Detenido en Barajas un empresario que simuló su desaparición hace 16 meses

Se lo tragó el mar o eso creían su familia y sus amigos hasta hace un mes; casi todo el mundo aceptó la farsa menos la Policía, a quien la misteriosa desaparición del empresario gaditano Jenaro Jiménez Fernández le sonaba a fuga diseñada al milímetro.

Explica Cruz Morcillo en ABC que aun así se ha tardado casi 16 meses en encontrarlo, pese a que se había dictado orden de búsqueda vía Interpol. Ayer la Policía le detenía nada más aterrizar en el aeropuerto de Barajas, procedente de Brasil, y ponía punto final a su rocambolesca fuga.

Jenaro Jiménez, de 42 años, salió el 13 de abril de 2008 de su casa en Cádiz con la supuesta intención de pasar el día practicando pesca submarina en Tarifa. Aparcó su BMW en el espigón de la playa de Los Alemanes y hasta ayer sólo era un fantasma. Esa misma noche, la familia denunció su desaparición. Ni contestaba al móvil ni había rastro de él. Pensaron en que pudiera haber sufrido un mareo (es diabético) mientras pescaba.

Denuncias de acreedores
Se le buscó durante días por tierra, mar y aire, literalmente -se activo un carísimo dispositivo con patrulleras de Guardia Civil y Salvamento Marítimo, helicóptero y buzos del Instituto Armado-.

Al cabo de una semana sólo se había encontrado una aleta de buzo que por la talla y el modelo podía ser suya. Su mujer estaba embarazada de ocho meses del segundo hijo del matrimonio.

Un mes después, empiezan a presentarse denuncias en la comisaría de Cádiz. Una decena de acreedores le reclamaban miles de euros. Jenaro tenía negocios inmobiliarios y hosteleros que se habían multiplicado en los últimos tiempos y algo parecido debía de haber ocurrido con sus deudas.

Hace poco más de un mes se puso en contacto con unos amigos y con parte de su familia, lo que permitió saber que el fantasma no había muerto y que vivía en Paraguay donde, según fuentes policiales, se cree que ha pasado la mayor parte del tiempo.

Su círculo más cercano le convenció de que tenía que volver a España y resolver las cuentas pendientes con la Justicia, de lo contrario lo buscaría la Policía como a cualquier prófugo. El viaje que acabó ayer en Madrid era el de la claudicación.

Todo son especulaciones sobre su vida en estos 16 meses. Algunas fuentes sostienen que ha estado conviviendo con otra mujer -su esposa ha dicho que no quiere volver a verlo- y ha consumido los 80.000 euros con los que emprendió la huida, a bordo de una bicicleta de Tarifa a Gibraltar, con pasaporte falso.

A su entorno le ha avanzado que no han sido tiempos de mieles, que lo ha pasado mal y que incluso le han asaltado en la calle. Dicen que está desmejorado físicamente, envejecido y arrepentido, de ahí la vuelta pese al incierto destino que le espera. «Estará mejor que entre rejas en Asunción», ironiza la Policía.

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