Escasos 20 días nos separan de las elecciones presidenciales en Estados Unidos del próximo 5 de noviembre y la tensión no afloja.
Un nuevo intento de asesinato se gestó en torno a Donald Trump este último fin de semana. Estaríamos hablando de un probable drama si no es por el sheriff del condado, Riverside Chad Bianco, en el mitin que tenía lugar en el Valle de Coachella, California.
El sospechoso detenido, Vem Miller, un residente de Las Vegas de 49 años, fue arrestado sin incidentes y posteriormente liberado bajo fianza, a la espera de comparecer ante la justicia en enero. El tipo pretendía acceder al recinto con identificación falsa y portando armas. Cuentan las autoridades que Miller se identificaba como miembro de un grupo antigubernamental de extrema derecha.
Se trata del tercer suceso de esta índole en los meses de campaña presidencial desde que sucediera el primero, que estuvo a punto de terminar con la vida del expresidente.
Junto a este primer ataque anterior en Pensilvania que estuvo a punto de ser fatal con el disparo de un rifle que rozó la oreja de Trump, después llegó el suceso de septiembre, cuando Ryan Wesley Routh fue acusado de intentar asesinarle en Florida: había acampado armado cerca del campo de golf del expresidente.
El sospechoso
Vem Miller, de 49 años, fue detenido el sábado en un todoterreno negro en la intersección de la avenida 52 y Celebration Drive en Coachella (California) a la entrada del mitin. La información trascendió al día siguiente por lo que el acto se desarrolló con total normalidad.
Se da por frustrado así el el tercer intento de asesinato contra el expresidente de Estados Unidos. Este acto de en Coachella (California) se dio en un estado tradicionalmente demócrata y que centra los esfuerzos de Trump. Hay siete estados indecisos y en seis de ellos el expresidente lleva la delantera por la mínima. La Casa Blanca está en un puñado de votos.
