‘LA RETAGUARDIA’

Felipe VI pierde el control y hace el ridículo en Estrasburgo al gusto de Sánchez

En el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, el rey Felipe VI ha ofrecido un discurso contundente con motivo del 40 aniversario de la entrada de España en la Unión Europea.

Y no nos ha parecido ni medio bien su línea. Lo debatimos como tema central en ‘La Retaguardia’ de este 22 de enero, de la mano de los mejores analistas: José Ramón Riera, Julián Salcedo y Eduardo Garcia Serrano.

Ante eurodiputados de los 27 Estados miembros, ha subrayado la importancia de la unidad como pilar fundamental y ha rechazado cualquier tipo de poder carente de principios, en un momento marcado por las tensiones entre el Atlántico. «La fuerza sin principios se traduce en barbarie», ha afirmado, haciendo referencia implícita a Donald Trump, sin mencionarlo directamente, pero aludiendo a sus aspiraciones sobre Groenlandia, un territorio danés que ha sido tema candente en el foro de Davos recientemente.

El monarca recordó que España y Portugal dieron un paso histórico en 1986, simbolizando un «reencuentro» tras la Guerra Civil y la dictadura. En esa fecha, ETA asesinó a cuatro personas, un recuerdo sombrío que Felipe VI utilizó para rendir homenaje a las víctimas del terrorismo. La pertenencia a la UE ha permitido duplicar el PIB español, situar al país a la vanguardia en telecomunicaciones y energías renovables, y consolidar una democracia robusta. «Nunca como ahora, en estos tiempos oscuros, ha sido tan necesaria la idea de Europa», declaró, instando a un compromiso colectivo para no dar por sentada la Unión.

Un mensaje en tiempos convulsos

El rey Felipe VI defendió una política exterior basada en normas y diálogo para abordar conflictos, promoviendo así paz y estabilidad. Hizo un llamado a fortalecer tanto la defensa europea como el pilar atlántico con «respeto y lealtad», advirtiendo que sin este vínculo, el mundo se tornaría «más incierto, inestable y peligroso». En relación con la crisis de Groenlandia, rechazó «planteamientos geopolíticos arcaicos» y animó a no subestimar la capacidad europea para responder ante los desafíos.

Mientras tanto, mientras Trump hablaba en Davos, criticando a Europa, el rey coincidió con líderes como Ursula von der Leyen y Emmanuel Macron sobre la necesidad de una autonomía estratégica. Además, criticó la burocracia excesiva y pidió valentía en áreas como productividad, innovación e inteligencia artificial, recordando cómo se respondió de manera conjunta ante la pandemia. La unidad es «nuestra fuerza», repitió ante fenómenos que afectan a todos, como el posible apoyo a Dinamarca mediante el artículo 42.7 del Tratado de la UE.

El evento estuvo marcado por el reciente accidente ferroviario en Adamuz, donde se guardó un minuto de silencio y se agradeció el apoyo europeo. Para cerrar su intervención, Felipe VI hizo un guiño en portugués al presidente Marcelo Rebelo de Sousa, resaltando así la historia compartida.

Antecedentes y ecos políticos

Este discurso llega en un momento delicado para la Monarquía española. Mientras tanto, Pedro Sánchez, ausente en Estrasburgo, ha optado por priorizar su presencia en Davos, donde defiende agendas globalistas. Algunos interpretan las palabras del rey como un contrapunto sutil que defiende valores que el Gobierno socialista matiza con su postura más cauta ante amenazas externas. Fuentes cercanas indican que el monarca ha elevado su tono europeísta, contrastando con una postura más conciliadora desde La Moncloa ante las presiones estadounidenses.

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