El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Dónde va usted, sin llamar…? (III)

¿DÓNDE VA USTED, SIN LLAMAR…? (III)

POR JESÚS ARTEAGA ROMERO

(Sigue y fina el texto de ayer.)

Estimada Sra. Doña Collarín de los Collares y de las Santas Artes Robledo de Palomares y de Churruca y Colón, y cuanto Ud. desee añadir a sus dignísimos nombres e ilustrísimos apellidos; y porque, como bien sabe, tiene todos los derechos para hacerlo y para exigir los abogados defensores que, dado el caso, tuviera a bien ocurrírsele, porque puede elegir, así lo manda la ley, de uno hasta veintisiete. ¿Y por qué tienen que ser veintisiete? Simplemente, porque sí; porque lo dice la ley y sobran todas las razones que, sobre dicho caso, pudieran emerger de ciertas mentes anómalas, regulares, malas y nunca buenas.

Como puede observar la señora, porque no tiene un pelo de tonta, estoy añadiendo letras y más letras para que esta tercera página de que consta esta pequeña obra de teatro, y del selecto, que acabo de realizar, quede toda rellenita, redonda, cuadradita y completamente completa. ¿Me sigue la señora, verdad? Pues eso es lo que no entiendo, que me siga.

Que me siga la señora y que entienda algo de todas estas majaderías que estoy escribiendo, simplemente para rellenar esta hoja porque quedaría, de no ser así, algo destartalada, coja, descuajeringada, y completamente descompleta. Y por eso, ya que con lo dicho puedo solucionar mi problema, o más bien el problema de esta tercera hoja, paso a lo que me interesa de verdad.

Y lo que me interesa de verdad es que hay dos razones por las que he elaborado esta farsa de teatro; y una de ellas es la siguiente y la primera:

1ª-. Señora, fue Ud. la que sin querer ni pretenderlo, de una manera completamente inconsciente y, por tanto, sin culpabilidad alguna en lo que a Ud. concierne, la que me sugirió el motivo o los motivos para que un servidor de tal señora, hiciera esta majadería sin precedentes. ¿Está Ud. de acuerdo? ¿Sí? ¿No? Pues jueces tiene esta santa madre sociedad para que sepan dilucidar, discernir y solucionar el problema; y, como debe ser, dando siempre la razón a ambas partes litigantes: Demandada y demandante y demandante y demandada.

2ª-. La siguiente razón está basada en un viejo chiste, que no está nada mal. El cabroncete del mayordomo entra a la habitación de la señora y sin llamar. La señora, precisamente por eso, porque es una señora de las de verdad, le llama la atención al bueno del cabroncete mayordomo, para que nunca más repita esa acción un tanto lamentable… Y el bueno del mayordomo le contesta: “Señora, es igual; porque primero miro por la mirilla. Y si veo que Ud. está visible, paso. Y si veo que Ud. aún no está visible, espero hasta que lo esté, para pasar”.

¿Le ha gustado, Sra. Dña. Collarín?

Ud. es la culpable, al menos, en parte, de todo esto. Del resto, el cabroncete del señor mayordomo.

Jesús Arteaga Romero

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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