Marta Etura no se lo merece: sobre el vídeo nacionalista

Un bochornoso programa racista de la ETB1, la televisión autonómica vasca que usa exclusivamente el vascuence como lengua (hay otro canal en español), ha levantado la indignación de casi todos los ciudadanos que han tenido acceso a un vídeo que vuela por internet. En el ‘divertido’ programa, de título “Euskalduna naiz, eta Zu” (Soy vasco, ¿y usted?), se pregunta por lo que sienten los vascos cuando escuchan la palabra España (Espainia) o piensan en los españoles (espaniarrak). El propio programa, antes de dar la palabra a sus invitados, establece, como rasgos generales, que los españoles somos “fachas, chonis, progres nostálgicos del 68 o paletos que viven en pueblos llamados Villafranca de”, y esas son las matizadas categorías que revelan el sofisticado pensamiento del nacionalismo vasco sobre nosotros.

Y luego llegan los invitados: todos clase dominante (artistas, actores, cantatutores, presentadores, feministas destacadas, activistas –esa profesión enigmática tan frecuente en Podemos-, y hasta algunos que se consideran intelectuales), todos privilegiados, y subvencionados, y no chavales de caserío ni obreros industriales del otro lado de la Ría.

Sus respuestas van desde que les dan “ganas de vomitar cuando oyen el himno español”, hasta las alusiones a los señoritos andaluces, los toros, los piropos, la Guardia Civil, o, lo más grande, el chiste de Joseba Apaolaza, actor, que dice que España se llama así porque el nombre de Mongolia ya estaba ocupado. De este modo cree que insulta a los españoles y a los niños down. Pero no lo consigue, claro. Otra cosa es que nos hubiera llamado Apaolazia. En fin, la vileza y la miseria moral del señor Apaolaza quedan ahí resumidas.

Pero entre los intervinientes, destaca la actriz Miren Gaztañaga, una de las intérpretes de “El guardián invisible”, la cual ve a los españoles como un pueblo “culturalmente atrasado, me viene la imagen de un cateto”. Tampoco le compraría jamás a su hijo una camiseta de la selección española. Todo con muchas risas. Y ha sido tan inteligente intervención la que ha llevado a que se lance una campaña de boicot contra el film.

Más allá de que Gaztañaga se merece no volver a trabajar nunca en ningún producto dirigido a los “catetos, culturalmente atrasados” del resto de España, nada de esto es nuevo: el racismo y la xenofobia son la sustancia misma del nacionalismo vasco. Así lo estableció su fundador, el absoluto nazi ‘avant la lettre’ (en cuanto a racismo) Sabino Arana, que sigue teniendo plazas y monumentos en el País Vasco, y a cuyas teorías y palabras no ha renunciado nunca el PNV, su partido, y del que son igualmente hijos todos los llamados ‘abertzales’ de esa izquierda que, durante muchos años, dio sostén teórico y calorcito a una banda de asesinos que aún andan sueltos.

El racismo vasco está tan asentado que, aun cuando han tenido que esconderlo formalmente, porque ya no se puede ir por el mundo hablando de purezas raciales, ha sido transferido al dominio de la lengua vasca, convertida en el verdadero filtro que establece las castas étnicas, cada una con su nombre diferenciado en una clasificación que nos recuerda a los medidores de cráneos.

En el propio vídeo aparece muy claro que los que hablan son euskaldunes, la casta primera: los vascohablantes maternos. Después vienen los euskaldumberris (hablantes nuevos, lengua aprendida), gente sin pedigrí. Más abajo, los erdaldunes: vascos que no hablan vascuence. Y, por fin, en los últimos escalones de la impureza, maketos y españoles. Todo un sistema de sangres desplazado hacia la lengua como filtro selectivo.

Por eso, como ponía de relieve un estudio del exrector de la UPV, Manu Montero, el 20,4% de los vascos con dos apellidos de ese origen ocupan la mayor parte de los puestos de la Administración, y 32 de los 48 escaños en el Parlamento. Los euskaldunes, los que han hecho y ven el vídeo, son la verdadera casta y la vergüenza de la democracia española, que allí no ha entrado aún.

Pero de eso no tienen la culpa ni Marta Etura, la protagonista de la película, tan vasca como Gaztañaga, pero infinitamente más guapa y mejor actriz, ni todos los vascos extraordinarios que han sufrido persecución por declararse españoles; o, simplemente, por ser demócratas. Marta se atrevió, y eso es muy arriesgado en una sociedad como aquella, que viene de ser dominada por una dictadura del terror, a afirmar que Otegui, el héroe de nuestra siniestra sinistra, no debía, por haber apoyado a ETA, ser candidato a presidente vasco.

Y no tenemos más que recordar a Maite Pagaza, Fernando Savater, María San Gil, Ernesto Ladrón de Guevara, Iñaki Ezquerra, Rosa Díez, Gotzone Mora, Consuelo Ordóñez y la gente de COVITE, y tantos miles más. Por no mencionar a todos los que cayeron bajo las balas de la ETA. Vascos y catalanes no nacionalistas han sido lo mejor de esta democracia cobarde que tantas veces los ha dejado solos y que sigue ausente de ambos territorios.

No caigan ustedes en el mismo error sectario de quienes intervienen en ese vídeo. Nosotros somos mejores. Hemos sido capaces juntos de crear una civilización universal, y nuestra lengua es estudiada en todo el mundo. Muy al contrario, los nacionalistas viven anclados en su micromundo, su sociedad racista y cerril, sus creencias prediluvianas, esas que, en el resto de España, la parte más cretina de nuestra sociedad -el progresismo reaccionario que sufrimos- encima quiere convertir en modelo ‘plurinacional’ de una confederación de nacioncitas étnicas. No hagan boicot. Marta Etura no se lo merece.

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