Pedro Sánchez fuerza ahora a Telefónica a asumir el 'marrón'

El ‘culebrón’ del Grupo PRISA, la bronca de ‘Tele-Pedro’ y las maniobras de La Moncloa para decapitar a Oughourlian

Joseph Oughourlian, el dueño de Amber Capital y figura clave del Grupo PRISA, además de financiero implacable, amante del fútbol y la ópera, es un tipo con más vidas que un gato

Oughourlian, Sánchez y la televisión del Grupo PRISA.
Oughourlian, Sánchez y la televisión del Grupo PRISA. PD

Culebrón con el Grupo PRISA.

 Este gigante mediático, dueño de joyas como El País y la Cadena SER, lleva tiempo tambaleándose, pero ahí, sostenido por los sucesivos gobiernos y todos socialistas.

Una crisis que no hay quien la peine, con una deuda que da vértigo y un regalito envenenado llamado ‘Tele-Pedro’ que, mira tú por dónde, se les ha atragantado como un polvorón en plena Nochebuena.

La deuda, a finales de 2024, rondab los 800 millones de euros.

Han conseguido reducirla a base de malabares financieros, como emitir bonos y rezarle de rodillas a Pedro Sánchez.

Y ahora llega lo de Tele-Pedro, esa televisión que el mismísimo marido de Begoña iba a regalar a sus palmeros mediáticos favoritos.

Un canal en abierto -con el nombre oficial de ‘La Séptima‘- para que El País y la Cadena SER tuvieran como suplemento un altavoz televisivo 24/7.

El sueño húmedo del sanchismo para contrarrestar a los “pseudomedios” y demás enemigos del relato oficial.

Pero, ¡ay, qué sorpresa!, el plan se les ha ido al garete como un castillo de naipes en un vendaval.

Resulta que el presidente del grupo, un tal Joseph Oughourlian, armenio que manda en Amber Capital poseedor del 30% del Grupo PRISA, dijo “hasta aquí hemos llegado”.

Nada de meter pasta en un proyecto que huele a pozo sin fondo, y menos cuando los acreedores, con el fondo Pimco a la cabeza, miran cada euro como si fuera el último de la hucha.

Así que, en un giro digno de telenovela, el Consejo de Administración de PRISA decidió la pasada semana que Tele-Pedro se quedaba en el cajón, priorizando sanear las cuentas antes que lanzarse a la piscina audiovisual sin flotador.

¡Adiós al sueño de una nueva la tele sanchista,!

La decisión de Oughourlian ha desatado una crisis interna sin precedentes.

El proyecto televisivo, que había sido anunciado públicamente por Carlos Núñez – presidente ejecutivo de PRISA Media– fue rechazado por el Consejo de Administración.

Eso, después de que Oughourlian calificara la idea de «proyecto del siglo pasado«.

No solo hay divergencias en la estrategia empresarial y distintos criterios sobre la rentabilidad, debido a la caída en España del consumo de televisión tradicional, sino también y sobre todo discrepancias políticas.

El proyecto contaba con el apoyo personal de Sánchez.

Dimisiones y Despidos

La tensión alcanzó su punto crítico cuando Carlos Núñez presentó su dimisión como presidente ejecutivo de PRISA Media y consejero de PRISA, tras la reunión del consejo de administración que rechazó el proyecto televisivo.

Además, Oughourlian impulsó otros despidos, como el de José Miguel Contreras, director de Contenidos, y Fran Llorente, responsable del área de vídeo.

Estos movimientos han sido descritos como una «purga política» por parte del magnate armenia, quien busca eliminar a los directivos que impulsaron el fallido proyecto televisivo y que son marionetas del Gobierno Frankenstein.

El proyecto de «Tele Pedro», oficialmente La Séptima TV, ha sido descartado por Prisa, pero será será retomado por otros actores.

Telefónica, a través de su nuevo vicepresidente Carlos Ocaña, podría asumir la adjudicación del canal de televisión en abierto que el Gobierno planea licitar en mayo.

Esta opción ha generado especulaciones sobre el papel que podría desempeñar Telefónica en el futuro del proyecto televisivo, especialmente si se considera que Marc Murtra, vinculado al PSC, ha impulsado el nombramiento de Ocaña.

La crisis en Prisa no solo refleja una disputa empresarial, sino que también tiene un fuerte componente político.

El enfrentamiento entre Oughourlian y los accionistas cercanos al Gobierno Sánchez ha intensificado las tensiones entre el poder económico y el político.

El Gobierno Sánchez ha intentado agrupar a un bloque de accionistas para destituir a Oughourlian.

Como es lógico, la relación entre Oughourlian y Sánchez se ha deteriorado significativamente, y tendrá reflejo en Indra, empresa en la que el Estado tiene una participación significativa y está también Amber Capital.

EL MAGNATE ARMENIO

Joseph Oughourlian, el dueño de Amber Capital y figura clave del Grupo PRISA, además de financiero implacable, amante del fútbol y la ópera, es un tipo con más vidas que un gato:

  1. Un francés con raíces exóticas: Nació en París en 1972, pero su sangre es un cóctel internacional: padre libanés-armenio y madre inglesa. Vamos, que su árbol genealógico parece un mapa de riesgo geopolítico.
  2. De la banca a los tiburones: Empezó su carrera en Société Générale en 1994, pero no se conformó con ser un trajeado más. En 2005 fundó Amber Capital en Nueva York, un fondo activista que no se anda con chiquitas: entra en empresas, agita el avispero y busca sacar tajada.
  3. Fan de la ópera… y del caos empresarial: Dicen que le apasiona la ópera, lo que tiene gracia porque su estilo como inversor es más bien un drama épico. Eso sí, en vez de arias, reparte zascas a consejos de administración.
  4. El rey Midas al revés con PRISA: Compró un buen pedazo del Grupo PRISA (casi el 30%) con la idea de reflotarlo, pero la deuda de 800 millones y las acciones en caída libre le han hecho sudar más que a un tenor en un do de pecho. ¿Éxito? Bueno, digamos que está en «proceso».
  5. Fútbol, su otra cancha: No solo juega en los despachos; también es dueño del Racing Club de Lens (Francia) desde 2018 y ha metido pasta en el Millonarios de Bogotá y el Calcio Padova. Parece que le gusta más el césped que el papel de periódico.
  6. Sánchez y la ‘Tele-Pedro’, un culebrón: Se rumoreó que Pedro Sánchez quería regalarle una tele a medida a PRISA (Cadena SER y El País), pero Joseph, con ese olfato de financiero curtido, dijo “ni de coña” en 2025. ¿Motivo? La deuda y que no está para experimentos.
  7. Un tipo con estudios (y contactos): Se graduó en HEC Paris y Sciences Po, y tiene un máster en Economía por la Sorbona. Vamos, que no es de los que improvisan. Además, se codea con políticos y empresarios como si fueran colegas de bar.
  8. Familia de altura: Su padre, Jean-Michel Oughourlian, es un neuropsiquiatra famoso, y su abuelo fue vicegobernador del Banco del Líbano. Él, mientras, prefiere invertir millones antes que diagnosticar mentes… o billetes.
  9. De Nueva York a Londres por amor al riesgo: Tras fundar Amber Capital en Nueva York, en 2012 lo mudó a Londres para estar más cerca del jaleo europeo. Eso sí, mantiene oficinas en Milán y un ojo puesto en cualquier empresa mal gestionada que huela a oportunidad.
  10. No le tiembla el pulso: Ha tumbado a peces gordos como Juan Luis Cebrián en PRISA (2017) o Arnaud Lagardère en Francia. Es de los que entra en una empresa como elefante en cacharrería y sale con la caja fuerte… o al menos lo intenta.

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