EL SUMO PONTÍFICE, ENTREVISTADO EN LA SEXTA OTRA VEZ

El Papa Francisco vuelve a atender a Jordi Évole para encontrar en el capitalismo al culpable de la crisis sanitaria del coronavirus

"El 'sálvase quien pueda' no es solución. Una empresa que despide para salvarse no es una solución"

El Papa Francisco vuelve a atender a Jordi Évole para encontrar en el capitalismo al culpable de la crisis sanitaria del coronavirus

La epidemia del coronavirus y su posterior crisis sanitaria, social, y económica, están haciendo replantearse qué modelo político reacciona mejor a estos tsunamis.

En los últimos días corre la idea de que las dictaduras más o menos encubiertas, pero en todo caso férreas en libertades básicas, como la propia China, país desde el que surgió el Covid-19, o la Rusia de Putin, se han defendido mejor de la epidemia.

«La epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos»

Paralelamente, subyace el pensamiento que Europa ha fracasado. Lo explicaba este domingo 22 de marzo en las páginas de El País el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, que reflexionaba que los países asiáticos gestionaban mejor esta crisis que Occidente porque allí se trabaja con datos y mascarillas mientras que aquí se llega tarde y se levantan fronteras.

Para este pensador y ensayista, bestseller por su libro ‘La sociedad del cansancio‘, la clave es el ‘Gran Hermano’ chino desde un Estado fuerte y autoritario, fruto de la tradición cultural del confucianismo.

Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado.

Más allá de eso, las democracias atraviesan una clara crisis de credibilidad y de respuesta. Los mejores ejemplos los tenemos, desgraciadamente, cerca: Italia y España. Tampoco la Unión Europea saldrá bien librada de esta batalla una vez lo más urgente (los contagios, la enfermedad y la muerte) termine.

En El Mundo, también este domingo 22 de marzo, otro pensador destacado, Timothy Garton Ash reflexionaba que «las democracias responden más despacio que las dictaduras, pero lo hacen mejor». Un canto al optimismo en su segunda parte de la afirmación tras un primer impacto demoledor: frente al coronavirus, el retraso en la respuesta se sabe que es y ha sido letal.

Évole y Francisco creen que el capitalismo ha fracasado en cuánto lleguen los despidos

¿Solo las democracias están en duda? ¿O se ha puesto en realidad el foco sobre no tanto el modelo político sino también en el económico? ¿Es el capitalismo causa y consecuencia de esta tragedia? ¿Se hundirá en beneficio de otro? En esa debate, tan poco enriquecedor ahora, si ya empezamos a cuestionar las cosas más elementales, puso su granito de arena ‘Lo de Évole’ en laSexta. Para Évole y el Papa Francisco, está claro que el capitalismo tiene su parte de culpa no tanto en su manera de actuar pero sí en su manera de hacer. Como si no hubiera más opciones.

Uno centró sus preguntas en lo perjudicial que puede resultar el capitalismo para cebarse con los más necesitados y el otro en confirmar estas teorías con sus respuestas.

El sumo pontífice criticó los despidos que están llevando a cabo las grandes empresas -aunque al menos, y eso Évole no lo matizó tampoco, en el caso de España y de grandes multinacionales como Iberia o Burger King, se está tratando de despidos temporales cuyos afectados cobrarían el seguro de desempleo-:

«El sálvese quién pueda no es la solución. No conozco las penurias que pueden pasar las empresas, pero si conozco las del operario. Una empresa que despide para salvarse no es la solución», añadió, en un ejercicio de cinismo propio de una institución muy dada a opinar desde los púlpitos pero muy poco habituada a la autocrítica y mucho menos a actuar ante los escándalos.

Évole: ¿Está usted aislado?

Papa Francisco: Sí y no. No recibo grupos, pero sí recibo a las audiencias personales. Y sigo trabajando normalmente

Évole: Perdone las pintas, yo es que también estoy confinado en casa, pero me he podido poner cómodo, a usted veo que no le dejan ponerse cómodo

Papa Francisco: Es verdad pero acá estoy cómodo.

Évole: La última vez que nos vimos le dije que iba a dejar mi programa y no le mentí y ahora andaba haciendo un programa sobre cárceles y al final hemos acabado todos encerrados

Papa Francisco: Eso es, es curioso el ‘via crucis’ del viernes santos de este año pedí que lo hicieran los encarcelados de la cárcel de Padua. A mi me toca mucho el problema de las cárceles. Siempre hay que tener una ventana abierta.

Évole: Ahora hay mucha gente pasándolo mal y que están perdiendo a sus familiares y seres queridos, ¿usted que les diría?

Papa Francisco: Lo último que yo haría es decirles algo. Lo que trato es hacerles sentir mi cercanía. Hoy día es más importante el lenguaje de los gestos que de las palabras. La cercanía, el gesto, el hacerle llegar un saludo…

Évole: Hay muchas personas que viven esta situación con miedo, trabajadores precarios, refugiados, mujeres maltratadas. ¿Qué mensaje tendría para ellos?

Papa Francisco: Creo que está saliendo un drama a la luz no se si subterráneo pero disimulado de nuestras sociedades, que son sociedades hipócritas de este submundo…Pienso en este submundo de humanidad. Hace un par de días un policía se acercó a un hombre y le dijo váyase a su casa no puede estar aquí y este le respondió que no tenía casa. La gente que tiene una esperanza muy chiquita porque no tiene donde apoyarse pero nos damos cuenta que existen.

Évole: Se da la situación de las grandes empresas de que se están despidiendo a muchísimos trabajadores, ¿qué puede hacer un sistema como el capitalista en una situación como esta?

Papa Francisco: Las situaciones concretas las tiene que buscar cada uno pero ciertamente el ‘sálvase quien pueda’ no es solución. Una empresa que despide para salvarse no es una solución. En este momento hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria, unos grandes gestos que hacen falta ahora.

Évole: Pero le pueden decir que usted no es dirigente de una multinacional, que usted no sabe las penurias que los empresarios van a pasar ahora que la producción ha caído

Papa Francisco: Puede ser que no las sepa. Pero se las penurias que va a pasar el operario, el empleado, la empleada. Todo es malo pero aparecen realidades y se nos pide que nos hagamos cargo de esas realidades.

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Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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