemos. Es una edad crucial, y Amélie Nothomb lo dice en su libro. Es la última frase. “Ya nada tendrá importancia después de ese momento de la vida”. Nosotros no terminamos así la película, sino danto una nueva apertura al mundo, una nueva respuesta final, pero, desde luego, ese momento sigue siendo muy importante.

También resulta muy chocante que la niña se sienta Dios…

Ella se describe como un dios analógico, un dios inerte; un tubo. No se mueve. Todo entra en ella y todo sale de ella. Y no tiene interacción con el mundo. Es una pequeña muerte, tal y como lo describe. Pero finalmente entiende que ya no está en el centro de las cosas, y que pertenece al mundo.

Felicidades otra vez y mucha suerte con la película.

 

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