Barcelona y Madrid presentan dos realidades migratorias muy diferentes en España.
En la ciudad condal residen 203.404 personas originarias del Magreb y Pakistán: 141.867 marroquíes, 54.935 pakistaníes y 6.602 argelinos.
En cambio, la capital cuenta con apenas 80.743: 73.616 marroquíes, 4.445 pakistaníes y 2.682 argelinos.
Esta disparidad no es reciente. Durante el mandato de Jordi Pujol al frente de la Generalitat (1980-2003), se promovió la llegada de inmigrantes norteafricanos.
El nacionalismo catalán vio en ellos una oportunidad para aumentar su población y facilitar la inmersión lingüística en catalán, algo más sencillo sin hablantes de español.
Posteriormente, se implementó el «plan Marruecos» (2014-2017), que incluía clases de tamazight y árabe en las escuelas, además de la enseñanza islámica auspiciada por el Gobierno marroquí.
Por su parte, Madrid ha atraído principalmente a latinoamericanos.
En esta ciudad, los venezolanos (137.858) y los colombianos (131.348) son los grupos más numerosos, representando el 53% del total de extranjeros, lo que lleva a Isabel Díaz Ayuso a referirse a su ciudad como «la Miami de Europa». Aquí, la integración resulta más sencilla gracias al idioma y las similitudes culturales compartidas.
El reciente anuncio de Pedro Sánchez, que prevé la regularización de hasta 850.000 extranjeros, ha provocado largas filas en los consulados. En Barcelona, cientos de pakistaníes esperan ante su consulado, mientras que en Madrid, son los latinos quienes hacen lo mismo. Sin embargo, esta situación ha dado pie a fraudes: algunos argelinos y marroquíes procedentes de Francia solicitan antecedentes policiales falsos para simular que llevan viviendo en España desde hace cinco meses. Estos individuos han cometido delitos previamente, se han marchado y ahora regresan con artimañas para acogerse a la regularización exprés.
Fraudes y retos en la regularización
El sindicato Jupol ha alertado sobre un «fraude masivo». Ilegales provenientes de Francia e Italia están solicitando fichas policiales para demostrar su estancia en España. El Gobierno está aceptando billetes de autobús o contratos falsos sin requerir empadronamiento ni antecedentes completos; únicamente solicita certificados penales, pero no policiales, salvo que haya una sentencia firme.
- La Policía ha arrestado a cuatro argelinos en Alicante, quienes portaban documentos falsos verificados por Interpol.
- Las denuncias por delitos han aumentado un 60% en 2026 respecto a 2025: los delitos cometidos por pakistaníes han crecido un 867%, los de argelinos, un 356%, y los de marroquíes, un 114%.
- Existen páginas web que venden boletos antiguos para simular presencia en el país.
Los consulados españoles están desbordados por las solicitudes. El Ministerio de Exteriores ha comenzado a aceptar sellos procedentes de Argelia para visados exprés. En 2025, llegaron al país 9.550 argelinos por vía marítima, triplicando así el número de marroquíes llegados por esa misma ruta. Las Islas Baleares han batido récords con una cifra de llegada de 7.406 (+27%).
Diferencias por continentes
| Región | Latinos | Africanos | Asiáticos | Total extranjeros |
|---|---|---|---|---|
| Barcelona | 40% (420.446) | 16% | 14,4% | 18% población |
| Madrid | 53% (631.876) | 7,7% | 8% | 16,6% población |
Datos del INE correspondientes a 2025 indican que Barcelona cuenta con más subsaharianos: hay registrados 33.946 frente a los 21.184 de Madrid.
La integración presenta dificultades adicionales en Cataluña. Investigaciones como las del académico Alejandro Portes (Universidad de Princeton) advierten que los hijos de inmigrantes marroquíes o musulmanes requieren atención especial para evitar posibles radicalismos derivados del choque cultural. Barcelona se ha convertido en un núcleo musulmán: ha experimentado un aumento de +78.200 personas en cinco años, alcanzando las 430.000 (17% del total nacional).
Aunque Madrid tiene una población mayor —7,1 millones comparados con los 5,9 millones de Barcelona— absorbe mejor este volumen gracias al perfil latino que suaviza las dificultades educativas.
En el ámbito político, Cataluña gira en torno a cuestiones lingüísticas e identitarias: los magrebíes tienden a aprender catalán antes que castellano, mientras que Madrid se aferra más a su herencia hispánica. Este sectarismo independentista deja una huella clara: más inmigración desde África y Asia junto con sus respectivos desafíos.
La presión migratoria sigue creciendo y los fraudes añaden complejidad al panorama actual. España camina entre las tensiones provenientes tanto de Marruecos como de Argelia. Queda por ver si esta nueva regularización logrará solucionar o agravar el mapa demográfico.
