
Hace dos años y medio nació ‘La hora de la verdad’. Han sido muchos momentos: este blog me ha dado bastantes alegrías, pero también varios quebraderos de cabeza. Sin embargo, me gusta la “caña”… qué se le va a hacer. Éste podía haber sido perfectamente el epitafio. En un mes, sin haber sido nunca un gran espacio de masas, ha caído directamente en el desván de la catacumba. Oculto sobre sí mismo. Desconectado de la plataforma que lo ampara. Los que estaban, se fueron. Muchos, mucho antes. Sin excusas. Yo mismo he caído en el hastío. Apenas he escrito. Apenas he pensado. ¿Cuándo fue el último relato…?
Pero no, no es un epitafio. Es una refundación. Me lo digo a mí mismo. Me gusta escribir. Y lo voy a seguir haciendo. Con más fuerza. Con más entusiasmo. Aquí. En el desván de una catacumba que por eso mismo puede volar más alto, pues lo hace sin ataduras.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

