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Los socialistas están pagando el precio de la sumisión completa a Pedro Sánchez.
El partido se encuentra hundido por la corrupción que rodea a todo el entorno del marido de Begoña, con causas judiciales que se apilan y han generado una montaña que no se puede tapar.
A los chanchullos, enchufes y otras «joyas» del sanchismo hay que sumar la falta de límites éticos y morales, que les ha llevado a ir en contra de todos los principios y posturas que defendían en Ferraz antes de la llegada de Sánchez: desde no pactar con Bildu o Podemos hasta la postura sobre el Sáhara Occidental, pasando por los indultos a golpistas y corruptos, las amnistías inconstitucionales y una larga lista que nos llevaría varias horas abarcar.
Esto ha llevado a que los socialistas hayan perdido casi todo su poder territorial, quedándose solo con cuatro presidencias: Castilla-La Mancha (Emiliano García-Page), Asturias (Adrián Barbón), Navarra (María Chivite) y Cataluña (aunque Salvador Illa diga que ellos no son el PSOE).
Y la cosa no parece que vaya a mejorar con «súpercandidatos» como Pilar Alegría (Aragón), Diana Morant (Valencia) o María Jesús Montero (Andalucía).
Ante este panorama, el PSOE se desploma en las encuestas —nacionales y autonómicas— y se cae a pedazos: en la mañana de hoy, el exministro de Zapatero Jordi Sevilla ha publicado un comunicado en el que presenta la plataforma Socialdemocracia 21, con la que pretende un cambio de rumbo en la dirección de Ferraz.
Alfonso Rojo aborda este y otros asuntos de actualidad en el «24×7» de este lunes, 12 de enero, junto al periodista y escritor Eduardo García Serrano.