La noche caraqueña se vio interrumpida por el sonido ensordecedor de explosiones distantes y el ruido de helicópteros que operaban en la penumbra.
En un abrir y cerrar de ojos, el sistema defensivo venezolano quedó desactivado y el círculo más íntimo de Nicolás Maduro se dio cuenta de que el peligro no provenía del exterior, sino del pasillo vecino, donde avanzaban sigilosamente los miembros de la Delta Force.
La narración que se va reconstruyendo a partir de informes militares, filtraciones de inteligencia y relatos judiciales traza una imagen que desmantela años de propaganda bolivariana: las temidas ‘avispas negras’ cubanas, veteranos en tareas de seguridad asignados para proteger al líder venezolano, fueron sorprendidas, en pijama y armadas con viejos fusiles AK-47, atrapadas en los pasillos de la residencia presidencial.
La escena final aquella madrugada resume todo: pasillos llenos casquillos vacíos; cubanos abatidos con sus AK-47 aún calientes; puertas blindadas destrozadas; un presidente magullado camino hacia helicóptero.
En pleno corazón del poder chavista, las ‘avispas negras’ dejaron de zumbar antes de diez minutos.
⚠️⚠️Identificado!!
Coronel Humberto Alfonso Roca, unos de los militares cubanos fallecidos en Venezuela… tenía 67 años y formaba parte del cinturón de seguridad de Nicolás Maduro.
Se le había visto también “escoltando” al Papa Francisco o al propio Jhon Kerry durante su visita… pic.twitter.com/FB8CawKw7W
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) January 6, 2026
Un golpe planificado al detalle… y ejecutado en minutos
La operación formaba parte de una ofensiva más amplia sobre Venezuela, que incluía misiles y guerra electrónica para neutralizar radares, comunicaciones y mandos militares. Washington había estado preparando el terreno durante meses:
- desplegó una fuerza anfibia frente a las costas venezolanas
- ensayó el asalto en una réplica casi exacta del complejo donde se refugiaba Maduro
- infiltró informantes y un espía en el entorno del presidente
Según lo que se ha podido reconstruir, el plan se sustentó en tres pilares fundamentales:
- Apagón sensorial: ataques aéreos selectivos dejaron sin energía los principales nodos militares de Caracas y desactivaron las defensas antiaéreas.
- Corredor aéreo clandestino: helicópteros de fuerzas especiales volaron a baja altura hasta las cercanías de la capital, resguardados por drones y guerra electrónica.
- Asalto quirúrgico: la Delta Force asumió la fase terrestre, con un equipo destinado a entrar directamente en la residencia/fortaleza de Maduro, superar la escolta y sacar al matrimonio presidencial del país.
Aunque el ataque global sobre Venezuela se prolongó durante horas, la fase crítica del asalto al núcleo chavista fue fulminante: diversas fuentes apuntan a que fue una acción interna que apenas duró unos minutos, desde que los operadores cruzaron la primera puerta hasta asegurar al objetivo.
Tremendo palo… https://t.co/evZqMdHNEn
— Alfonso Rojo López (@AlfonsoRojoPD) January 8, 2026
Las ‘avispas negras’ cubanas: veteranos… sorprendidos en pijama
Desde hace años, alrededor de Maduro se había levantado un escudo mixto de seguridad: guardia venezolana junto con un grupo selecto de militares cubanos, conocidos como las ‘avispas negras’, experimentados en proteger líderes aliados a La Habana.
Su misión en Caracas era clara:
- controlar accesos a la residencia y al búnker interno
- vigilar al personal venezolano y detectar posibles filtraciones
- garantizar una vía rápida para evacuar al presidente
En la madrugada del asalto, ese dispositivo falló estrepitosamente en su esencia: la sorpresa. El “apagón sensorial” y el ataque simultáneo a varias bases en la ciudad dejaron desorientada a la seguridad interna. Para cuando algunos cubanos lograron llegar a sus puestos, el comando estadounidense ya había penetrado dentro del complejo.
El escenario que describen las filtraciones es prácticamente claustrofóbico:
- muchos guardias estaban en pijama o ropa cómoda
- apenas tuvieron tiempo para hacerse con sus AK-47, armas fiables pero anticuadas
- se encontraron con puertas ya destrozadas y equipos de asalto avanzando por los corredores
- algunos quedaron literalmente atrapados en los pasillos, sin posibilidad de maniobrar ni reagruparse
En ese laberinto de pasillos angostos y puntos críticos, su peso, su edad y su armamento jugaron claramente en su contra. La Delta Force, entrenada para combates cercanos y equipada con tecnología moderna, supo aprovechar su ventaja táctica:
- control nocturno
- comunicaciones seguras y cifradas
- explosivos precisos para abrir brechas sin causar daños colaterales al edificio
Fuentes de inteligencia citadas por medios oficiales indican que al menos 32 efectivos cubanos perdieron la vida durante este enfrentamiento cercano al presidente, lo cual refleja la intensidad del choque dentro esos estrechos pasillos.
Ocho minutos que transformaron el poder en Caracas
En todas las narraciones sobre esta operación aparece un mismo patrón: la fase decisiva dentro del complejo donde dormían Maduro y Cilia Flores fue increíblemente rápida.
Algunos elementos clave durante esa ventana temporal:
- penetración silenciosa con derribo inmediato de puertas blindadas
- neutralización del personal de seguridad inmediata, tanto cubanos como venezolanos
- avance por pasillos previamente memorizados tras semanas entrenando con maquetas del edificio
- aseguramiento del dormitorio presidencial así como accesos al búnker
La combinación entre sorpresa, superioridad tecnológica y entrenamiento específico explica por qué un dispositivo reforzado durante años colapsó en lo que testigos describen como “minutos que parecieron segundos”.
En términos políticos, ese pequeño intervalo cambió el rumbo histórico: el líder que resistía sanciones, protestas y crisis desde hacía una década quedó bajo custodia extranjera antes incluso de que las fuerzas armadas venezolanas pudieran organizar una respuesta convencional.
Maduro y Cilia: torpe huida hacia el refugio blindado
Mientras los cubanos intentaban ganar tiempo desesperadamente en los pasillos, Maduro, junto a su esposa, corrieron despavoridos hacia el refugio blindado interno.
El complejo contaba con una habitación del pánico/búnker con puerta reforzada, diseñada para soportar explosiones e intentos de asalto.
Lo que debió ser su salvación terminó convirtiéndose en símbolo de derrota:
- tras detectar el ataque, la pareja salió disparada hacia el refugio;
- debido a la prisa y con poca luz disponible, no calcularon bien la altura del marco;
- ambos impactaron violentamente contra la puerta blindada, según relatan fuentes cercanas a la operación.
Las consecuencias fueron visibles:
- lesiones visibles en cabeza y rostro para Maduro;
- dolor agudo torácico, así como posible lesión costal, para Cilia Flores;
- cojera evidente junto con signos de traumatismo cuando comparecieron ante un tribunal estadounidense.
Lo relevante no radica únicamente en esta anécdota. La imagen del presidente hiriéndose mientras intenta huir hacia su propia fortaleza rompe con el relato construido durante años sobre su invulnerabilidad.
De la fortaleza al helicóptero: victoria para la Delta Force
Superada cualquier resistencia interna, los miembros de la Delta Force llevaron a cabo lo que habían estado ensayando durante meses:
- redujeron tanto a Maduro como a su esposa;
- aplicaron protocolos inmediatos para atender las heridas sufridas en cabeza y tórax;
- los evacuaron hacia una zona segura cubierta por helicópteros y drones;
- fueron trasladados primero hacia un buque anfibio antes de ser llevados a territorio estadounidense, donde quedaron bajo custodia judicial.
La unidad estadounidense demostró así su especialidad: operaciones directas contra objetivos estratégicos en entornos hostiles, manteniendo un alto nivel de discreción y un mínimo margen de error.
¿Qué implica la caída de las ‘avispas negras’?
La eliminación rápida e impactante de las ‘avispas negras’ alrededor de Maduro tiene repercusiones más allá del hecho militar concreto:
- revela la vulnerabilidad real de un aparato presentado durante años como inexpugnable;
- expone también la dependencia existente hacia La Habana, así como el costo humano para Cuba al perder parte importante de su personal mejor preparado fuera del país;
- envía un mensaje claro hacia otras élites protegidas por asesores o guardaespaldas extranjeros en la región.
En términos internos venezolanos, este golpe es doble:
- el chavismo pierde tanto al líder como al símbolo todo en una sola noche;
- sus bases sociales observan cómo ni siquiera el cinturón protector cubano ni los búnkeres pudieron frenar a este grupo reducido pero altamente capacitado proveniente del extranjero.
En cuanto al ámbito internacional, esta operación establece un claro punto sin retorno: Estados Unidos ha demostrado estar dispuesto a intervenir directamente para capturar a un jefe de Estado activo involucrado en acusaciones de narcotráfico, así como en el control de recursos estratégicos. La discusión entre diplomáticos ya no gira en torno a si Washington cruzará esa línea o no; ahora se centra más bien en cómo gestionar lo ocurrido posteriormente.
