De nuevo en casa. En Barcelona. Dejo atrás un periplo jalonado por estancias en Nueva York, Munich y Liubliana. Lindos trayectos pero un poco mareante tanto cambio de país. Se agradece volver a las confortables rutinas en la urbe layetana. En la llamada ciudad de los prodigios.
Por el camino, muchas cosas que he dejado de explicar. Se me hace incómodo hacerlo con teclados de acentos extraviados. Intentaré, sin embargo, recuperar algunas vivencias. Todas ellas en paisajes bajo cero. Algo que se llama frío y que a veces en el Mediterráneo olvidamos que existe.