
¿Qué fue del Zapatero que hablaba de otra forma de hacer política? Debe ser el mismo Zapatero que se sentaba al paso de la bandera de los Estados Unidos (de Bush), para luego seguir los dictados belicistas de los Estados Unidos (de Obama). Debe ser el mismo Zapatero que, cuando estábamos “en la Champions” de la economía europea, entonces no le importaba que el modelo económico nacional se levantara, en gran parte, sobre la construcción y el empleo precario. Debe ser el mismo Zapatero que, cuando llegaron las vacas flacas, se negara obstinadamente a pronunciar la palabra crisis y achacara a quienes se lo avisaban un insano patriotismo; acabó optando como solución “progresista” por dar dinero público a los bancos… para que concedieran las hipotecas que nunca coincidieron.
Una cosa había hecho muy bien Zapatero: asegurar, en su marcha, que le sucedería en el partido el candidato que fuera elegido en unas primarias, manteniéndose él en todo momento como “neutral”. Eso sí que era otra forma de hacer política. Pero no, va a ser que no. Y que no nos traten de imbéciles a los ciudadanos (como ha pretendido hacer esta mañana Manuel Chaves en una entrevista con Montserrat Domínguez, en la SER): iba a haber una confrontación entre Carme Chacón y Alfedo Pérez Rubalcaba. Tras el desastre electoral del pasado domingo, un oculto ruido de sables en el partido ha masacrado estos días a Chacón. Ésta no ha renunciado a presentarse por una decisión propia. Ha sido “convencida” de ello por el aparato del partido. Y Zapatero, el “neutral”, no ha hecho nada. Y Zapatero, el “neutral”, ha evidenciado hoy, en el Comité Federal del PSOE, que la única apuesta es por Rubalcaba. Sin ruborizarse, el presidente ha dicho en su discurso de hoy: “Es la persona que quieren nuestros compañeros y nuestros votantes”. ¡Y aún no hay fecha para las “primarias”!

Claro, al final “decidirán” los militantes. Pero sabiendo cuál es la apuesta homogénea y unidireccional del aparato del partido y del líder. Y, además, elegir entre uno no es muy difícil… A menos que haya un “suicida”, como Tomás Gómez (¿?), que esté dispuesto a repetir la batalla de Madrid. Pero no, no son éstos tiempos de David. Goliat es fuerte. Goliat es el sistema. Y contra el sistema no se levanta ni quien hablaba de otra forma de hacer política.
Ahora, Zapatero y Rubalcaba tendrán que tragarse sus palabras. Durante ocho años, han achacado a Rajoy que fuera elegido “digitalmente” por Aznar. Y lo fue, tras el paripé de un congreso en el que se ratificó lo que pedía el presidente. Lo mismo sucederá ahora. Aunque nos quieran vender la moto, Rubalcaba ha sido el beneficiado de un dedazo tan colosal y con tanto boato como lo eran los desfiles de los erigidos al Cesarato en el Imperio Romano. Los socialistas también tienen botafumeiro. El incienso eleva a Rubalcaba. A Goliat.
¡Habemus Rubalcaba!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
