Se han quedado sin petróleo.
pero intentan poner buena cara al mal tiempo y confían en que Irán y quizá Rusia les echen una mano.
Nicolás Maduro y su esposa fueron arrestados por fuerzas estadounidenses durante una redada nocturna que se prolongó por horas.
Más de 150 aviones sobrevolaron el cielo venezolano, desactivaron las defensas aéreas y los trasladaron desde una base militar hacia un buque con destino a Nueva York, donde enfrentarán juicio.
Este asalto militar pone de manifiesto la vulnerabilidad de ejércitos equipados con tecnología china y rusa.
Venezuela, el principal comprador de armamento chino en Sudamérica con 495 millones de dólares invertidos en la última década, se desplomó ante la superioridad técnica de EE UU. Funcionarios taiwaneses lo interpretan como una advertencia directa para Pekín.
Un revés para los intereses chinos en América
China ha realizado grandes inversiones en Venezuela. Préstamos multimillonarios respaldaron al régimen de Maduro, a cambio de petróleo y lealtad geopolítica. La captura desmantela esa alianza.
- Pérdidas económicas: Las inversiones chinas en petróleo venezolano superan los 60.000 millones de dólares. Ahora, con Maduro fuera del juego, Donald Trump exige reembolsos por «petróleo robado» y promueve la llegada de inversión privada.
- Armas expuestas: Los equipos chinos han mostrado fallos. El subsecretario de Defensa taiwanés, Hsu Szu-chien, subrayó ante el Legislativo que el problema principal radica en el mantenimiento, no solamente en el origen del armamento.
- Rusia también afectada: Este país suministró el 60% de las armas importadas por Caracas. Su tecnología tampoco resistió.
En Taipei, la noticia fue recibida con entusiasmo. Un alto funcionario en materia de seguridad afirma que esta operación recuerda a Xi Jinping la determinación de Trump de utilizar la fuerza cuando se trata de asuntos vitales para EE UU. Se reafirma así el papel de Washington como un freno ante la agresividad china.
Taiwán, por su parte, intensifica sus esfuerzos defensivos. Ha aprobado un paquete armado valorado en 11.100 millones de dólares provenientes de EE UU, uno de los más grandes hasta ahora. Además, planea producir misiles Tien Kung III, IV y V para establecer el «T-Dome», un escudo antimisiles multicapa capaz de interceptar objetivos hasta 35 km sobre el nivel del mar.
Reacciones opuestas en redes chinas y taiwanesas
En plataformas como Weibo, los nacionalistas chinos celebran esta táctica. La consideran una «plantilla» para invadir Taiwán, que incluye sorpresa total, movilización masiva de aviación y extracción rápida. Sin embargo, ignoran que desde el CSIS hay dudas sobre la capacidad china para llevar a cabo algo similar: «Ningún país salvo Israel o EE UU podría hacerlo», afirman los analistas.
Los usuarios chinos discuten:
- Algunos sugieren «imitar el modelo Maduro» para abordar a Taipei.
- Otros expresan temor ante posibles represalias por parte de Trump, quien no descarta defender la isla a pesar de sus ambigüedades.
En Taiwán, las opiniones están divididas. Los más optimistas ven un EE UU más firme con aliados de China y Rusia, mientras que los pesimistas advierten sobre posibles violaciones a las leyes internacionales que podrían alentar a Pekín. Un experto militar, Su Tzu-yun, critica a China por establecer un «cuasi-bloqueo» mediante ejercicios militares que provocaron la cancelación de 941 vuelos.
Sin pronunciamiento oficial desde China, fuentes taiwanesas descartan que las leyes internacionales detengan a Pekín, que considera a Taiwán como parte inalienable de su territorio. Lo que realmente falta es capacidad militar, no justificaciones.
Antecedentes: alianzas frágiles y lecciones militares
Desde 2005, Venezuela ha estado alineada con China. Fue bajo la administración de Hugo Chávez cuando se firmaron pactos energéticos significativos. Su sucesor, Maduro, fortaleció esos vínculos ante las sanciones impuestas por EE UU. En este período, Pekín envió drones, misiles y buques militares al país caribeño.
La redada ordenada por Trump logró tomar por sorpresa a todos. Neutralizó las defensas en cuestión de horas. Desde el CSIS elogian la ejecución del operativo, aunque advierten que sin tropas sobre el terreno persiste un vacío peligroso. Aún hay leales a Maduro, como su vicepresidenta, quienes mantienen control en ciertas áreas del gobierno. La estrategia de Trump parece centrarse en amenazar desde el aire para forzar el cumplimiento.
Posibles escenarios futuros:
- Huelgas adicionales si se enfrentan obstáculos.
- Purgas dentro del gobierno y las fuerzas armadas al estilo desnazificación alemana.
- Estabilización mediante ayuda latinoamericana o española para evitar una intervención directa estadounidense.
El juicio contra los Maduro marcará precedentes legales importantes; las cortes decidirán sobre habeas corpus y pruebas presentadas en su contra. Podrían ser condenados por delitos menores o incluso exiliados.
¿Cómo evoluciona? Incertidumbres en Caracas y el Estrecho
Es probable que Venezuela tarde años en estabilizarse completamente. Los inversores esperan un gobierno pro-estadounidense seguro antes de arriesgar su capital nuevamente. Para Trump, el petróleo sigue siendo clave; su recuperación solo será posible si hay paz política en el país sudamericano. La oposición está marginada mientras Trump busca negociar con restos del chavismo.
Para China esto representa una doble amenaza: pierde influencia significativa en América Latina pero también halla inspiración táctica frente a Taiwán. En este sentido, Pekín ha estado simulando invasiones bajo su ejercicio denominado «Justicia Misión 2025», lanzando 17 cohetes desde Fujian hacia aguas cercanas a Keelung y afectando así a cerca de 100.000 viajeros.
Por su parte, Taiwán responde:
- Desarrollando misiles propios frente a la amenaza china.
- Implementando pagos QR en autobuses y MRT para normalizar la vida cotidiana.
Trump no ha aclarado aún si defendería directamente a Taipei; sin embargo, sus acciones son claras: un paquete armamentístico masivo está ya en marcha y la operación contra Maduro parece servir como disuasión efectiva.
En Taipei ven esta situación como una victoria militar sin un desenlace político claro a la vista; desde el CSIS coinciden: fue una incursión brillante pero carece de un plan B efectivo. En estas circunstancias, China reflexiona sobre su próximo movimiento mientras Xi evalúa los riesgos ante un Trump impredecible.
Las tensiones continúan creciendo en el Indo-Pacífico; Venezuela se convierte así en un espejo incómodo donde mirarse.
