Solo tiene 19 años

Iga Swiatek, la polaca campeona en Roland Garros que soñaba con Nadal

Derrotó en la final a la estadounidense Sofia Kenin por 6-4 y 6-1 en 81 minutos

Iga Swiatek, la polaca campeona en Roland Garros que soñaba con Nadal
La polaca Iga Swiatek. PD

Un fenómeno Iga Swiatek con las ideas muy claras y los ejemplos definidos.

No hay un día en el que la polaca, campeona femenina de Roland Garros 2020 al imponerse a la estadounidense Sofia Kenin por 6-4 y 6-1 en 81 minutos, no se acuerde de Rafael Nadal.

Tampoco después de que, con 19 años, se proclame campeona en París y desde el centro de la pista Philippe Chatrier, el escenario de las mayores glorias del español, le dedique unas palabras.

“De niña veía a Rafa levantar el trofeo aquí ya ahora soy yo la que lo hago, es algo increíble”, aseguraba la jugadora más joven en vencer en París desde Monica Seles en 1992.

Como el Nadal de 2005, que ganaba su primer grande con 19 años, Swiatek es un soplo de aire fresco en el circuito. Al igual que el español, la polaca se mueve con la mirada perdida, sin saber muy bien que hace en el universo del tenis.

Con la copa en las manos, corretea por la pista como una menor perdida, en busca de su familia en una imagen que recuerda al mallorquín escalando las gradas para abrazarse a los suyos.

El trofeo que recibió de manos de Mary Pierce, 20 años después de la última victoria francesa en Roland Garros, era el primero que ganaba en su carrera, en la que ha pasado años siendo una gran promesa, pero sólo ha obtenido resultados cuando ha sabido controlar su mente.

Nacida en Varsovia el 31 de mayo de 2001, hija de un palista que disputo la final de remo en los Juegos de 1988, a Swiatek no le quedó más remedio que dedicarse al deporte y optó por el tenis porque su hermana mayor lo había elegido antes y ella quería superarla. Tras un calvario de lesiones, la hermana abandonó el circuito, pero Iga se mantuvo.

En 2018 conquistó la final júnior de Wimbledon y sobre ella se generaron unas enormes expectativas que, sumadas a su fogosa personalidad, crearon una enorme presión a la tenista. La jugadora no tenía toda su cabeza en el tenis. Compaginaba los entrenamientos con los estudios, lo que desviaba mucho su atención del deporte. Sus entrenadores se quejaban de ello, del esfuerzo suplementario que suponía tener que entrenar temprano para que luego pudiera ir a clase.

Swiatek comenzó a trabajar con una psicóloga y situó el trabajo mental en el centro de su preparación, al mismo nivel que el físico. “Ser sólido mentalmente es una de las cosas más importantes en el tenis. Solo los que son capaces de controlar su mente pueden gestionar la presión”, asegura la nueva ganadora de Roland Garros.

Gracias a ello, la polaca logró controlar sus emociones y permitir que su juego se expresara mejor en la pista. Pese a su juventud, la jugadora demuestra una gran madurez táctica y una sorprendente lectura del tenis.

En 2019 alcanzó en Lugano la primera final de su carrera (y hasta este Roland Garros la única) y en la tierra batida de París alcanzó los octavos de final. Swiatek, que cumplió los 18 años durante el torneo, se convertía en una de las precoces tenistas dispuestas a revolucionar el cuadro femenino. Pero su aventura acabó cuando se cruzó con la rumana Simona Halep, defensora del título.

Apenas pudo sumar tres juegos la tenista de Varsovia, que se marchó con el gesto descompuesto y la convicción de que todavía tenía mucho que trabajar para que su mente se acordara con su tenis.

Durante el confinamiento provocado por la pandemia aprovechó para ponerse a tono y entrenar duro. Pero también para sacar su bachiller en Polonia, lo que despejó su mente, libre solo para el tenis.

Nada hacía prever que esta amante del rock duro, de AC/DC o Pink Floyd, que ingresa al campo a ritmo de “Welcome to de jungle” de Guns N’ Roses, iba a levantar la Copa Suzanne Lenglen.

Swiatek pasará del puesto 54 del ránking al 17, su primera incursión en el “top 20”. Su triunfo en Roland Garros, con casi 2 millones de dólares, dobla todo lo que había ganado hasta el momento.

Ahora queda mantenerse. La polaca espera hacerlo domando su fogosidad. la paciencia, la trabaja con otra de sus pasiones, hacer maquetas de barcos. O navegar, otra de sus aficiones.

Algún día espera seguir los pasos de su ídolo.

“Le admiro como atleta. Es un deportista modélico. Admiro su estilo de juego, su golpe directo es increíble. Rafa pelea siempre, hasta el final, es un guerrero del tenis”.

 

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