Tocaba los genitales de sus hijos y les decía: "Esto es mío, esto lo he hecho yo y tengo derecho a hacerlo"

«Por un mal polvo lo que tengo que aguantar”: Condenado a 17 años por maltratar y abusar de su mujer y sus hijos

"Por un mal polvo lo que tengo que aguantar”: Condenado a 17 años por maltratar y abusar de su mujer y sus hijos

Los abusos eran en múltiples dimensiones. La Audiencia Provincial de Palma ha condenado a G.J. M, de 51 años, a 17 años de cárcel por tres delitos de maltrato habitual a su mujer y sus dos hijos, y dos delitos de abusos sexuales a los hijos del matrimonio, hoy mayores de edad, según recoge el autor original de este artículo Marcos Torío en elmundo y comparte Manuel Trujillo para Periodista Digital.

La sentencia recoge como hechos probados que el condenado, encarcelado desde enero de 2018, había ejercido una situación de «dominación sustentada en el abusivo ejercicio de su autoridad y en el miedo y espíritu de sumisión que generaban sus frecuentes actos de violencia» contra los tres miembros de su familia, defendidos por el letrado Salvador Perera. Menospreciaba a su esposa con frases denigrantes como «puta zorra, hija de puta, no sirves para nada, ni para follar, por un mal polvo lo que tengo que aguantar» y trataba a sus hijos de inútiles.

El condenado controlaba las actividades de las víctimas e imponía su voluntad con puñetazos y patadas. El tribunal entiende que no acudieran a un centro médico para tratar las lesiones producidas por el agresor por el temor que les infundía. Los intimidaba con un cuchillo de cocina y los amenazaba con matarlos de un disparo de su revólver de aire comprimido, con incendiar la casa y luego ahorcarse.

La sentencia concluye también que los hijos, hoy de 24 y 21 años, sufrieron abusos sexuales por parte del agresor desde que contaban 8 y 6 años. Aprovechando la ausencia de la madre e incluso en su presencia, «en cualquier lugar de la casa, les tocaba los genitales, tanto por dentro como por fuera de la ropa» e intentó masturbar a uno de sus hijos. «Esto es mío, esto lo he hecho yo y tengo derecho a hacerlo», han declarado las víctimas sobre una conducta que el padre mantuvo durante más de una década hasta diciembre de 2017, días antes de que un juez dictara una orden de protección en favor de las víctimas.

La exmujer del hombre relató en el juicio que la primera agresión tuvo lugar cuando estaba embarazada de su hijo pequeño. Según indicó, le clavó una percha en la pierna. En otra ocasión, relató, le pegó una paliza, pero ella fue a Son Espases y manifestó que se había resbalado.

Durante el juicio, la Fiscalía calificó los hechos de «terrorismo íntimo», aquel que, especificó, «ocurre de puertas para dentro y que no se deja trascender hacia afuera».

La sentencia incluye la prohibición del agresor de acercarse a una distancia inferior a 500 metros de su mujer e hijos y a comunicarse con ellos de cualquier forma durante diez años. Además deberá indemnizar con 20.000 euros a su esposa y con 10.000 a cada uno de sus vástagos.

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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