La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Gracias a ETA hay democracia en España

Algo así vino a decir ayer el periodista y escritor británico Martín Amis en un encuentro con periodistas en el marco del ‘Hay Festival Alhambra’. Esto es, que “habría que agradecerle a ETA el asesinato de Carrero Blanco”, puesto que “era el hombre que iba a sustituir a Franco”. Así, “gracias” a ese asesinato, los españoles vivimos hoy en democracia…

Me parece una afirmación nauseabunda. Pero lo peor es que es algo en parte generalizado. Son demasiados los que vienen a decir que “ese asesinato no estuvo mal”, pues suponía un modo de acabar con los planes de Franco en el sentido de garantizar la permanencia de su régimen más allá de su muerte. Lo que significa una doble perversión.

Por un lado, con los datos en la mano, ni aún así, ni aunque Carrero no hubiera muerto, es imposible saber si el “atado y bien atado” del proclamado Caudillo hubiese llegado allende de su simple intención. Juan Carlos I iba a ser el Rey, sí o sí, desde que fuera designado como heredero del dictador en 1969. Era el Jefe de Estado que heredaba un poder absolutista. Tenía el poder, la iniciativa. De sobras son conocidas sus ansias reales de cambio y democracia. Y además, Carrero siempre le apoyó en el camino para ser nombrado sucesor. ¿Que luego hubiera tenido el poder suficiente para frenar el proyecto del Rey como hipotético presidente de Gobierno? Creo que no. Ya le tocó a Don Juan Carlos lidiar con un Arias Navarro, representante del bloque más leal a Franco, y pocos meses tardó en tener que dejar éste el poder. Ninguneado. Sabía que era un obstáculo para el Rey. Sabía que no tenía poder real y claudicó. ¿Hubiera aguantado mucho más un Carrero Blanco? Es más, ¿lo hubiera querido? De carácter servil y con profundo sentido del deber, es más que probable que hubiera dejado su sitio si realmente se hubiese sentido un estorbo. Leal a Franco, Carrero Blanco hubiese sido leal al Rey al que apoyó para serlo. Pragmático, jamás fue político. Franquista hasta el final, sabía que con Franco moriría el Franquismo.

Sin embargo, puesta de largo la opinable ineficacia del asesinato –es mi hipótesis: Carrero no hubiera obstaculizado el camino a la Transición ni aunque hubiera iniciado el reinado del Borbón como presidente del Gobierno– en sentido político, de lo que no hay duda es de que supone toda una vileza moral y una ambigüedad ante el terrorismo mostrar comprensión ante su asesinato. Quien es capaz de justificar, total o parcialmente, un atentado, no puede jamás decir que no entiende a los terroristas que matan. Es muy fácil decir ahora ‘No a ETA’. Lo malo es cuando algunos creen que ETA sólo es mala porque mata en democracia y no simplemente contra los guardias civiles, los grises y los militares de Franco. Si se dice que lo de antes no estaba tan mal es que lo de ahora sólo nos lo parece porque contraviene a nuestros principios ideológicos.

Asesinar nunca es un fin justificable. Nunca.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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