el repaso

Alfonso Rojo: “No señores del PP; no se puede chalanear con meapilas del PNV y racistas de Junts”

Se me ponen los pelos como escarpias

Me alegra que el Rey Felipe VI, en esta ocasión, no se haya plegado a la turba.

Que designe a Feijóo, ganador de las elecciones del 23J, candidato a la investidura, me parece positivo. Pero les juro que no las tengo todas conmigo, ni mucho menos.

Al líder del PP, gracias a la patriótica generosidad de Abascal, poniendo a su disposición los 33 diputados de VOX, sólo le faltan cuatro escaños para convertirse en presidente del Gobierno de España por mayoría absoluta.

Frente a los 350 diputados que integran el Congreso, 4 parecen muy pocos, pero examina uno el mapa electoral y esos cuatro se convierten en una montaña.

¿De dónde van a salir?

¿De la ERC del patoso Rufián? ¿Del Bildu del etarra Otegi? ¿Del BNG que sólo tiene uno y es un fanático que odia a Feijóo?

¿De Sumar que es la misma mierda que Podemos pero con otras moscas?

Dicen los del PP que van a hablar con toda esa patulea, con la excepción de los bilduetarras, pero donde realmente apuntan los estrategas de Génova 13 es hacia PNV y Junts.

Ahí, en la derechona meapilas vasca y en la derechona xenófoba catalana, centrarán los populares todos sus esfuerzos ‘negociadores’ en el mes que resta hasta el 26 de septiembre, fecha en la que Feijóo subirá a la tribuna a pedir el voto a sus señorías.

Y a mi se me ponen los pelos como escarpias, porque si el ‘pringoso flirteo’ le sale bien al PP y al final tenemos presidente bendecido por PNV o por Junts, volvemos a la misma mierda de siempre, al esquema maldito que desde hace cuatro décadas empuja este país, antaño grandioso, hacia el vertedero.

Entiendo que haya políticos de relumbrón en Génova 13 anhelando ser ministro o pillar una secretaria de Estado, pero no se nos puede olvidar que el PNV es el partido que recogía las nueces ensangrentadas que echaban al suelo los asesinos etarras y que Junts, ademas de una cuadrilla golpista, es un hatajo de supremacistas, que insulta a los españoles casi tanto como odia a España.

Me parece encomiable el tesón con que Feijóo pelea desde el 23J y que asuma el riesgo que conlleva ir a la investidura con los pronósticos en contra. Eso reforzará su liderazgo y pavimenta su camino de cara a próximas elecciones.

Pero lo de hacer concesiones a los racistas de Junts o a los amorales del PNV no es de recibo. Eso debe quedar, en exclusiva para el socialista Sánchez y ese PSOE infame que mete en el saco ‘progresista’ desde fugitivos de la Justicia a estafadores, pasando por pistoleros.

Si hay suerte y los de Puigdemont, calculando que les beneficia ponerse de perfil, se abstienen, perfecto, porque Feijóo puede ser presidente a la segunda, por mayoría simple.

Si hay que volver a las urnas y repetir las elecciones generales en enero de 2024, pues se va a elecciones.

Y si todo se tuerce y Sánchez, saltándose a la torera la Constitución, claudica ante Puigdemont y comparsas y logra reeditar un ‘Gobierno Frankenstein’, pues cuerpo a tierra, barriga al suelo, apretar las nalgas y a hacer oposición como si no hubiera mañana.

Con mayoría absoluta en el Senado, un bloque de 172 diputados en el Congreso, los gobiernos de una decena de comunidades autónomas, un poco de coraje y una pizca de sentido común, el centroderecha puede hacerle la vida imposible a este felón y que dure en La Moncloa lo que un caramelo a la puerta de un colegio.

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