La guerra civil en el PSOE encontró su nuevo capítulo más viral y mordaz en las ondas de COPE.
Carlos Herrera, sin filtros ni piedad, respondió este lunes 16 de febrero de 2026 al ataque de Rebeca Torró —secretaria de Organización y número 3 del partido— contra Felipe González, convirtiendo una anécdota «tierna» en un zasca histórico.
Todo empezó en una entrevista de Torró en ‘El País‘ el 15 de febrero de 2026, donde la dirigente socialista —encargada de la maquinaria orgánica tras el caso Cerdán— minimizó las críticas del expresidente a Pedro Sánchez.
El expresidente del Gobierno había calificado la deriva del PSOE como un «camarote de los hermanos Marx«, anunciado que votaría en blanco si Sánchez repite como candidato y cargado contra la dependencia de independentistas y la falta de autocrítica.
Torró, para defender la actual dirección, cargó contra «compañeros como García-Page» por «comprar el marco del PP» y, sobre todo, contra González: «Ya no es un referente».

Para rematar, contó una anécdota personal que pretendía ser emotiva:
Cuando yo tenía 10-11 años, me acuerdo como si fuera ahora: un día delante de la televisión comiéndome un bocata de Nocilla y le dije a mi madre ‘Mamá, de mayor quiero ser como Felipe González’, porque era un referente para niñas de 10 años. Creo que para aquella niña, ahora Felipe González ya no sería un referente. Con eso lo digo todo.
Pero llegó el turno de Carlos Herrera. El director de ‘Herrera en COPE’ tomó el micrófono en su monólogo de las 8 y no se contuvo. Tras reproducir la historia, lanzó su dardo letal:
La sobredosis de Nocilla —de cacao— puede dejar algunas secuelas con los años. Con esa anécdota de la niña que fuiste, delatas la poca densidad intelectual que tienes: querías ser como Felipe cuando tenías la mente de una niña de diez años y ahora reniegas de él porque te han ordenado que lo hagas; porque sigues teniendo una edad mental parecida a la de entonces. Actuáis como una secta, más que como una organización que promueve un verdadero debate político. Vosotros sois, de verdad, nuestro problema.