En Kinshasa, Existen grandes focos de pobreza, problemas de inseguridad y violencia que afectan seriamente a la población
(Fides).- El Santo Padre ha nombrado este martes a monseñor Fridolin Ambongo Besungu arzobispo coadjutor de Kinshasa. Sobre el significado de este nombramiento y sobre la situación de la iglesia local, la Agencia Fides ha planteado algunas preguntas al cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Mons. Fridolin Ambongo Besungu, O.F.M, Cap.,nació el 24 de enero de 1960 en Boto, diócesis de Molegbe. Después de asistir a los cursos de Filosofía en el Seminario de Bwamanda y de Teología en el Instituto Saint Eugène de Mazenod, pronunció la primera profesión en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos en 1981 y los votos perpetuos en 1987. Fue ordenado sacerdote el 14 de agosto 1988. Se licenció en Teología Moral en la Academia Alfonsiana.
Después de la ordenación sacerdotal fue párroco en Bobito (1988-1989), profesor de la Universidad Católica de Kinshasa, Superior Mayor, Vice-Provincial de los Padres Capuchinos de la Viceprovincia de la República Democrática del Congo, presidente nacional de la Asamblea Nacional de Superiores Mayores (ASUMA) y de la Circunscripción de los Frailes Menores Capuchinos en África (Còncau).
Elegido obispo de Bokungu-Ikela, recibió la ordenación episcopal el 6 de marzo de 2005. También ha sido administrador apostólico de Kole, Presidente de la Comisión Episcopal «Justicia y Paz» y administrador apostólico de Mbandaka-Bikoro, antes de ser nombrado arzobispo de la misma archidiócesis el 12 de noviembre de 2016.
Desde junio de 2016 es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO)
Eminencia, el Santo Padre ha nombrado monseñor Fridolin Ambongo Besungu, O.F.M. Cap., arzobispo coadjutor de Kinshasa. ¿Cuál es la motivación o el significado de este nombramiento?
El cardenal Laurent Monsengwo Pasinya ha presentado su dimisión del gobierno pastoral de Kinshasa en concomitancia con su 75° año de edad. El Santo Padre, como suele hacer a menudo, prolonga el mandato teniendo en consideración las condiciones de salud y para no privar a la diócesis de su Pastor hasta la sucesión. En este tiempo, se ha realizado un estudio sobre la situación de la archidiócesis, las expectativas de la misma (por parte del clero, religiosos/as, laicos), y se han pedido indicaciones a numerosos prelados, eclesiásticos y fieles.
El Santo Padre, al conocer las indicaciones, tras considerarlo todo, ha nombrado a monseñor Fridolin Ambongo Besungu coadjutor de la archidiócesis de Kinshasa. Esto permitirá que la transferencia de poderes entre el cardenal Monsengwo y monseñor Ambongo Besungu se lleve a cabo con la debida calma y el conocimiento profundo de esta compleja circunscripción eclesiástica.
¿Qué Iglesia heredará el coadjutor, monseñor Ambongo Besungu?
Debo decir inmediatamente que el cardenal Monsengwo, en estos 10 años de ministerio pastoral en Kinshasa (había sido nombrado por Benedicto XVI en diciembre de 2007), Papa y Monsengwoha trabajado con gran generosidad y celo pastoral. Kinshasa es una archidiócesis donde la mitad de los habitantes, estimados en alrededor de 12 millones, son católicos. Además, Kinshasa es la capital del país y, sin duda, una gran megalópolis, donde están presentes una multitud de problemas humanos, sociales, políticos, religiosos y pastorales, con una complejidad también vinculada a la heterogeneidad étnica, con más de 70 grandes grupos étnicos presentes en el país.

Existen grandes focos de pobreza, problemas de inseguridad y violencia que afectan seriamente a la población. Por esta razón, el Papa Francisco ha convocado un Día de Oración y Ayuno el 23 de febrero, el viernes de la primera semana de Cuaresma. En esta ocasión, el Santo Padre nos invita a orar por la paz en el mundo y, en particular, por la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.
Pero, ¿cuál es la situación pastoral?
La archidiócesis posee varios consejos (pastoral, presbiteral, etc.), un colegio de decanos muy arraigado en el territorio, así como un consejo de asuntos económicos. Además, hay 143 parroquias, agrupadas en 15 decanatos, y confiadas al cuidado de 238 sacerdotes diocesanos, 14 diáconos y 970 sacerdotes religiosos. También hay 4 seminarios.
Esto da la idea de la gran obra pastoral ya existente, que debe reanudarse y estimularse. A nivel social, hay 500 escuelas administradas por la archidiócesis, cerca de setenta centros de atención médica y el gran hospital San José. La Archidiócesis también tiene una radio-televisión católica.
Monseñor Fridolin Ambongo Besungu, junto con el cardenal Monsengwo y asistido por los obispos auxiliares y todas las demás fuerzas pastorales, podrá continuar el compromiso de dar a la Iglesia de Kinshasa esa sensibilidad pastoral que el Papa Francisco anuncia desde el comienzo del pontificado y que tan bien se delinea en la Evangelii Gaudium.
¿Cuánto durará la colaboración entre el arzobispo, el cardenal Monsengwo, y el nuevo coadjutor?
No puedo responder a una cuestión de duración temporal. Creo que el cardenal Monsengwo estará feliz de dejar su oficina en manos seguras y celantes. Como un padre nunca deja de ser padre, y lo será para siempre, así un pastor que ha amado y guiado a su propia Iglesia, seguirá siendo un padre, incluso cuando ya no tenga responsabilidad directa.

Además, cuando monseñor Ambongo Besungu lo necesite (como suele decir el Papa Francisco sobre el Papa emérito Benedicto XVI), podrá dirigirse a un hombre sabio y virtuoso.
Por ello, me gusta pensar, que entre el arzobispo, cardenal Monsengwo, y monseñor Ambongo Besungu, no solo en esa colaboración vinculada a la sabiduría, sino también a esa colaboración espiritual y de oración que siempre debe estar viva en la Iglesia. Además, hay que considerar tanto la salud que declina, como el papel que el Santo Padre le ha confiado al arzobispo de Kinshasa en el llamado C9 y, por lo tanto, la contribución que está llamado a dar al nivel de la Iglesia universal.
¿Qué le desea al nuevo pastor?
Conozco a monseñor Ambongo Besungu y aprecio sus dotes, mostradas como obispo de Bokungu-Ikela (2005), como administrador apostólico de Kole, como arzobispo de Mbandaka-Bikoro, así como vice-presidente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO).
Le deseo, por lo tanto, a ser un pastor según el corazón de Cristo, a obtener la colaboración plena de su clero, de los religiosos y de los fieles, y a ser un padre en toda situación. Un buen obispo es tal si obtiene y se le da una «buena» colaboración.
Nadie puede ser obispo solo. Él es para la Iglesia y la Iglesia se le da a él como su familia. Por lo tanto, debe tener siempre y bajo toda circunstancia, una actitud de equilibrio y sabiduría, incluso ante las tensiones sociales, civiles y políticas.
Al cardenal Monsengwo, deseo confirmar mi estima y un profundo agradecimiento por todo lo que ha hecho en Kinshasa, por su país y por la Iglesia universal. Que el Señor le de mérito por ello.


