Parece que con el paso del tiempo, la distancia y la experiencia que proporciona la edad, Iker Casillas ha cambiado su imagen de chico comedido por adulto que, con respeto, dice lo que piensa y responde a sus críticos. Esto ya es decir mucho, porque, sea o no de Casillas, es objetivo que el ex capitán del Real Madrid ha sido objeto de un debate y una guerra bestial entre aficionados del propio conjunto blanco y seguidores del fútbol en general en los últimos años. Un enfrentamiento con muchos frentes y muchos matices que acabó provocando su salida de la entidad madridista el pasado verano, algo de lo que él mismo habla ahora en una entrevista en el País Semanal, con motivo de su estancia en España por temas publicitarios.
Casillas, cuyo enfrentamiento con José Mourinho en la época más tardía de la etapa del luso en el club, y que dividió por completo al madridismo causando un cisma que todavía hoy está presente, no ha querido airear nunca, parece empezar a querer cambiar de opinión. Así lo expresa en la citada entrevista:
«Tuve que decidir entre quedarme y ser el monigote al que la gente gusta pinchar, como un muñequito de vudú, o salir y respirar. Si hubiera mirado más por mí, hubiésemos tenido circo todos los días, sobre todo el último año […]
Cuando dentro de 15 años escriba un libro, lo contaré.

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