SUBVENCIONES RÉCORD

Sánchez dispara las subvenciones al sectario cine español en más de 250 millones mientras la taquilla cae un 25%

A pesar de recibir cientos de millones en ayudas públicas, el cine español padece una caída de espectadores en picado. Los datos del Instituto Juan de Mariana revelan que el cine progre consigue en los despachos gubernamentales lo que el público le niega en las taquillas

Sánchez dispara las subvenciones al sectario cine español en más de 250 millones mientras la taquilla cae un 25%
Cina. PD

El cine español se encuentra atrapado entre un mar de dinero del contribuyente y salas con escasa afluencia.

Mientras el Gobierno destina más de 250 millones de euros anuales en subvenciones, la taquilla ha caído un 25% desde los niveles anteriores a la pandemia, con tan solo 72,9 millones de entradas vendidas en 2024 frente a los asombrosos 403 millones de 1966.

La frecuencia de visitas por persona ha descendido drásticamente, pasando de 12,4 a 1,5 al año; además, la cuota de mercado nacional ha retrocedido del 22,3% al 17,7%.

Este desajuste no es algo reciente. Las ayudas directas proporcionadas por el Ministerio de Cultura han aumentado notablemente, pasando de 19,1 millones en 1994 a 152,9 millones en 2023, lo que representa un crecimiento casi tres veces y media en la última década.

Pero estas transferencias son solo una pequeña parte del total: también se suman a ellas privilegios fiscales, como deducciones del 30% en el Impuesto de Sociedades –que acumulan más de 310 millones desde 2015–, IVA reducido al 10%, retenciones especiales en IRPF y cotizaciones flexibles. En el País Vasco, se prevén otros 40 millones adicionales para 2026. Asimismo, la Ley 13/2022 impone a plataformas y cadenas televisivas destinar el 5% de su facturación, no de sus beneficios, a producción cinematográfica, canalizando así 84,1 millones al cine en 2022.

El informe elaborado por el Instituto Juan de Mariana revela cifras asombrosas que reflejan un sector artificialmente inflado:

  • Por cada euro recaudado en concepto de IVA por entradas (7 millones en 2022), el cine recibe nada menos que 35 euros en ayudas.
  • Una clara sobreproducción: los estrenos han pasado de 168 en 2016 a unos impresionantes 364 en 2025; sin embargo, la recaudación ha caído de 111,5 a 85,6 millones, con un alarmante porcentaje del 87% que no supera los 100.000 euros, incluyendo hasta 106 películas que ni siquiera alcanzan los 1.000 euros, conocidas como películas fantasma.
  • La relación entre subvenciones y público muestra un indicador sorprendente: una correlación casi inexistente con un valor de −0,003, lo que significa que más dinero no se traduce necesariamente en más espectadores.
  • La brecha con producciones extranjeras es notable: si en 1966 se intercambiaba cada euro español por 3,5 extranjeros, para 2024 ese ratio es ahora de 1 frente a 4,7.

En el último fin de semana de febrero de 2026, la taquilla del top 20 experimentó una caída del 33%, alcanzando solo los 4,6 millones y unas escasas 605.000 entradas, una tendencia estacional que confirma la fragilidad del sector. Películas españolas como Balandrau, viento salvaje lograron recaudar apenas 222.500 euros, ocupando la séptima plaza; aun así, la cuota nacional se mantiene alrededor del escaso 16%.

Rankings taquilleros y curiosidades recientes

La lista de las películas más vistas pone de manifiesto esta desconexión:

PosiciónPelículaRecaudación fin de semanaAcumuladoNacional
1Cumbres borrascosas1,1 millones4 millonesNo
2Como cabras692.000 euros2 millonesNo
3Greenland 2395.000 eurosNo
7Balandrau, viento salvaje222.500 euros

Algunas curiosidades son dignas de mención: durante el año 2025, hasta 28 estrenos lograron superar los 100.000 espectadores, pero gran parte se diluyó sin dejar rastro. El propio Ministerio de Cultura destina actualmente dos tercios del total de sus subvenciones al ICAA –con una asignación prevista de 321 millones para el periodo entre 2024 y 2026– priorizando así a un sector cuyo nivel medio de ocupación está por debajo del 10%.

A pesar del auge en la producción cinematográfica, el público prefiere votar con su bolsillo apostando por comedias y cine familiar alejado de discursos ideológicos. Esta percepción política parece agrandar aún más la brecha existente entre oferta y demanda. ¿Cuál podría ser la solución? El informe propone reducir las ayudas un 25% anual durante cuatro años e introducir reformas al impuesto audiovisual basadas realmente en beneficios obtenidos. Las salas siguen luchando por resistir ante esta situación y piden un cine competitivo capaz de llenar nuevamente sus butacas.

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