Otro más.
Y van cientos.
Ángel García Rosique, esposo del exministro Miquel Iceta, se unió en 2019 como consejero a una filial del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), una entidad pública mixta que gestiona proyectos y eventos en la ciudad condal.
Mantuvo este cargo hasta junio de 2024, compaginándolo con su labor como piloto en Iberojet, aerolínea que Iceta le ayudó a conseguir en 2021 mediante contactos como Koldo García.
Esta revelación, realizada por el periodista Francisco Mercado en EsDiario, pone al descubierto una red de nombramientos que huele a enchufes socialistas, con María Jesús Montero como figura central en la supervisión del consorcio.
El CZFB, dirigido conjuntamente por el Ayuntamiento de Barcelona y el delegado estatal de Hacienda, Pere Navarro i Morera, quien fue nombrado por Montero en 2018, es un organismo público con gran relevancia en la economía local. Navarro, exalcalde de Terrassa y anterior primer secretario del PSC antes que Iceta, preside la filial que contrató a García Rosique.
Surgen preguntas sobre si un piloto comercial debería ocupar un puesto en una entidad encargada de organizar ferias como la Barcelona New Economy Week. Aunque los estatutos buscan evitar incompatibilidades, aquí la política y el aire se entrelazaron sin aparentes turbulencias. Alcaldes progresistas como Ada Colau y Jaume Collboni respaldaron la inclusión de este consejero volador.
Los vínculos se complican aún más. En 2022, cuando Iceta ya ocupaba el cargo de ministro de Cultura, contrató a la hija de Navarro, María Navarro Palacio, de 31 años, para su departamento. Superó un concurso exprés tras una entrevista a puerta cerrada que duró apenas 15 minutos, asegurándose así un salario anual de 43.200 euros durante tres años. Este hecho, destapado por El Confidencial, ejemplifica los favores reciprocos: mientras Navarro acoge al marido de Iceta en el CZFB, este último proporciona empleo a la hija del primero. Con su equipo del PSC ocupando posiciones clave, parece que Sánchez está tejiendo una red de lealtades.
Para comprender mejor el entramado, analicemos los órganos de gobierno del CZFB en 2019:
| Cargo | Representante clave |
|---|---|
| Alcaldesa de Barcelona | Ada Colau |
| Delegado Especial del Estado | Pere Navarro i Morera (nombrado por Montero) |
| Jefe de Aduanas | Dependiente de Hacienda |
| Representantes estatales | Cuatro designados por el Gobierno |
| Ayuntamiento | Siete concejales |
| Otros | Presidentes de Renfe, Autoridad Portuaria, sindicatos UGT y CCOO |
Además de ser vicepresidente, Navarro lidera el equipo directivo y tiene voz para aprobar nuevas incorporaciones. La filial, encargada de eventos logísticos, establece salarios anuales para sus consejeros según su dedicación; sin embargo, no se aclara quién propuso al piloto para el cargo. En 2021, Montero reforzó la presencia de la Generalitat añadiendo tres representantes más al consorcio, consolidando así el control progresista.
Este conjunto de nombramientos genera suspicacias en un momento donde los gobiernos socialistas son objeto de análisis por su falta de transparencia en los cargos públicos. La matriz detrás de Iberojet, conocida como Ávoris, recibió un rescate estatal por valor de 320 millones bajo la gestión de Montero en 2021, justo cuando García Rosique volaba para ellos. ¿Son estas coincidencias o favores cruzados? El silencio oficial solo alimenta las dudas.
Algunas curiosidades adicionales: antes que él asumiera el liderazgo del PSC, fue precisamente Navarro quien ocupó ese puesto y ambos coincidieron en el Parlament. Aunque las normas establecen incompatibilidades dentro del funcionamiento del consorcio, un piloto como consejero parece haber pasado desapercibido. Por cierto, gracias a contactos como los mencionados anteriormente, García Rosique despegó hacia Iberojet gracias a la intervención directa de Koldo; y lo más intrigante es que la hija de Navarro obtuvo máxima puntuación en un concurso cuya transparencia ha sido cuestionada por críticos. Todo un entramado lleno conexiones socialistas en Barcelona.
