Los detenidos junto a Hammerl ocultaron su muerte por miedo a las represalias
El fotógrafo sudafricano desaparecido en Libia, Anton Hammerl, murió tiroteado por las fuerzas del líder libio, Muamar el Gadafi, el mismo día de su desaparición, el pasado 5 de abril.
Su familia escribe en una nota en Facebook:
«El 5 de abril Anton fue tiroteado por las fuerzas de Gadafi en un lugar muy remoto del desierto libio. Según los testigos, sus heridas eran tales que no pudo sobrevivir sin atención médica».
El texto indica que recibieron este 19 de mayo de 2011 las «devastadoras noticias» de la muerte del fotógrafo:
«Las palabras no son suficientes para describir el increíble trauma que la familia Hammerl está pasando».
«Una crueldad intolerable»
La familia recuerda que desde que Hammerl desapareció, había mantenido la esperanza de encontrarlo, pues funcionarios libios les aseguraron que el Hammerl estaba con ellos.
Por ese motivo, consideran «de una crueldad intolerable que los leales a Gadafi conocieran la suerte de Anton todo este tiempo y optaran por encubrirlo».
«Todo sucedió en una fracción de segundo. Pensábamos que estábamos en un fuego cruzado. Pero, finalmente, nos dimos cuenta de que estaban disparando contra nosotros. Podías ver y oír las balas golpeando contra el suelo cerca de nosotros», ha contado el periodista del GlobalPost, James Foley, que viajaba junto a Brabo, Hammerl y los otros dos reporteros.
Huyendo a pie
Los cuatro periodistas, que habían sido llevados a un cruce de caminos del desierto por las tropas rebeldes, se vieron obligados a huir a pie, porque los rebeldes se marcharon sin ellos.
Llegaron las tropas leales a Muammar Gadafi cuando Hammerl recibió un disparo en el abdomen y cayó.
«Pensé instintivamente que todos íbamos a morir, así que salte rapidamente y me puse a gritar que éramos periodistas», dijo Foley.
«Jim trató de hablar con él: «¿Estás bien?». Pero él no respondió nunca más»
«Estábamos intentando cubrirnos, escondiendo las cabezas en la arena, cuando se produjo una pausa en los disparos», contó Gillis a The Atlantic.
«Escuchamos a Anton pidiendo «ayuda», y creo que fue Jim quien preguntó: «¿Están todos bien?». Y Antón respondió: «No, me ha alcanzado»».
Después, las tropas de Gadafi se acercaron y, según recuerda la periodista:
«Simplemente se acercó y comenzó a golpear a nuestro alrededor. (Las tropas de Gadafi) se llevaron nuestras cosas, nos ataron y nos tiraron en la parte trasera del camión. Todos miramos a Anton. Yo lo vi y no se movía, estaba en medio de un charco de sangre. Jim trató de hablar con él: «¿Estás bien?». Pero él no respondió nunca más».
El cuerpo de Hammerl fue abandonado en el suelo del desierto.
Los compañeros de Hammerl ocultaron su muerte y no informaron por miedo a las represalias del régimen de Gadafi, que les mantuvo en cautiverio hasta este miércoles. «Sabíamos que no podíamos hablar de ello hasta que fuesemos liberados», explicó la reportera estadounidense Clara Morgana Gillis.
La muerte de Hammerl se ha conocido después de que, el pasado miércoles, fueran liberados en Trípoli el fotógrafo español Manu Bravo, los reporteros estadounidenses James Foley y Clare Morgana Gillis y el británico Nigel Chandler.
ATAQUES DE LA OTAN
Aviones de la coalición encabezada por la OTAN en Libia han atacado durante la madrugada del 20 d emayo de 2011 noche ocho buques de guerra de las Fuerzas Armadas libias repartidos en los puertos de Trípoli, Al Jums y Sirte.
La OTAN asegura en un comunicado que se trata de una respuesta «cuidadosamente planificada y coordinada», en la que utilizaron una fuerza «apropiada y proporcionada».
«Todas las embarcaciones alcanzadas en la última noche eran buques de guerra sin aplicaciones civiles», ha subrayado el vicecomandante de la operación aliada, el vicealmirante británico Russell Harding.
«Todos lo objetivos de la OTAN son de naturaleza militar y están directamente relacionados con los sistemáticos ataques del régimen de Gadafi contra el pueblo libio».
Harding argumenta que «dada la creciente utilización de equipos navales, la OTAN no tuvo más opción que la de emprender una acción decisiva para proteger a la población de Libia y a las fuerzas de la OTAN en el mar».
La Alianza mantiene que en las últimas semanas se ha intensificado la colocación de minas en la superficie marina, entre otras maniobras de las fuerzas de Gadafi. Esto habría afectado directamente al envío seguro de ayuda humanitaria.
Además, los responsables de la Alianza creen que dicha estrategia demuestra la intención de Libia de atacar a las fuerzas de la coalición.


