A menos de un mes de que Donald Trump regrese a la presidencia de los Estados Unidos, las controvertidas profecías de Nostradamus vuelven a ser objeto de debate entre expertos y aficionados a lo paranormal.
El vidente francés del siglo XVI, famoso por sus enigmáticas cuartetas, supuestamente predijo la llegada de un líder que muchos han querido identificar con el magnate neoyorquino.
La victoria de Trump en las elecciones de 2024 ha reavivado el interés por una de las más siniestras profecías atribuidas a Nostradamus: la llegada del «tercer Anticristo».
Según los intérpretes de sus escritos, este personaje sería un «gobernador militar» que desencadenaría una apocalíptica Tercera Guerra Mundial.
Allan Lichtman, conocido como el «Nostradamus de las elecciones» por su impresionante historial de predicciones acertadas, falló esta vez al pronosticar una victoria de Kamala Harris. Este error ha puesto en tela de juicio la fiabilidad de los métodos predictivos tradicionales y ha dado más fuerza a quienes ven en Trump el cumplimiento de antiguas profecías.
Sin embargo, los expertos en estudios bíblicos y proféticos advierten contra una interpretación literal de los textos de Nostradamus.
El Dr. Robert Jeffress, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas y asesor espiritual de Trump, declaró recientemente a la Fox News: «Las profecías de Nostradamus son tan vagas que pueden aplicarse a casi cualquier situación. Es un error considerarlas predicciones precisas del futuro».
Por su parte, Mhoni Vidente, la astróloga que acertó en su predicción sobre el triunfo de Trump, ha lanzado nuevas advertencias para el 2025. Según ella, «el mundo se enfrentará a grandes desafíos, pero Trump no es el Anticristo, sino un agente de cambio necesario en estos tiempos turbulentos».
La comunidad académica se muestra escéptica ante estas interpretaciones.
La Dra. Elizabeth Anderson, profesora de Historia de las Religiones en la Universidad de Columbia, afirma: «Es común que en momentos de incertidumbre política y social, la gente busque respuestas en profecías antiguas. Pero debemos ser cautos y no caer en el sensacionalismo».
El regreso de Trump a la Casa Blanca se produce en un contexto global complejo. Las tensiones entre Estados Unidos, China y Rusia han alcanzado niveles preocupantes, y los efectos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes. Estos factores han llevado a algunos a ver paralelismos con las predicciones de Nostradamus sobre conflictos globales y desastres naturales.
Sin embargo, John Hogue, autor de varios libros sobre Nostradamus, advierte:
«Las profecías no son un destino inevitable, sino advertencias. Su propósito es inspirarnos a cambiar el curso de los acontecimientos, no a aceptarlos pasivamente».
De cara al 2025, las supuestas profecías de Nostradamus pintan un panorama inquietante:
- Conflictos bélicos a escala global
- Fenómenos climáticos extremos
- Crisis económicas y sociales
- Avances tecnológicos disruptivos
No obstante, los analistas políticos señalan que estas predicciones podrían ser interpretaciones forzadas de eventos que ya están en marcha.
David Gergen, asesor de cuatro presidentes estadounidenses, comentó a la CNN: «Los desafíos que enfrentamos son reales, pero no son el resultado de profecías antiguas, sino de decisiones humanas que podemos y debemos corregir».
El debate sobre la relevancia de Nostradamus en la era de Trump refleja una sociedad dividida entre la racionalidad científica y la búsqueda de explicaciones trascendentes.
Mientras algunos ven en el próximo mandato de Trump la confirmación de oscuros presagios, otros lo consideran simplemente el resultado de complejas dinámicas políticas y sociales.
Lo cierto es que, más allá de profecías y predicciones, el mundo se enfrenta a retos sin precedentes que requerirán liderazgo, cooperación internacional y un compromiso renovado con la ciencia y la razón. El verdadero desafío para 2025 no será interpretar cuartetas crípticas, sino encontrar soluciones prácticas a problemas globales.
En palabras del Dr. Neil deGrasse Tyson, astrofísico y divulgador científico:
«El futuro no está escrito en las estrellas ni en profecías antiguas. Está en nuestras manos moldearlo con conocimiento, compasión y acción decidida».