El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

El sábado pasado hubo sorpresa

EL SÁBADO PASADO HUBO SORPRESA,

QUE NO DENOTA AQUÍ MONJA CAUTIVA

El pasado sábado 29 de agosto de 2026 fuimos, precisamente, 29, si no marro en el cómputo, las personas que acudimos, a las seis de la tarde (o un poco después), a la sede de la tudelana peña “Moskera”. Cuantos pudimos desplazarnos, amigos y/o deudos de mi hermano Miguel Ángel, “el Chato”, nos congregamos en el mentado lugar para celebrar que el susodicho había cumplido el primer día de dicho mes (estando él de vacaciones en el sur peninsular) los sesenta años, o sea, que era sesentón.

Convocados por la menor de sus hijas, mi sobrina Natalia, organizadora del acto (su hermana Rocío está a punto de alumbrar al primero de sus retoños), a quien le echaron una mano o ambas su pareja, Pol, y más gente, aguardamos a que arribara a dicho puerto el agasajado, que llegó a la citada sede engañado, pensando que iba a jugar una partida de mus por parejas con su futuro yerno, Pol, para darle la preparada sorpresa. Y el hecho previsto se produjo, porque, nada más abrir la puerta del piso de arriba, donde tuvo lugar el ágape o convite, se admiró de vernos apiñados allí para dicho fin.

Antes de proceder a hacer tres fotos del grupo, despachada la merienda-cena (sobrante, porque había viandas para el doble de los convocados) y la tarta, y una vez leído por “el Chato” el contenido del sobre, el regalo que le hicieron, de mancomún, los amigos, declamé en público al homenajeado el soneto que había escrito por la mañana (mi sobrina Natalia me dio detalles del evento organizado la tarde-noche de la víspera, el viernes), que aparece transcrito a continuación:

A QUIEN SESENTÓN ES, MI HERMANO, “EL CHATO”

 

Tras seis décadas, seis, de claroscuros,

De desgracias sin cuento y de alegrías,

Pues murieron personas que querías,

Mas también te fumaste varios puros,

 

Porque a la zaga fueron de los duros

Hechos blandos, y tú te sonreías,

Como cuando algo irónico leías

Y dentro lo guardabas de tus muros,

 

Hoy te hallas entre gente que te quiere;

Quien no es amigo o deudo es ambas cosas.

Por si no te regala nadie rosas,

 

Te obsequio este soneto, que no hiere,

Porque sus versos no tienen espinas,

Como constatas, y lo mismo opinas.

 

Nota bene

A Alicia, Lola y Juanjo, Lourdes y Jesús, Rocío y Chema, Isabel y Juan Carlos, Maripaz y Lucas, Olga y Javi (“el Popas”), Marisa y Javier (“Quitirri”), Yoli y Fernando, Elena y Chichas, Jorge e Íñigo, Mikel, Ernesto, Yolanda (C.) y Marisa (M. M. M.), Natalia y Pol, y al innominado trigésimo, que agrupa al coro de los ausentes, que no pudieron acudir, les doy, de corazón, muchas gracias, por contribuir a que fuera todavía más dichoso quien es feliz por naturaleza y la circunstancia que lo rodea, mi hermano Miguel Ángel, “el Chato”.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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