“No habría ninguna objeción para que una madre, o unos esposos, presidieran el Secretariado para la Familia”

Maradiaga: “Quien dice que estamos en una barca sin timón conoce poco de navegación y de Francisco”

“Es muy bueno que Cuba y EE.UU. se sienten a dialogar. Ojalá Venezuela pudiese escuchar consejos”

Este Papa es noticia todos los días, porque sus palabras son sencillas. No hay tratados de teología en una homilía en Santa Marta, pero sí puntos claves de la vida

(Jesús Bastante).- «Quien dijo que la Iglesia está en una barca sin timón, sabe poco de navegación. Una barca se puede mover con el timón, con los remos, también con la vela». El cardenal Rodríguez Maradiaga respondió a los críticos al Papa Francisco, y anunció que «no habría ninguna objeción para que una madre de familia, o una pareja de esposos, presidieran el Secretariado para la Familia. Existe un deseo de que más mujeres puedan participar en la curia vaticana».

El purpurado hondureño, coordinador del G-9, participó en la 44 Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, organizada por el ITVR y que congregó a casi un millar de personas. El cardenal habló del proceso que se está viviendo en la Iglesia, de la reforma que supone Francisco y de los frutos del Sínodo de la Familia. «El ver nos tiene que llevar a juzgar y a actuar, aunque no sabemos si se clausurará el proceso: el Papa podría decir que no estamos maduros, ¿por qué? Porque se trata de cosas tan importantes… En la perspectiva del Papa éste es el problema en el mundo y la Iglesia, la falta de familia. Por todos lados, el sondeo dio que ahora la gente no se quiere casar. Es otra antropología. El Evangelio de la familia tiene que ser anunciado otra vez».

El pasado viernes, antes de su desayuno en el Nueva Economía Forum, Maradiaga paseó, junto al padre Ángel, por la iglesia de San Antón, la primera dedicada al Jubileo de la Misericordia, que el Papa Francisco «abre» hoy con la publicación de su bula. «A mí me gustó muchísimo, y es el ideal que quisiera para todas las parroquias«. «Allí están las puertas abiertas, y con posibilidad de que alguien te pueda confesar y ayudar, y vi una caja abierta con euros. Si alguien necesita un café, puede tomar algo. Pero también hay otros que tienen que dejar algo. Falta mucho todavía pero tenemos que seguir caminando. Y ése es el camino».

 

En una rueda de prensa, el cardenal resaltó la relevancia del mensaje del Papa a la Cumbre de las Américas. «Es muy importante esta cumbre, porque el Santo Padre ha tocado el punto central: ¿Para qué reunir una cumbre si no es para enfrentar los problemas? Y uno de los que está es la pobreza».

«No podemos ser como el avestruz, tenemos que ver. No puede haber desarrollo sin que haya más equidad. Tristemente, Latinoamérica ha sido calificada como uno de los continentes menos equitativos del mundo», apuntó Maradiaga, quien recalcó que la lucha contra la desigualdad «es uno de los problemas que deben ser atacados directamente».

«Es muy bueno que Cuba y EE.UU. se sienten a dialogar. Ojalá que Venezuela pudiese escuchar consejos de América Latina», contestó Maradiaga. «No podemos ignorar la geopolítica. Era necesario que Cuba se abriera al mundo, y que el mundo se abriera a Cuba. Ese paso se está dando».

En cuanto a la Iglesia española, el cardenal aseguró no conocer mucho la situación, pero «sí diría que es una Iglesia grande, con mucho potencial, de la que hemos recibido mucho. Es uno de los países con más misioneros en América Latina». Especialmente, en lo tocante a los religiosos. «Si no hubiera vida consgrada, en muchos países de América Latina no existiría la Iglesia». Sí se mostró especialmente cariñoso con monseñor Omella, de quien dijo «le aprecio muchísimo».

Valorando los dos años de pontificado de Francisco, Maradiaga indicó que «este Papa es noticia todos los días, porque sus palabras son sencillas. No hay tratados de teología en una homilía en Santa Marta, pero sí puntos claves de la vida».

«El Santo Padre es un pastor con olor a oveja, está cerca del pueblo, y el pueblo entiende ese lenguaje. Son las encíclicas de los gestos, como el beso a una persona llena de tumores, que dio la vuelta al mundo, o el niño jugando en una silla. Esas encíclicas de los gestos son muy importantes. No son demagógicos, son espontáneos».

Como el de detener el coche para bendecir a una persona con parálisis cerebral, o abrir la Capilla Sixtina a los sin techo. «No son cosas calculadas, le salen del corazón«, incidió. Y que se ven en el día a día del Papa. «El Papa nos anuncia la sencillez todos los días, desde el primer día del pontificado, cuando no quiso tomar la limusina, sino se vino con nosotros a Santa Marta. Comer lo que hay, como en nuestros conventos, así es él. Levantarse a servirse del buffet. Esto son gestos que nos están diciendo que éste es el camino para la liberación».

 


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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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