
Esta tarde, domingo 5 de julio de 2009, en la Monumental de Barcelona, se producirá un hito histórico. José Tomás, el torero que ha revolucionado la tauromaquia desde su vuelta hace tres años, se encierra con seis toros en una plaza muy especial: Barcelona, declarada “ciudad antitaurina” por sus políticos. Cataluña, donde a su Parlamento ha llegado una petición firmada por 180.000 ciudadanos exigiendo una votación para que se prohíba oficial y definitivamente la Fiesta Nacional en esta comunidad autónoma. Parece ser que en una hipotética votación, todo dependería del PSC y CIU. De un plumazo, se puede acabar con una tradición secular seguida por muchísimas personas. Así de fácil.
Respeto muchísimo una iniciativa ciudadana que ha congregado un fuerte apoyo. Pero creo que hoy comprobaremos cómo, al menos, hay una clara división de posturas en un debate que dura ya siglos. Varias horas antes del festejo, independientemente del resultado del mismo, ya se sabe lo que sucederá: la ilusión máxima, casi extática, de muchísima gente por ver a “su” torero. Estoy seguro que si la corrida se pudiera televisar (sin entrar para nada en la polémica sobre por qué no se televisan las tardes del de Galapagar), reuniría ante sus televisiones a millones de personas. Que sumando, sumando, son más de 180.000.
PD. Para los que tachan a José Tomás de “pesetero”. Tal vez, ante la corrida más importante de su carrera, tiene claro cuál será su beneficio: cero. Todo el dinero irá destinado a su recién creada fundación, que lo repartirá en diversas campañas internacionales de ayuda humanitaria. Así son los toreros de verdad: artistas en todo.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
