El burlador del Tenorio o la Nueva Venganza de don Mendo

El burlador del Tenorio o la Nueva Venganza de don Mendo

EL BURLADOR DEL TENORIO Y CONVIDADO EN LA TIERRA o LA NUEVA VENGANZA DE DON MENDO

Tragedia cómica en tres actos

ACTO I

Escena I

DON JUAN, con antifaz, presidente del Gobierno de un país imaginario, sentado a una mesa escribiendo. Y el VICEPRESIDENTE a un lado, esperando. La acción en la cafetería del Congreso de los Diputados de ese país imaginario.

Don JUAN

(Un foco de luz ilumina más a don Juan que al resto de los personajes, y esa mayor iluminación persiste en tanto don Juan declama el primero de los soliloquios de esta obra, titulado “Monólogo de la jerarquía siempre triunfante o el Eterno Retablo de la maravillas o el Traje Nuevo del Emperador tejido en nuestros días”)

Cuán pican estos mosquitos.
Tanta picazón me harta
y de la concentración me aparta,
pues me tienen ya muy fritos.
Los muy picantes chiquitos
que acometen mis carrillos
con su labia de cuchillos
y me los ponen bonitos.

¡Me han dicho no soy doctor
cuando tengo el doctorando
mejor que hecho copiando
y acabado, sí, señor!

(Vivaracho y bullebulle)

Y si se parece un poco
a otros que –dentro- evoco
es cuestión bien baladí;
pues, aunque yo no mentí,
puede parecerse un poco
a quien me copiara a mí.

(Crespo de ánimo e irritado de tono)

Esto no ha de quedar así;
pues si bien, como presidente,
paso olímpicamente
de cuanto dije yo ayer,
es que puedo prometer
lo que me venga en gana.
¡Tirarlo por la ventana
y lo más contrario hacer!

(Triunfal y victorioso)

Prometer y prometer,
y después de prometido
y de habérsela metido
hasta el propio corvejón,
¿quién no tendrá convicción
de que nada haber cumplido
una es cuestión tan corriente
que ya lo sabe la gente…
¡Que les habremos mentido!

Lo llamamos “compromiso”
pero no es comprometer.

(Niega repetidamente con la cabeza, moviéndola manifiestamente de lado a lado)

En realidad, en un “promiso”
de mucho y mal prometer.

(Aclaratorio y didáctico)

¡Lo que le diga el poder,
cuando le dé ese permiso
es, según claro os aviso,
que el lenguaje viene a ser…!

En verdad, el paraíso
tener yo este poderío
es muestra del señorío
que puedo en todo tener.

Que puedo a este verbo o nombre
decirle se cambie o alfombre
con que nunca pueda ser…
¡Y todos digan “amén”
a lo inventado recién!,
¡que nunca fuese y que no es!

Pero si yo lo he mandado, ¡tres pies
le verán a cualquier gato,
y todos querrán que yo un gran zapato
le regale a cada ciempiés!

Inicio de «EL BURLADOR DEL TENORIO», 2019.
Juan Pablo Mañueco.

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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