Nada ni nadie detuvo a Joao Almeida en el Angliru. Ni las rampas imposibles del coloso asturiano, ni la sombra del líder, ni siquiera los manifestantes que, por momentos, pusieron la carrera patas arriba.
El ciclista portugués del UAE Team Emirates llevó el peso de toda la subida, tirando con decisión y atacando sin descanso, mientras Jonas Vingegaard, líder danés de Visma, se limitó a seguirle la rueda con una frialdad digna de ajedrecista.
A día de hoy, 5 de septiembre de 2025, la clasificación general queda más apretada que nunca: Almeida ha conseguido recortar cuatro segundos gracias a las bonificaciones, situándose a solo 46’’ de Vingegaard.
El pulso entre ambos es ya el gran atractivo de esta Vuelta y la etapa reina no decepcionó. La subida fue un duelo mano a mano en los últimos kilómetros, con Almeida derrochando valentía y energía ante un Vingegaard que no atacó ni una sola vez, dando muestras de una estrategia conservadora pero eficaz para mantener el maillot rojo.
El tercer puesto fue para Jai Hindley (Red Bull-Bora), que cruzó la meta a 28 segundos del dúo principal.
Por detrás, Tom Pidcock (Q36.5) salvó su tercer puesto en la general tras sufrir en las rampas más duras del Angliru. El puerto volvió a confirmar su fama: aquí no hay margen para especular y cada pedalada cuenta.
Protestas pro Palestina: una constante incómoda
La edición 2025 de la Vuelta está siendo un escenario tan deportivo como político. Las protestas propalestinas se han convertido en protagonistas involuntarios de varias etapas, especialmente en aquellas donde participa el equipo Israel-Premier Tech. Hoy no fue excepción: justo al pie del Angliru, varios manifestantes con banderas palestinas obligaron a frenar a los escapados durante unos treinta segundos. Los ciclistas Jefferson Cepeda, Bob Jungels y Nico Vinokourov tuvieron que detenerse hasta que la Guardia Civil despejó la carretera.
El incidente no solo restó ritmo a la fuga sino que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el papel del deporte como escaparate político. Las interrupciones por parte de grupos pro Palestina han sido recurrentes desde el inicio de la ronda; hace apenas dos días se vivió una situación similar en Bilbao, donde incluso se decidió no nombrar ganador por motivos de seguridad.
La polémica tiene su origen en la presencia del equipo israelí, señalado por los manifestantes como instrumento de sportswashing —una estrategia para mejorar la imagen internacional del Estado israelí— en plena crisis humanitaria en Gaza. La organización ya ha tenido que recortar recorridos e incrementar medidas de seguridad.
Jornada reina y ambiente eléctrico
El Angliru siempre genera expectación y esta vez no defraudó: niebla espesa, público entregado y un ambiente casi teatral en los últimos kilómetros. Los espectadores vibraron con cada ataque de Almeida, que parecía dispuesto a desgastar no solo a su rival directo sino también al propio mito del puerto asturiano.
La etapa arrancó con una fuga formada por Cepeda, Jungels y Vinokourov —los mismos que después serían frenados por los manifestantes— pero pronto fue neutralizada por el empuje del pelotón liderado por UAE. El ascenso definitivo comenzó con todos los favoritos agrupados y terminó con el esperado sprint entre los dos mejores corredores del momento.
El resto del pelotón sufrió lo indecible para mantenerse cerca; Hindley y Kuss completaron el top cinco, mientras Felix Gall perdió algo más de medio minuto pero sigue dentro del grupo perseguidor. Por momentos pareció que algún imprevisto —como un perro atado invadiendo la carretera— iba a añadir aún más caos a una jornada ya suficientemente movida.
Clasificación general tras la etapa 13
| Puesto | Corredor | Equipo | Tiempo/diferencia |
|---|---|---|---|
| 1 | Jonas Vingegaard | Visma | 49h 30:54 |
| 2 | Joao Almeida | UAE | +46» |
| 3 | Tom Pidcock | Q36.5 | +2:18 |
| 4 | Jai Hindley | Red Bull-Bora | +3:00 |
| 5 | Felix Gall | Decathlon | +3:15 |
La lucha por el maillot rojo sigue abierta y todo apunta a que las próximas etapas serán decisivas.
Un futuro cargado de incógnitas
¿Podrá Almeida mantener este nivel ofensivo sin quemarse antes del final?
¿Aguantará Vingegaard otro asedio como el vivido hoy? Los pronósticos de las casas de apuestas siguen dando ventaja al danés —por su regularidad y capacidad para resistir ataques— pero cada vez son más los analistas que ven posible un vuelco si Almeida mantiene su ritmo demoledor.
Las protestas tampoco parecen tener fin; los organizadores refuerzan los dispositivos policiales pero los activistas muestran gran capacidad para sorprender. La edición podría pasar a la historia tanto por su desenlace deportivo como por su contexto político-social.
Curiosidades sobre la etapa y sus protagonistas
- El Angliru tiene rampas que alcanzan hasta un 23% de desnivel; sólo apto para valientes o masoquistas.
- Joao Almeida suma ya seis victorias para UAE en esta Vuelta; récord absoluto para el equipo.
- Jonas Vingegaard ha defendido el liderato sin lanzar ni un solo ataque en toda la subida: pura economía de esfuerzos.
- La protesta propalestina ha sido detenida en menos de treinta segundos gracias al rápido despliegue policial.
- En pleno ascenso al Cordal se produjo casi un accidente por culpa de un perro atado a una silla que invadió la carretera.
- El equipo Israel-Premier Tech ha sido foco de todas las protestas desde el inicio; ninguna otra formación ha concentrado tanto ruido extradeportivo.
- El británico Tom Pidcock mantiene su tercera plaza pese al sufrimiento extremo hoy; los puertos españoles le están curtiendo como escalador.
- El ambiente meteorológico sumó dramatismo: niebla cerrada y humedad típica asturiana pusieron aún más épica al desenlace.
En definitiva, ciclismo puro con todos sus ingredientes… y alguna salsa inesperada cortesía del contexto internacional.
