Podría calificarse de viaje religioso a cualquier movimiento vacacional que, presidido por la fe y el amor, acoja la compañía viajera del Dios cercano
(Nido de Poesía).- Iniciamos un pequeño album de poemas que faciliten la oración, en sus vacaciones de verano, a amigos de Nido de Poesía. Adornamos el post con la concha del peregrino que viaja a Compostela, porque podría calificarse de viaje religioso a cualquier movimiento vacacional que, presidido por la fe y el amor, acoja la compañía viajera del Dios cercano. El primer poema, «La marcha», de María Victoria Atencia, sugiere la milagrosa coincidencia de gente que, sin haber sido convocada, dejaron atrás su hogar y su rutina, y partieron unánimes por el camino que les señalaba su corazón…
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