La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Medios cómplices de una FIFA cómplice de asesinato

Cada día veo más claro que, pese a mi pasión por el fútbol, el circo mediático que lo rodea es una repugnante farsa. No es normal que la polémica por un penalti monopolice dos días seguidos la portada de dos diarios deportivos catalanes clamando contra un “escándalo mundial”. Entiendo que esos dos diarios no quisieran darle mucha publicidad a la comparecencia de Leo Messi en un juzgado para declarar por un supuesto fraude millonario a Hacienda. Como entiendo que hoy tampoco quieran darle cancha a un hecho nauseabundo que en ese momento se produjo: la muchachada aclamando a su estrella como si fuera a saltar al Camp Nou, al grito de “campeón” y “presidente”. Tal vez nos ha podido clavar un pufo a todos los ciudadanos, pero es de mi equipo, ¿no?

La farsa de la prensa deportiva española, que sobre todo en Madrid y Barcelona hincha artificiales debates para vender más periódicos y que se vean más horas de infantiles y chillones debates televisivos, está en un declive culminante. Pero lo que me duele es que, dentro de esta mediocridad, ni siquiera concedan un espacio relevante a algo que sí es en verdad importante. Todos los medios tendrían que haber salido estos días en sus portadas con otro “escándalo mundial”, este sí auténtico. Y es que The Guardian, ejemplo de la prensa seria que sí se da en el ámbito anglosajón (donde, es cierto, convive con la sensacionalista), ha denunciando que hasta 44 nepalíes han muerto en las obras para la construcción de los estadios que albergarán el Mundial que Qatar en 2022. Y solo del 4 de junio al 8 de agosto. ¿Cómo se explica esto? Porque eran trabajadores inmigrantes esclavizados, a los que se hacía laborar con sueldos paupérrimos, sin descanso y sin ni siquiera poder comer o beber agua, y todo a 50º grados.

La FIFA debe quitar de una vez la organización del Mundial a Qatar. Y digo de una vez porque ya han proliferado las sospechas de que esta designación fue conseguida con sobornos. De hecho, France Football dedicó una información completísima en lo que llamó “Qatargate”, pero aquí no tuvo el eco necesario. Desgraciadamente, el pasado nos muestra cómo a la FIFA y a todo el chiringuito sobre el que se levanta en general todo el mundo del deporte (ya un negocio, un simple espectáculo) le importan menos que nada los derechos humanos. Y si no que se lo digan a las muchísimas familias a las que en Brasil o Sudáfrica les echaron la casa abajo para construir un estadio, una pista de aterrizaje o un conglomerado de hoteles. Y todo para dar una “buena imagen” de sus países en todo el mundo…

Me gusta el fútbol, pero este sapo no me lo trago. O la FIFA da marcha atrás o es cómplice de asesinato en un país en el que se pisotean los derechos humanos y al que se entregó por puro amor a los petrodólares de jeques sin escrúpulos. Este sí es el “escándalo mundial” del que no deberían dejar de hablar nuestros medios, deportivos y generalistas. Pero están demasiado entretenidos en llenar la saca hinchando la polémica por un penalti. O callando que un supuesto defraudador a Hacienda comparece en un juzgado y la muchachada le aclama. ¡Vaya circo!

¿Cuándo dejó de ser el fútbol el deporte con el que una vez me ilusioné?

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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