Ante el Día Internacional del Migrante

¿Quién defenderá a quienes defienden los derechos humanos?

Helna Maleno, Open Arms, los bomberos sevillanos...

¿Quién defenderá a quienes defienden los derechos humanos?
Jornada mundial del migrante y del refugiado

Días como el del 18 de diciembre de 2017 o el del 14 de enero de 2018 sirven defender a los defensores de los derechos humanos o a los que quieren "acoger, proteger, integrar y promover" a migrantes y refugiados

(José Luis Pinilla, sj.).- No está de más recordar en estos días previos al 18 de Diciembre en el que se celebra el Día Internacional del Migrante, («Migración segura en un mundo en movimiento») que en Septiembre de 2016, la Asamblea General aprobó un conjunto de medidas durante la primera cumbre en la historia sobre los desplazamientos de migrantes y refugiados.

Estas obligaciones contraídas por los Estados Miembros se conocen bajo el nombre de la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes. En ella se reafirma la importancia de la protección internacional de estas personas y se subraya la obligación de los Estados de mejorarla. Este documento allana el camino para la aprobación de dos nuevos acuerdos mundiales en 2018: uno sobre refugiados y otro sobre la migración.

A ellos se ha unido la Iglesia con la Propuestas de 20 puntos para los Pactos Globales que están ya trabajando distintas instituciones eclesiales como la Red Migrantes con Derechos al hilo del impulso dado por el Papa Francisco a este tema y al empuje de la Sección por él creada sobre Migrantes y Refugiados llevada adelante por dos delegados suyos : Michel Chernyc SJ y el escalabriniano Fabbio Baggio que recientemente estuvo en España para impulsar esos Pactos como ya se hizo eco Religion Digital y muchos medios . Estuvo dando propuestas concretas que nacen de cuatro verbos inspiradores del papa : Acoger, proteger, Integrar y Promover a emigrantes, refugiados y victimas de trata

La Jornada del 18 de diciembre, fue proclamada en el año 2000 por la Asamblea General de la ONU como Día Internacional del Migrante. La elección de la fecha de la ONU se debe a que, diez años antes, el 18 de diciembre de 1990, se había aprobado la convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familiares. La Asamblea destacó la necesidad de seguir tratando de asegurar el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los migrantes.

 

 

Sin embargo, existía mucho antes el llamado «Día del Emigrante», instituido por Benedicto XV, que fue llamado «el Papa de la paz». La celebración de Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado tiene origen en la carta circular «El dolor y las preocupaciones» del 6 de diciembre de 1914. En ella, se pedía por primera vez que se instituyera una jornada anual de sensibilización sobre el fenómeno de la migración y también para promover ayudas en favor de emigrantes italianos y para la formación de los misioneros de emigración. Como consecuencia de esta misiva el 21 de febrero de 1915 se celebró la primera Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado Y el 14 de enero próximo, la Iglesia celebrará ya su 104 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

Hoy , a propósito de este dia quiero referirme y homenajear con tres ejemplos a aquellos que aún pasándolo mal buscan un tránsito migratorio seguro con una misión imprescindible: salvar Vidas. Espejo de tantos voluntarios en tantas organizaciones civiles y religiosas que están en primera línea y que no cito por su amplitud pero que merecen toda mi consideración y agradecimiento. El de la Iglesia y la Sociedad entera

Hace unos días Helena Maleno escribía: «Me miro en casa al lado de mi perro, mi gata, con la mesa camilla puesta y después de recoger a mi hija de teatro. Me paro en la foto de mi hijo cuando era pequeño y en las cenizas de mi madre que presiden el pequeño altarcito improvisado en casa….» Una descripción sencilla de una escena cotidiana apenas tendría significado si quien lo escribe, no acabara de haber sido citada por la Policia Marroqui para un juicio muy serio.

La requerían ante la justicia marroquí acusada de crimen internacional de tráfico de seres humanos e inmigración clandestina. ¡ Nada menos ! CRIMEN. INTERNACIONAL. TRÁFICO DE SERES HUMANOS. INMIGRACIÓN CLANDESTINA… Esas acusaciones que escritas en mayúsculas parecen algo muy gordo, pero que en realidad se trata de un proceso judicial claramente destinado a criminalizar el trabajo que desarrolla desde hace años como defensora de derechos humanos.Lo viene haciendo desde 2001 en Frontera Sur en defensa permanente al derecho a la salud, educación, identidad y a la vida de las personas migrantes. DEFENSA. DERECHO A LA SALUD, EDUCACIÓN, IDENTIDAD, VIDA… DE PERSONAS MIGRANTES. Estas palabras sí que habría que ponerlas en Mayúscula. Muchas personas e instituciones civiles y religiosas – entre ella la Red de la Iglesia Migrantes con Derechos, HOAC, San Carlos Borromeo, Caritas, Jesuitas Social, etc, han salido en su apoyo.

 

 

Y mientras, con el susto en el cuerpo, Helena seguía con la misma actividad cotidiana hecha de trazos solidarios con que va entretejiendo, casi diariamente, avisos como estos: «Nos despertamos con una patera a remos en el Estrecho. En ella viajan dos mujeres, un embarazada. O este de ayer mismo: #BOZA convoi avec 34 personnes sorti Nador arrive Melilla», etc.

Inmediatamente me vinieron recuerdos parecidos: por ejemplo cuando en enero de 2016, tres bomberos voluntarios sevillanos, Manuel Blanco, José Enrique Rodriguez y Julio Latorre, en mitad de una noche gélida partieron a intentar rescatar posibles supervivientes de un «dingui («bote de la muerte») naufragado, lleno de niños.. Lamentablemente, los cooperantes de PROEM-AID volvieron a Lesbos sin haber conseguido el rescate. Pero quien sí logró lo que buscaba – por desgracia- fue una patrulla griega que les requirió de inmediato para un registro exhaustivo en las oficinas de la Guardia Costera de la República Helénica..

Los tres bomberos fueron interrogados y detenidos con cargos. Acusados de tráfico de personas, «en grado de tentativa», y de posesión de armas. Quiero resaltar lo de posesión de armas, porque se referían a un «cutter» reglamentario en los uniformes de rescate. Puestos en libertad previo pago de una fianza de 5000 euros cada uno, están pendientes de juicio penal.

O los acosos más recientes sufridos por Oscar Campos y su organización Proactiva Open Arms, a quien tuve ocasión de facilitarle un encuentro con el papa para que pudiera testimoniarle su trabajo con más de 60.000 personas rescatadas. Al papa le entregó como recuerdo un chaleco salvavidas de una niña que no pudieron rescatar. (Este chaleco ahora está colocado como símbolo del nuevo Servicio vaticano que se ocupa de migrantes y refugiados).

Ante el acoso incluso con armas al que someten a los miembros de ayuda humanitaria que arriesgan su vida en el Mediterráneo decía: «Harán falta más de cuatro tiros al aire para que nos vayamos a casa», y bromeaba en este sentido de que «en lugar de chalecos salvavidas, se pondrán chalecos antibala» ante los planes de las autoridades libias para crear una vasta zona marítima que retira el permiso de navegación a los barcos extranjeros.

 

 

Lejos de abandonar, querían volver para seguir salvando vidas. Camps se siente con mucha gente en contra, desde el barco racista de Defend Europe hasta la Unión Europea, pero no pierde la esperanza.

Y más recientemente, en noviembre se han fundamentado basándose en el trabajo de organizaciones de defensa en toda Europa VEINTISÉIS (también en mayúscula) estudios sobre casos que involucran procesamientos para CUARENTA Y CINCO ACTORES humanitarios individuales que han sido acusados de actuar contra las leyes frente al «contrabando» con inmigrantes. Hace un mes, lo hacía el reconocido Institute of Race Relations.

Así se ha dado un paso más para conseguir que la solidaridad humana no termine en las puertas de Europa. El informe pide una exención obligatoria sobre la penalización de la ayuda humanitaria en un marco jurídico internacional.

Vuelvo a Malena, icono de estas luchas contra la criminalización de ayuda humanitaria.

En su larga actividad se ha dedicado a:

– Investigar la situación de los Derechos Humanos de las personas migrantes en la frontera Sur: vulneraciones por parte de las autoridades, ayuda en caso de agresiones y violencia, denegación de acceso al asilo, protección de menores y víctimas de trata, ayuda humanitaria, etc.
– Documentar casos de violencia contra las personas migrantes en Ceuta y Melilla, denunciando las «devoluciones en caliente» o la «externalización de fronteras»‘.
– Proteger el derecho a la Vida: alertando a los servicios de Salvamento y rescate de los países correspondientes tras recibir llamadas de auxilio desde el mar.
– Identificar los cuerpos de quienes naufragan, informar a las familias y apoyarles en sus reivindicaciones además de conseguir un enterramiento digno.
– Detectar y ayudar a las víctimas de trata, especialmente mujeres y menores, apoyándoles en procesos jurídicos y promoviendo su salida de las redes de explotación.
– Informar diariamente (más de 80.000 seguidores) en redes sociales para apoyar los procesos de las comunidades migrantes y para incidir en las políticas migratorias en las que prima la «seguridad del territorio» sobre los Derechos Humanos.
etc etc .

Helena el primer testigo incomodo que he citado sigue en su casa. Y preocupada por la citación judicial recuerda cómo hizo su primera alerta (2007) a una torre de control sobre una patera. Se conoce desde entonces todas las voces de los trabajadores, ejemplares en salvaguardar el derecho a la vida en el mar.

Mientras evoca otros naufragios. Poniéndoles rostros y nombres: ·Me vienen a mi recuerdo – dice- los gemelos de Sisco, la pequeña Jenny, el niño Samuel, todos ahogados y algunos tragados por el mar. Y en 2014 aquella navidad donde murieron las mamás abrazadas a sus hijos. Así las encontré cuando fui a visitar la morgue de Tánger dentro de aquellas bolsas negras, aún con las ropas empapadas en agua…

¿Quién defenderá a quienes defienden los derechos humanos?  ¿Para que sirven los días Internacionales? Días como el del 18 de diciembre de 2017 o el del 14 de enero de 2018 sirven defender a los defensores de los derechos humanos o a los que quieren «acoger, proteger, integrar y promover» a migrantes y refugiados de una «manera segura en un mundo en movimiento»

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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