DIPLOMACIA Y LUJO EN LAS ALTURAS

‘Palacio Volador’: Qatar ofrece a Trump un Boeing 747-800 de superlujo, para que lo use como nuevo Air Force One

El presidente estadounidense planea aceptar un Boeing 747-800 valorado en unos 400 millones de dólares como regalo de la familia real catarí

'Palacio Volador': Qatar ofrece a Trump un Boeing 747-800 de superlujo, para que lo use como nuevo Air Force One
Boeing 747-800 PD.

Este lunes, 12 de mayo de 2025, la Casa Blanca se prepara para un anuncio sin precedentes que podría redefinir las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y las monarquías del Golfo Pérsico.

El presidente Donald Trump planea aceptar un lujoso Boeing 747-800 como regalo de la familia real de Qatar, para utilizarlo como el nuevo Air Force One, según han confirmado diversos medios estadounidenses durante el fin de semana.

La noticia llega justo cuando el mandatario republicano emprende viaje hacia Oriente Medio, con visitas programadas a Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Aunque inicialmente se esperaba que el anuncio oficial se realizara durante esta gira diplomática, un alto funcionario de la Casa Blanca ha declarado a ABC News que el obsequio no se entregará durante este viaje, aunque sí podría anunciarse formalmente.

Un regalo sin precedentes

El Boeing 747-800 que recibiría Trump es conocido coloquialmente como un «palacio volador» debido a su extraordinario nivel de lujo. El presidente estadounidense tuvo oportunidad de contemplar la aeronave el pasado febrero, cuando estuvo estacionada en el aeropuerto internacional de West Palm Beach, en Florida, cerca de su residencia de Mar-a-Lago.

El valor estimado de un Boeing 747-800 nuevo ronda los 400 millones de dólares, aunque el aparato que recibiría Trump tiene aproximadamente una década de antigüedad. Aun así, representa el regalo más costoso jamás recibido por un presidente estadounidense de parte de un gobierno extranjero, lo que ha generado dudas sobre la legalidad de aceptar semejante obsequio.

Para sortear estos obstáculos legales, abogados de la oficina del asesor legal de la Casa Blanca y del Departamento de Justicia han redactado un análisis para el secretario de Defensa, Pete Hegseth, concluyendo que es legal que el Departamento de Defensa acepte la aeronave. El plan contempla que, antes de que Trump finalice su mandato en 2029, el avión sea donado a su biblioteca presidencial, lo que le permitiría seguir utilizándolo como ciudadano privado.

«El hecho de que el Departamento de Defensa reciba un regalo gratis de un avión 747 para reemplazar temporalmente al Air Force One, de 40 años, en una transacción muy pública y transparente, molesta tanto a los demócratas corruptos que insisten en que paguemos el precio máximo por el avión», ha manifestado Trump en su cuenta de Truth Social, defendiendo la legalidad y conveniencia del regalo.

La frustración de Trump con Boeing

Este obsequio resuelve una frustración de años para el presidente republicano. Durante su primer mandato (2017-2021), Trump ordenó al Pentágono desembolsar 3.900 millones de dólares para un par de Boeing 747-8 que servirían como la próxima generación del Air Force One. Sin embargo, el proyecto acumula ya cinco años de retraso y no se espera que esté listo hasta 2029 o incluso más tarde, a pesar de que el contrato se adjudicó en 2018.

La Casa Blanca confirmó el pasado febrero que el proyecto seguía sufriendo importantes demoras, lo que habría llevado a Trump a buscar alternativas para contar con un nuevo avión presidencial durante su segundo mandato. El regalo de Qatar cumpliría precisamente ese deseo.

Actualmente, el gobierno estadounidense utiliza dos aviones presidenciales que llevan en servicio desde los años 90, considerablemente más antiguos que el aparato ofrecido por Qatar. La aeronave catarí, de trece años de antigüedad, deberá ser modificada para convertirse en el avión oficial del presidente, incorporando los sistemas de comunicación, seguridad y defensa necesarios para cumplir con los requisitos militares de cualquier aeronave que transporte al mandatario estadounidense.

Air Force One

El «Trump Force One» y su afición por los aviones lujosos

La afición de Trump por los aviones lujosos no es nueva. El conocido como «Trump Force One», que el líder republicano utilizaba como avión privado antes de llegar a la presidencia, es un antiguo Boeing 757 que voló por primera vez a principios de los años 90 y que anteriormente perteneció al cofundador de Microsoft, Paul Allen.

Este Boeing 757-200, fácilmente reconocible por su librea negra, roja y blanca y por las grandes letras doradas con el apellido Trump, fue adquirido por el magnate en 2011. El avión, que realizó su primer vuelo el 21 de mayo de 1991, pasó por varias aerolíneas antes de ser convertido en una aeronave VIP para Paul Allen, quien lo utilizó hasta 2010, cuando pasó a manos de Trump.

Curiosidades del Air Force One

El Air Force One no es simplemente un avión presidencial, sino un símbolo del poder estadounidense. Aunque técnicamente cualquier avión de la Fuerza Aérea que transporte al presidente recibe temporalmente este indicativo, el término se asocia comúnmente con los dos Boeing 747-200B modificados (designados VC-25A) que han servido a los presidentes desde la era de George H. W. Bush.

Estos aviones cuentan con características excepcionales: pueden reabastecerse en vuelo, lo que les otorga una autonomía prácticamente ilimitada; disponen de sistemas de defensa electrónica avanzados; y están equipados para resistir el pulso electromagnético de una explosión nuclear. Además, el Air Force One cuenta con una suite médica que puede funcionar como quirófano, y sistemas de comunicaciones que permiten al presidente dirigir operaciones militares desde el aire.

Una curiosidad poco conocida es que el Air Force One siempre viaja con su propia limosina presidencial, apodada «La Bestia», que se transporta en otro avión militar que acompaña al presidencial. Además, por protocolo, el presidente siempre aborda el avión por la puerta delantera izquierda, mientras que el resto de pasajeros lo hace por la trasera.

Implicaciones diplomáticas del regalo

La aceptación de un regalo tan valioso por parte de Qatar podría tener importantes implicaciones diplomáticas. Este pequeño pero rico estado del Golfo Pérsico ha mantenido históricamente una política exterior equilibrista, manteniendo buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con potencias rivales como Irán.

Qatar alberga la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar estadounidense en Oriente Medio, lo que le confiere un papel estratégico en la política exterior de Washington en la región. El regalo podría interpretarse como un intento de fortalecer aún más estos lazos en un momento de creciente tensión regional.

Sin embargo, también podría generar suspicacias sobre la influencia que Qatar podría estar buscando en la administración Trump, especialmente considerando los importantes intereses económicos y geopolíticos en juego en la región.

En cualquier caso, este «palacio volador» está llamado a convertirse en un símbolo de la peculiar diplomacia de Trump, quien ya durante su primer mandato mostró una especial afinidad por las monarquías del Golfo y sus ostentosas muestras de riqueza. La imagen del presidente estadounidense volando en un avión regalado por un estado extranjero representaría una ruptura sin precedentes con la tradición diplomática americana, en línea con el estilo disruptivo que caracteriza al actual inquilino de la Casa Blanca.

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