Un cortador de jamón logra una loncha de 20 metros

Un pincho de Guinness

El cortador de jamón Nico Jiménez hace un pincho de 39,90 metros

Los pinchos se venden al precio simbólico de un euro

El cortador de jamón Nico Jiménez batió ayer en Pamplona su propio récord Guinness al cortar una loncha de casi veinte metros de largo y aproximadamente seis kilos de peso, lo que le ha permitido preparar un pincho de 39,90 metros, el más largo del mundo.

El jamón procedía de la dehesa extremeña y con él ha superado su anterior marca de 13.90 metros en un sola loncha.

El evento ha sido organizado por la Fundación Juan Bonal, dentro de los actos preparados para la Semana de la Solidaridad que se celebra hasta el día 1 de noviembre en Pamplona, por lo que los pinchos se han vendido al precio simbólico de 1 euro para recaudar dinero para la entidad, a la que Jiménez ha donado además el cuchillo con el que entró en el libro Guinness.

Tras finalizar la prueba, Jiménez ha indicado que «agradece» colaborar en este tipo de iniciativas «porque si estos tiempos de crisis son malos para los que tenemos piso y trabajo, imaginaros para los que no tienen nada».

En algo más de una hora ha deshuesado el jamón y ha empezado a cortar la pieza para poder sacar el sabor de las tres partes del mismo, aunque durante el proceso ha indicado que la loncha podía quebrarse en cualquier momento ya que con los focos del escenario la grasa se derretía y lo hacía más quebradizo.

CUESTIÓN DE TÉCNICA

La técnica para cortarlo, ha comentado Jiménez, es «como cuando uno monda una manzana, que la monda alrededor (de la pieza), aunque en este caso es hacía adelante y hacía atrás y se va enrollando hasta llegar al hueso del fémur, cuando ya el jamón se acaba o se rompe».

Los cuchillos que ha empleado para ello, según ha dicho, «tienen unas ondulaciones, unas obleas, por las que coge aire entre el jamón y la loncha, de forma que ésta sale mucho más fina y se obtiene un rendimiento mucho mayor».

Asimismo ha indicado que el sistema que sujeta el jamón «facilita el trabajo» ya que éste gira su propio eje y no hace falta realizar demasiado esfuerzo durante el proceso, en el que con una mano sujeta la locha que va enrollando, que al final pesaba cerca de seis kilos, y con la otra sigue cortando. (EFE)

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