Blázquez: ‘Las 7 palabras’ invitan al perdón

El arzobispo de Valladolid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, ha asegurado que las siete palabras que Jesús pronunció en la Cruz antes de morir «son una llamada al arrepentimiento» de los pecados y una invitación «al perdón recíproco, a la fraternidad y a la esperanza», al tiempo que ha aseverado que en las «situaciones extremas» y cuando «todo se tambalea» se puede renovar la confianza en Dios como «roca firme y segura».

Así lo ha manifestado Blázquez durante el Sermón de ‘Las Siete Palabras’ que el prelado vallisoletano ha pronunciado este Viernes Santo en la Catedral de Valladolid, en lugar del tradicional emplazamiento de la Plaza Mayor debido a la amenaza de lluvia que finalmente no cayó en la capital.

Antes de ello, cofrades a caballo de la hermandad de las Siete Palabras alcanzaron a mediodía la Seo vallisoletana, en cuya puerta pronunciaron el Pregón que da inicio a las celebraciones de este Viernes de la Cruz.

Por su parte, Ricardo Blázquez, ha saludado a las diferentes autoridades municipales, provinciales y regionales presentes, a los cofrades, y al conjunto de los vallisoletanos, ante los que ha mostrado su «emoción» por participar en su primera Semana Santa de Valladolid como prelado.

Durante su intervención, Blázquez quiso dedicar este pregón al significado de cada una de las siete palabras que Cristo pronunció antes de morir y regresar junto a su Padre. ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’, ‘En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso’, ‘Mujer ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre’, ‘Dios mio, Dios mio, por qué me has abandonado’, ‘Tengo sed’, ‘Todo está cumplido’ y ‘Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu’.

De la primera de las palabras, el arzobispo ha asegurado que Jesús pide perdón al Padre «a favor de los que le han crucificado e insultan» por lo que desde la Cruz cumple lo que él mismo enseñó: «perdonad a los enemigos», y ha pedido que sea imitado el ejemplo de Jesús, tal como hizo el que fuera obispo de Barbastro (Huesca), el vallisoletano Florentino Asensio.

Sobre la segunda palabra, ‘En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso’, Blázquez ha explicado que Jesús acoge la petición de salvación de uno de los dos ladrones crucificados junto a él, lo que demuestra que «la bondad del Señor no tiene límites» y le garantiza que entrará en el Reino de Dios. Por ello, el arzobispo vallisoletano ha expresado su deseo de que los ciudadanos, cuando llegue la hora de su muerte, escuchen «las palabras consoladoras de Jesús: Hoy estarás conmigo en el paraíso».

En la tercera palabra, Ricardo Blázquez ha destacado la figura de María, por «la confianza en su hijo que nunca se desvaneció». Para el prelado vallisoletano, María «tiene una doble dimensión: ser la madre de Jesús y ser símbolo de la Iglesia».

En la cuarta palabra, Jesús pregunta a su padre por qué le ha abandonado lo que permite a Ricardo Blázquez aseverar que la pregunta «lacerante dónde está Dios» sólo la experimenta el creyente» porque el que no lo es «también sufre y grita pero no experimenta el dolor de la fe desconcertada».

En este sentido, el prelado ha recordado «cuán recordada es esta palabra» ante el dolor que provocan «las catástrofes naturales o la maldad humana que provoca atentados terroristas y que descubre la debilidad de los hombres».

CONFIAR EN DIOS

No obstante, y a pesar de que según Blázquez «Jesús estaba verdaderamente solo», las preguntas que «hieren con aflicción el corazón» se responden «confiando en Dios».

En la quinta palabra, Jesús demostró su sed y una primera significación de la sed de Jesús «es obvia», según Blázquez, pues «está desangrado» pero también tiene «un alcance simbólico» ya que es «la queja de Dios por su pueblo» que responde «una y otra vez» a su amor «con vinagre, con un corazón agrio que no quiere entender el amor de Dios».

Asimismo, según ha explicado «la sed habla de otras insatisfacciones del hombre que unas veces hallan respuesta y otras quedan fallidas por beber en fuentes sin agua» y así se ha referido a la madre Teresa de Calcuta que oyó el «clamor de Jesús en la Cruz» y creó el centro Nirmal Hriday para atender a los moribundos.

La sexta palabra, ‘Todo está cumplido’, supone, según Blázquez, «una resonancia de victoria» porque Jesús ha llevado a cabo «el encargo recibido del Padre. «Ha realizado la totalidad del amor, se ha dado a sí mismo y opera la salvación de la Humanidad», ha señalado.

La última de las palabras, ‘Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu’, supone, según el prelado vallisoletano, que «a pesar de todo el sufrimiento, la oscuridad y desolación» de Jesús, éste confió en su Padre.

«Para el que cree en Dios, morir no es nada trágico, no es saltar en el vacío, en realidad es sólo que ponemos la cabeza en su sito, en las manos del Padre», ha subrayado Blázquez.

Durante su intervención, Blázquez quiso concluir con una oración de José Luís Martín Descalzo que dice: «Mis ojos, mis pobres ojos que acaban de despertar los hiciste para ver, no solo para llorar.// Haz que sepa adivinar entre las sombras la luz, que nunca me ciegue el mal ni olvide que existes tú.// Que cuando llegue el dolor que yo sé que llegará, no se me enturbie el amor, ni se me nuble la paz.// Sostén ahora mi fe, pues, cuando llegue a tu hogar, con mis ojos te veré y mi llanto cesará».

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído