Eugenio Pizarro

Dios espera hoy frutos de los hombres y mujeres de Iglesia

"El dueño de la viña es Dios Padre. La viña es su pueblo, y hoy día es el Pueblo de Dios"

Dios espera hoy frutos de los hombres y mujeres de Iglesia
Eugenio Pizarro Poblete

La parábola de hoy subraya el misterio de la revelación de Dios transferida de los judíos a los gentiles

(Eugenio Pizarro Poblete).- «Había un dueño de casa que plantó una viña,… la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes donde los trabajadores para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores tomaron a los enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon».

Después, la parábola de Jesús, narra que el dueño envió a otros servidores, pero los trataron igualmente. Por último mandó a su hijo, pensando que por ser su hijo lo respetarían, pero los trabajadores se dijeron: «Éste es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia».

El dueño de la viña es Dios Padre. La viña es su pueblo, y hoy día es el Pueblo de Dios. Los trabajadores son sus líderes durante el transcurso de la antigua Alianza. Hoy son los militantes de Iglesia. Sucede que tanto unos como otros, no siempre actuarían bien; no darían los frutos esperados por Dios.

Los primeros y segundos enviados son los profetas. Los líderes de la viña durante el transcurso de la Antigua Alianza, maltrataron a los profetas. Y al «hijo» de la parábola lo rechazaron y lo mataron. Éste es Jesús, el Hijo de Dios y Hombre verdadero, que no obstante su muerte, y siendo uno solo, venció a la muerte y el pecado, asegurándonos, que a pesar de las dificultades de «su viña» al transcurso de los siglos, él estará siempre con ella, y que las puertas del infierno no podrán con ella:

«Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos».»La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio. Esta es la obra del Señor y nos dejó maravillados». La piedra firme y fuerte que sostiene «su viña» hasta la consumación de los siglos es Jesús, el Dios de lo imposible.

Ahora, después de la Antigua Alianza, se nos entrega la «viña del Señor» a nosotros, actuales trabajadores, que debemos darle a Dios los frutos que el espera de nosotros,y a su tiempo.

Antes de llegar a unos desafíos actuales que nos corresponde enfrentar y dar, hoy día, ante esa realidad desafiante, frutos con un verdadero compromiso, quisiera referirme, para ser más cronológico, a que la parábola de hoy subraya el misterio de la revelación de Dios transferida de los judíos a los gentiles.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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