¿Busca usted trabajo, o cambiar de empleo? Pues no se limite a presentar su solicitud en el Servicio Público de Empleo, inscribirse en una empresa de trabajo temporal, navegar por internet por las múltiples páginas de ofertas de trabajo o colgar su currículum en las redes sociales y las webs especializadas en empleo.
Si quiere tener éxito, acuda a algo tan conocido en España como son las recomendaciones de sus familiares, amigos y conocidos. Es decir, trate de convertirse en un recomendado.
Según un reciente estudio, titulado The value of hiring through employee referrals, en Estados Unidos, alrededor de la mitad de los empleados fueron contratados gracias a las recomendaciones de sus contactos sociales. En España no hay un estudio similar que cuantifique el impacto de la recomendación, pero la experiencia nos enseña lo útiles que son porque todos conocemos muchos casos de recomendados que han conseguido un puesto de trabajo. En EEUU, de hecho, dan tanta importancia a las recomendaciones que el 70% de las empresas cuentan con programas para estimular a sus empleados a que recomienden a otras personas, ofreciéndoles a cambio incentivos monetarios si las cosas salen bien.
Esas recomendaciones, en efecto, funcionan. Según el estudio, que acaba de publicarse en el Quarterly Journal of Economics, cuando uno se presenta a una oferta de trabajo y tiene recomendaciones, las posibilidades de ser contratado aumentan en relación con quien carece de ellas. Incluso, para niveles similares de cualificación profesional, las recomendaciones suponen un valor adicional para el candidato que cuenta con ellas. Esto es algo obvio teniendo en cuenta que las recomendaciones ofrecen a quien va a contratar una información adicional sobre quien solicita un empleo, lo que aumenta las posibilidades de una empresa de incorporar a la persona adecuada, no solo en términos de capacitación profesional, sino también de aptitudes para integrarse con los demás compañeros, de trabajar en equipo, de fiabilidad, etc. Las empresas, por tanto, saben mejor a quien se dirigen cuando buscan cubrir una vacante y cuentan, además, con una ventaja adicional que también pone de manifiesto el estudio: que es más probable que los candidatos recomendados acepten las ofertas de trabajo, lo que disminuye los costes de selección de personal. Pero los elementos positivos no se agotan aquí.
Otra de las razones por las que las empresas prefieren a los candidatos con recomendaciones es porque la productividad mejora. Para llegar a todas estas conclusiones, los autores del estudio, Stephen V. Burks (Universidad de Minnesota), Bo Cowgill (Universidad de Berkeley), Mitchell Hoffman (Universidad de Toronto) y Michael Housman (Cornerstone OnDemand, empresa especializada en selección, formación y gestión de los recursos humanos), analizaron las contrataciones en tres sectores: call centers, transporte de mercancías y alta tecnología. Y lo que descubrieron fue que, aunque según muchas medidas, la productividad de los trabajadores con recomendaciones era la misma que la de los que no las tenían, en el sector del transporte los recomendados tenían menos accidentes y en el de alta tecnología generaban más patentes.
Otra razón por la que las empresas prefieren contratar a trabajadores recomendados es que, según el estudio, la probabilidad de que éstos abandonen la compañía es menor. Todo ello lo recompensan con salarios algo más altos que los de los trabajadores que carecen de recomendación alguna.
Por último, a las empresas les gustan los trabajadores recomendados porque aportan un beneficio por trabajador mayor que el que proporcionan los trabajadores sin recomendación. Esto es así, al menos, en los dos sectores para los que los autores del estudio han podido realizar los cálculos debido a la disponibilidad de datos: call centers y transporte. El origen de estas diferencias en el beneficio por trabajador, que permiten pagar mejores sueldos a los recomendados, reside en dos elementos. En primer lugar, la aportación a la facturación de los trabajadores con recomendaciones es mayor. En segundo término, los costes de contratación de los trabajadores recomendados son menores, en tanto en cuanto las empresas los localizan porque alguien les ha hablado de ellos.
La conclusión de todo ello es obvia: si quiere un trabajo, búsquese quien lo pueda recomendar.

