POLÉMICA EN EL PAÍS VASCO

País Vasco: PNV y PSE han sacado ya a la calle a 15 terroristas etarras con más de un centenar de asesinatos a sus espaldas

PNV y PSE liberan a 15 terroristas etarras convictos de más de 100 asesinatos mediante el artículo 100.2, avivando el debate sobre justicia y política

El asesino etarra Txeroki
El asesino etarra Txeroki. PD

Vergüenza máxima.

PNV y PSE, en su papel de gobierno en el País Vasco, han decidido aplicar el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario para permitir que 15 etarras con un historial de más de un centenar de asesinatos salgan a la calle.

Entre estos individuos se encuentran figuras tan notorias como el asesino de Gregorio Ordóñez, así como otros involucrados en matanzas que han marcado la historia reciente.

Esta decisión se produce en un clima político tenso, donde la sumisión del Gobierno de Pedro Sánchez con Arnaldo Otegi, es cada vez más bochornoso y que pone en evidencia que estos beneficios penitenciarios están relacionados con apoyos en el Congreso.

El artículo 100.2 permite a los presos con buena conducta acceder a progresiones a terceros grados, incluso si no han mostrado colaboración con la justicia.

Los críticos califican esta medida como «Asesinos presos por votos en el Congreso».

Estos 15 etarras han sido liberados en las últimas semanas, justo cuando se han llevado a cabo pactos nacionales sobre presupuestos donde EH Bildu, sucesora de ETA, apoya a Sánchez.

Las asociaciones de víctimas no tardaron en reaccionar: “Es un trueque de sangre por escaños”.

Perfil de los beneficiados clave

Entre los liberados destaca Deio del Moral, responsable del asesinato del concejal del PP Gregorio Ordóñez en 1995 en San Sebastián. Este individuo formaba parte del comando que ejecutó al político con dos disparos en la nuca. Otro nombre relevante es Juan Antonio Oiarbide, apodado “Gadafi” debido a su brutalidad, quien ha estado involucrado en numerosos crímenes, incluyendo el asesinato de empresarios y guardias civiles. Su apodo evoca al dictador libio por sus métodos despiadados.

  • Deio del Moral: Condenado por el asesinato de Ordóñez, salió hace pocos días tras cumplir 30 años en prisión.
  • Juan Antonio Oiarbide (“Gadafi”): Se le atribuyen más de 20 asesinatos; ahora beneficiado por «progreso penitenciario».
  • Otros incluidos: Autores de la matanza de Hipercor (1987, 21 fallecidos) y responsables del secuestro de Javier Rupérez.

Las víctimas recuerdan anécdotas sobre Ordóñez, conocido como “el león de San Sebastián”, quien defendía la Constitución en un entorno hostil. Su asesinato “socializó el sufrimiento”, tal como reconocía un mando etarra en 1993. Otro etarra beneficiado había intentado volar un cuartel, pero decidió avisar anónimamente; años después, ETA lo persiguió.

Historia de terror y silencios impuestos

ETA cometió crímenes contra inocentes bajo sospechas infundadas de «chivatos»: sepultureros como Luis Domínguez (1980, Bergara), simplemente por estar cerca del cuartel; quiosqueros como Vicente López Jiménez (1990, San Sebastián), solo porque vendían prensa a policías. “Fusilar traidores es menos escandaloso”, afirmaba un fundador etarra.

La banda instauró una “ley del silencio” mediante amenazas y panfletos. Casos como el de Mikel Lejarza “Lobo”, infiltrado que desmanteló comandos, generaron una paranoia que llevó a evaluar a nuevos reclutas dentro de sus comunidades. En 1978, Ignacio Olaiz Michelena, camionero pro-amnistía, fue asesinado con diez disparos mientras sostenía billetes para simular traición.

Pactos políticos y el rol de Sánchez-Otegi

Jesús Eguiguren, antiguo negociador del PSE con ETA, celebra lo que considera el fin del terrorismo en 2011, aunque critica la falta de reconocimiento hacia las víctimas. Sin embargo, los recientes acuerdos entre PNV y PSE con herederos etarras vuelven a abrir viejas heridas. En este escenario, Sánchez pacta con Otegi, tratándolo como “señor”, mientras acuerda con Bildu extensiones del escudo social a cambio de votos. Esto coincide con las salidas masivas: “Asesinos por votos”.

El famoso Pacto de Lizarra (1998) entre PNV y HB fracturó Euskadi; aunque fracasó, ETA intensificó su violencia callejera posteriormente. Actualmente, ETB designa “presos políticos” a los etarras liberados, lo que provoca críticas desde el PP vasco, que denuncia una doble moral por parte del PNV. Asociaciones como Dignidad y Justicia también critican la permisividad fiscal.

Por su parte, Arnaldo Otegi, quien estuvo encarcelado por formar parte de la banda terrorista e inició negociaciones con Eguiguren desde hace más de dos décadas, sigue ejerciendo su influencia; Bildu tiene poder para dictar leyes junto al PSOE.

Estas liberaciones plantean serias dudas sobre la posibilidad real de reconciliación. Las familias afectadas temen una sensación generalizada de impunidad; así se plantea un debate sobre justicia penitenciaria que divide aún más al País Vasco.

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