A día de hoy, la situación respecto a la plantilla y el futuro del Valencia a corto plazo sigue siendo bastante complicada, por no decir incierta. La enorme necesidad de refuerzos que precisa el equipo contrasta, por un lado, con los crecientes rumores sobre una posible negativa de Peter Lim a realizar el gasto que se preveía en Navidad, y que iba a conllevar, seguramente, algún fichaje de postín; y por otro, los constantes viajes de Suso García-Pitarch para entrevistarse con entornos de distintos futbolistas y sondear opciones de mercado.
Mientras tanto, se entiende que en la plantilla che también habrá novedades en el plano de las salidas. Así como parecía que hace semanas, la situación de hombres como Abdennour era de estar viviendo sus últimas horas como valencianista, el cambio de dibujo de Césare Prandelli a un 5-3-2 o un 5-4-1 hace que el equipo necesite defensas. Por otra parte, hay nombres propios en la cuerda floja por su poca participación.
Es el caso del australiano Mathew Ryan, quien ya le ha hecho saber a la cúpula directiva valencianista que no se encuentra a gusto sin minutos y ha pedido marcharse… pero sobre todo, el de Siqueira.

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